SobreLeyendas

un mundo de misterios por descubrir
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Archive for the ‘Fantasmas’

La leyenda de Maricuchilla

Julio 05, 2008 By: Domingo A. Gómez Gallego Category: Fantasmas, Leyendas No Comments →

Joven con cuchillo

Antes de convertirse en el espectro en pena conocido bajo el nombre de Maricuchilla, María era ya una joven misteriosa y bella como la Luna. Todos los jóvenes de Oviedo deseaban su compañía, pero ella se mostraba siempre fría y desdeñosa, y los rechazaba con una actitud que en muchas ocasiones llegaba a la crueldad. En el fonde de su corazón, María se regocijaba con malsano placer al observar el sufrimiento de sus pretendientes.

Un día llegó a la ciudad un ermitaño, famélico y desaliñado, que se instaló en una cabaña de las afueras. Se trataba de un hombre santo que pasaba sus días rezando al Señor y vivía de las limosnas que los buenos samaritanos depositaban en su sombrero los domingos por la mañana, cuando todo el mundo acudía a la catedral.

En una de estas ocasiones, sucedió que María se fijó en él y le pareció que debajo de aquella barba desgreñada y aquellos andrajos se escondía un hombre apuesto. Durante los días siguientes, dio muchas vueltas a esta idea, y soñó largamente con la que según ella debía de ser la auténtica apariencia del ermitaño, de tal manera que al final acabó por enamorarse de él.

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La Ouija, el telegrafo de los muertos

Junio 25, 2008 By: Anabella Squiripa Category: Poderes extrasensoriales, Fantasmas No Comments →

Tablero ouija

La Ouija es un tablero con las letras del alfabeto, números, un “sí” y un “no”. Con éste se cree que (supuestamente) se puede entablar contacto con los espíritus. El “juego” consiste en poner las manos sobre una pequeña plataforma que se desplaza lentamente sobre un tablero, movida por alguna fuerza misteriosa, sobre todo espíritus. Los jugadores esperan obtener respuesta uniendo las letras sobre las que se mueva la plataforma.

El origen de la ouija es bastante impreciso. Sus antecedentes más remotos se encuentran en la Antigua China, donde hay indicios de este tipo de tablas y del uso de diferentes formas para comunicarse con entes. También se comenta que Pitágoras y sus acompañantes hacían sesiones similares a las que se hacen con la ouija, ya que había un artefacto como mesa que se movía hacia diferentes símbolos.

Estos tipos de instrumentos también eran conocidos en el Imperio Romano (27 aC. al 476 dC.) e incluso hay señales que indican que se usaban en la República (510 aC. al 27 aC.). Pero el espiritismo moderno se inició en el siglo XIX con dos niñas conocidas como las Hermanas Fox. Según ellas, sus juegos hacían que se produzcan ruidos extraños sobre la mesa (golpes de SI y NO). Esto dio pie a que se crease alguna otra forma de contactarse con otros entes. Segun Margaret Fox, quien más fama adquirió, en su adultez admitió haber utilizado trucos para simular golpes en la mesa.

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El autobus fantasma de St. Marks Road

Junio 02, 2008 By: Domingo A. Gómez Gallego Category: Fantasmas 3 Comments →

Todo sucedió muy rápido. Al girar a la derecha, el automovilista vio al rojo autobús de dos plantas echársele encima, con los faros encendidos y el motor rugiendo malévolamente. En el último momento, un brusco volantazo le permitió apartarse de su trayectoria a costa de invadir la acera, en donde logro detener el coche sin colisionar con las casas. Mientras tanto, a su espalda, el autobús se desvanecía en la oscuridad de la noche.

autobus1.jpg

“Las luces de sus dos pisos estaban encendidas, pero no vi pasajeros ni tripulación”, declaró después a la policía. Por otro lado, recordaba con claridad haber visto un cartel con el número 7 en la parte delantera del autobús; pero aquella línea, según pudieron comprobar los agentes más tarde, no existía en Londres.

A lo largo de la primavera de 1933 se repitieron los encuentros con el inexistente autobús de la línea 7. Siempre tenían lugar a altas horas de la noche y en la esquina entre St. Mark´s Road y Cambridge Garden (calles situadas en el barrio de North Kensington), una peligrosa curva ciega cuya escasa visibilidad había causado ya algunos accidentes en el pasado.

El último tuvo lugar el 11 de junio, cuando un conductor perdió la vida al estrellarse justo después de la curva contra la pared de una casa. Un testigo declaró ante el juez encargado de las diligencias haber visto al misterioso autobús número 7 aproximarse al automóvil poco antes de que este se saliese de la calzada. El magistrado se mostró escéptico, pero durante los días siguientes, al igual que los periódicos de la ciudad, se vio desbordado por la gran cantidad de cartas de vecinos que aseguraban haber visto al autobús merodeando por la zona durante los dos meses anteriores. Un inspector local de transportes afirmaba incluso que lo había visto aparcar en un hangar de la estación de autobuses y desaparecer a los pocos segundos como por arte de magia, aún con el motor encendido.

Ante la imposibilidad de encontrar aquel misterioso autobús que estaba sembrando el pánico entre los conductores, las autoridades londinenses decidieron mejorar la visibilidad del cruce entre St. Mark´s Road y Cambridge Garden ensanchando la calzada unos metros. Desde aquel momento el autobús fantasma no volvió a hacer acto de presencia.

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Fantasmas en Buenos Aires

Marzo 10, 2008 By: Javier Gomez Category: Fantasmas 1 Comment →

Carlos Gardel ha sido uno de los grandes mitos de la historia de Argentina, y el símbolo de una cultura, la del tango, la de la pasión desbordada en movimientos imposibles, la de la danza llevada al arte, la de la palabra hecha poesía. Carlos Gardel fue una leyenda que traspasó los límites de Buenos Aires, y como tal leyenda, no sólo su voz ha vivido en el paso de los tiempos.

Estacion Carlos Gardel 

El mercado del Abasto es uno de los lugares más conocido en Buenos Aires. Situado en la calle Corrientes, se construyó a finales del siglo XIX y hoy día es el shopping center más grande de la ciudad. Dentro, uno de sus patios está dedicado al mítico tanguero Carlos Gardel quien durante un tiempo estuvo trabajando allí. Tras su muerte, varios son los que han dicho haber visto su fantasma paseándose por el mercado, e incluso hay algunas grabaciones de las cámaras de seguridad que registran una presencia extraña.

Muy cerca se encuentra la línea A del metro, la más antigua y pintoresca, que baja de la Avenida Rivadavia. Entre las estaciones Pasco y Alberti, por un momento, las luces del vagón pierden su intensidad. La mirada se dirige hacia las ventanillas para mirar al exterior, justo en el momento en que vemos un extraño hueco de lo que pudo haber sido una estación que se quedó a medio construir. Es en esa estación “fantasma” donde de repente se nos aparece la eterna figura de dos fantasmas, vestidos de obreros de aquella época de principios del siglo XX cuando se excavaron los túneles de esa línea, y que al parecer, murieron durante su construcción.

Cerca de la Avenida Rivadavia, en el parque Lezica se aparece también el fantasma de una planchadora que dicen lo hace con la plancha en una mano y su cabeza en la otra, y es que la desdichada mujer murió en la zona, decapitada por su novio.

Pero quizás uno de los fantasmas de Buenos Aires más conocido sea el de Clementina y sus duendes. La “Torre Fantasma” que está en el popular barrio de la Boca tuvo una peculiar inquilina que dicen las lenguas que vivía junto a tres duendes. Aún hoy día, dicen que Clementina sigue habitando aquella torre, y apareciendo por sus calles.

La Torre Fantasma 

La Torre Fantasma

También las leyendas tradicionales tienen su cabida entre las fantasmales creencias de los bonaerenses. Los indios Quilmes creían que había un “pozo sin fondo“, al que llamaban Guruc, donde caían los que no tenían alma. Aquella palabra, guruc, terminó deformándose con el tiempo hasta quedar en “gruta”, un lugar donde las almas permanecían eternamente en una lenta agonía. Quizás por eso siempre se han asociado los túneles de la ciudad a ese pozo sin fondo. Un tal Alves, que trabajó para Juan Manuel de Rosas, en el siglo XIX, decapitó a otra persona y se la llevó a través de los túneles. De repente se encontró un pozo del que emanaba mucho calor. Cuando el verdugo arrojó el cadáver al pozo pudo escuchar del interior unos gritos agónicos, al mismo tiempo que observó que no pudo oir el golpe del cadáver al caer en el fondo. También bajo el Banco de la Nación Argentina hubo un terreno conocido como el “pozo de las ánimas” y en el que hubo un cementerio.

Hay muchas más historias de fantasmas que pueblan la ciudad de Buenos Aires, y de entre ellas, otra de las que son bastante conocidas es la del Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco que se asienta sobre el terreno en el que tiempo atrás hubo una compañía traficante de esclavos. Desde entonces son varias las personas y los encuentros que han habido con una extraña presencia, la imagen de una mujer blanca y alta, rodeada de una espesa niebla…

Y así podríamos continuar con otras historias de fantasmas, como el del cementerio de Chacarita, o el de la Recoleta… pero eso… eso será en otra ocasión…

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El castillo de Glamis

Marzo 07, 2008 By: Domingo A. Gómez Gallego Category: Fantasmas, Misterios sin resolver, Leyendas No Comments →

A Sir Patrick Lyon, tercer conde de Strathmore y propietario del castillo de Glamis, le gustaba contar una anécdota muy peculiar: Decía el conde que una noche de sábado en la que estaba jugando a las cartas con su amigo el conde de Crawford, un criado osó advertirle de que se acercaba el sabbath. Enfadado por la interrupción, el conde Patrick respondió que seguirían jugando y que si el demonio deseaba unirse a ellos sería bien recibido. A medianoche el demonio en persona se presentó en la sala dispuesto a aceptar la invitación. Jugaron una larga partida en el transcurso de la cual los dos condes perdieron su alma, quedando condenados a pasar en aquella habitación desde el día de su muerte hasta el Juicio Final jugando a las cartas. Esta historia siempre ponía los pelos de punta al interlocutor del conde, acrecentando su aura de jugador borracho y disoluto, y, sobre todo, la secular fama del castillo de Glamis como lugar maldito.

El castillo de Glamis

Situado en el valle de Strathmore, en Tayside, Escocia, el castillo de Glamis pertenece a la familia Lyon desde 1372. La primera noticia de su existencia data de 1034, año en el cual el rey Malcolm II fue asesinado entre sus muros por un grupo de rebeldes. Se dice que mientras huían en medio de la noche, los asesinos se ahogaron en el cercano lago Forfar al quebrarse la superficie helada de este. Algunos afirman que es con el asesinato del rey cuando comienza la historia sobrenatural del castillo. Otros sitúan su inicio en 1372, con la llegada de la familia Lyon desde Forteviot, pues los Lyon habrían traído con ellos un cáliz acerca del cual se decía que si abandonaba alguna vez Forteviot acarrearía la desgracia sobre la familia.

De ser cierto, la maldición del cáliz tardaría aún 150 años en manifestarse. En 1538 Janet Douglas, Lady Glamis por matrimonio, era injustamente condenada a morir en la hoguera, bajo la acusación de emplear artes brujeriles en contra del rey Jaime V. El castillo pasó a poder del rey, hasta que a su muerte fue devuelto a los Lyon. Aseguran que desde entonces el espectro de Lady Glamis es visto con frecuencia por sus pasillos bajo la forma de una “dama blanca” o una “dama gris”.

Glamis por dentro

Pero el de Lady Glamis no es el único fantasma que habita el castillo. También han sido vistos una anciana portando un fardo, un hombre de barba canosa (supuestamente un antiguo prisionero fallecido de hambre en el sótano), un paje negro con ropajes a la manera del siglo XVII, un ser flaco al cual se le llamó Jack el Corredor… Y el censo espectral no termina aquí.

En una ocasión, un huésped vio aparecer una cara pálida y ojerosa al otro lado de la ventana de su habitación. El rostro desapareció como si algo tirase de él, y entonces se escucharon unos chillidos horribles. Otros huéspedes oían unos golpes en las paredes que no les dejaban dormir, y cuentan que esto le sucedió también a lady Elizabeth Bowes-Lyon (futura Reina Madre de la actual Isabel II de Inglaterra), quien pasó su infancia en el castillo. En 1957 una pobre sirviente abandonó su trabajo aterrorizada porque todas las noches escuchaba en la habitación contigua a la suya a Sir Patrick y el conde Crawford, los jugadores de cartas, arrojar unos dados, golpear el suelo con los pies y proferir terribles blasfemias.

Lady Elizabeth Bowes-Lyon

Pero apariciones aparte, el mayor misterio del castillo es el conocido como “el horror de Glamis”, un oscuro secreto familiar que cada conde ha de transmitir al próximo cabeza de familia cuando este cumple 21 años. Los rumores acerca del secreto comienzan a circular a finales del siglo XIX. Según parece, Claude Bowes-Lyon, decimotercer conde, que murió en 1904, vivió toda su vida obsesionado por este tema. Dicen que a un amigo que le preguntó por él le contestó: “Si te contara la verdadera naturaleza del secreto te postrarías de rodillas y darías gracias a Dios de que no fuera el tuyo”. Existen indicios de que el enigma está relacionado con una habitación oculta. Tras encontrarla por accidente en 1880, un obrero fue rápidamente despachado por el conde rumbo a Australia con una importante suma de dinero en el bolsillo. En los años 20 un grupo de huéspedes intentó localizar la cámara secreta, llegando a descubrir desde el exterior su ubicación aproximada, pero el decimocuarto conde de Strathmore montó en cólera al enterarse y no pudieron averiguar más.

Según la principal hipótesis, el secreto consistía en el hijo deforme –si no abiertamente monstruoso– de uno de los condes, que habría vivido recluido en aquella habitación, sobreviviendo a varias generaciones. Sin embargo, esto no pasa de pura especulación, ya que el misterio continúa todavía sin ser desvelado.

Estas son algunas, pues hay más, de las leyendas que se entretejen en torno al castillo de Glamis, el cual merecería con justicia el título de “Castillo más encantado de Escocia”.

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Los vikingos de Solway Firth

Febrero 02, 2008 By: Domingo A. Gómez Gallego Category: Fantasmas, Leyendas 1 Comment →

La frontera occidental de Escocia con Inglaterra termina en una región montañosa en la que el mar de Irlanda entra como una cuña. Este brazo de mar que penetra en tierra británica se llama Solway Firth, y algo debe de tener su agua, porque, según dicen, es escenario de pintorescas apariciones y curiosas leyendas marinas.

el mar en Solway Firth

Cuenta una de esas leyendas que hace mucho tiempo, durante la lejana época en que los escandinavos asolaban las costas de las Islas Británicas, dos piratas daneses fueron a dar con sus drakkars a Solway Firth. Las panzas de los barcos ya rebosaban oro y joyas, por lo que sus capitanes decidieron fondear allí y proporcionar a su gente una merecida noche de descanso.

Desde la costa, los lugareños miraban con temor hacia los dos barcos de guerra. Muchos se juntaron en las iglesias para rezar, rogando a Dios que les librase de la ira de los hombres del norte. Y tal vez el Señor escuchó sus plegarias, porque esa misma noche se desató una terrible tormenta que hundió los dos drakkars junto a toda su tripulación.

drakkar

Los habitantes de Solway Firth celebraron el naufragio como un acto de justicia divina. Sin embargo, la muerte no iba a ser obstáculo suficiente para detener a los vikingos: aparecieron pronto personas que afirmaban haber visto durante las noches de cielo despejado a los dos barcos de guerra navegando por el brazo de mar, con el viento hinchando sus velas y la luna reflejándose en los escudos de sus tripulantes.

Ningún lugareño se atrevió nunca a acercarse a las apariciones, hasta que mil años después, a principios del siglo XVIII, dos muchachos lo intentaron en un pequeño bote. Cuando ya estaban casi a su altura, los drakkars se hundieron de forma súbita, arrastrando con ellos la lancha de los dos jóvenes. Según la leyenda, sus restos no volvieron a salir a la superficie, y tampoco los barcos espectrales.

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El duende de la calle Fuencarral

Enero 27, 2008 By: Domingo A. Gómez Gallego Category: Fantasmas No Comments →

En agosto de 1724 la residencia madrileña de la condesa de Arcos fue escenario de una serie de fenómenos inexplicables que aterrorizaron completamente a sus habitantes. El escritor Diego de Torres Villarroel, encargado por la condesa de investigar los sucesos, se refiere al episodio en una obra titulada Anatomía de lo visible y lo invisible y lo recoge de forma más amplia en su autobiografía, Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras.

Diego de Torres Villarroel

A pesar de que publicaba con frecuencia predicciones astrológicas (algunas de las cuales se cumplían), Torres Villarroel era escéptico en lo concerniente a fantasmas, aparecidos y fuerzas mágicas. Así el día en que el mensajero de la condesa de Arcos va a buscarlo y le habla acerca de estruendos imposibles que sacuden la vivienda de su señora durante la noche, lo primero que piensa Torres es que detrás de los hechos se encuentra algún bromista.

Cuando llega al caserón, encuentra a la condesa y a sus sirvientes al borde de un ataque de nervios. Intenta tranquilizarlos a todos, prometiendo que pasará la noche con ellos en el dormitorio colectivo que han habilitado en un salón de la planta baja, y que saldrá a hacer ronda por el inmueble si se oye algo extraño. Al caer la noche, nobles y plebeyos se acuestan, mientras Torres busca una silla en la que montar guardia.

A la una de la mañana un gran estruendo, seguido de ráfagas de golpes provenientes de la parte de arriba de la casa, despierta a los durmientes. Torres, que también se había quedado dormido, agarra un candelabro de cuatro velas y un espadón oxidado, sale del salón y sube a revisar desvanes y azoteas. Sin embargo, no ve allí ninguna posible causa para los ruidos. Entonces vuelve a oír los golpes y le parece que el sonido viene de un aposento de la planta de abajo. Se dirige hacia allí, iluminándose con su candelabro en la oscuridad de la noche, pero al llegar halla otra vez vacía la habitación. Así pasa las dos horas siguientes, persiguiendo ruidos esquivos de habitación en habitación, sin nunca encontrar nada, hasta que a eso de las tres cesan por fin.

Calle Fuencarral

La misma situación se repite durante otras nueve noches, pero a la décima los fenómenos extraños se intensifican. Otra vez suenan repetidos golpecillos, aterrorizando a los refugiados del salón, y Torres sube a la planta superior. Mientras atraviesa un largo pasillo, se le apagan de forma simultánea las cuatro velas del candelabro, así como dos lámparas fijadas a la pared. Nada más quedar a oscuras, suenan cuatro golpes ensordecedores y en la habitación anterior varios cuadros se desprenden de sus alcayatas y caen al suelo. Torres escapa como puede hacia uno de los patios de abajo.

En Anatomía habla además de puertas que se abren por si mismas estando cerradas con llave, de platos que ruedan solos por la cocina y de intensas ráfagas de viento que soplan en lugares donde no hay ventanas ni puertas abiertas. Tras asistir a este despliegue de prodigios, Torres suplica a la condesa que no le haga rondar más la casa de noche, pues no encuentra ninguna causa natural detrás de lo que sucede y, por tanto, no le parece que se puede hacer nada para evitarlo. La condesa claudica y al día siguiente se muda a otra vivienda, llevando con ella a los criados y también a Torres Villarroel, al que acoge bajo su protección, agradada por su humildad, sus buenas maneras y su actuación durante la crisis.

La casa se alzaba en la calle Fuencarral, pero Torres no nos informa sobre el emplazamiento exacto, por lo que no podemos conocer si aún hoy sigue en pie y si, en ese caso, sus habitantes sufren un sueño tan intranquilo como el de la condesa de Arcos y sus sirvientes.

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Ver a los muertos, segun el folclore astur

Enero 08, 2008 By: Domingo A. Gómez Gallego Category: Tradiciones, Fantasmas No Comments →

En Asturias, aquel que poseía la facultad de ver y comunicarse con los espíritus de los fallecidos recibía el nombre de vedorio. Según la creencia popular, estas personas podían transmitir mensajes entre los vivos y los muertos, eran capaces de predecir futuros entierros y sólo ellos estaban libres de cualquier daño si se cruzaban de noche con la Güestia (o Santa Compaña), la procesión de almas en pena que desfilaban por los caminos portando un hueso encendido como antorcha y repitiendo una y otra vez su advertencia: “Andad de día, que la noche es mía”.

la Guestia o Santa Compaña

Estos médiums tradicionales asturianos no adquirían su don por nacimiento, sino durante el bautismo. Si el cura utilizaba en ese momento la estola negra propia de la liturgia de Jueves Santo o los oleos de ungir a los muertos, extraídos del nogal, el niño crecería con la facultad de ver a los muertos. En algunas zonas, se pensaba además que ese poder podía transmitirse como por contagio: si te cruzabas con el vedorio cuando este regresaba del cementerio y te entregaba algún objeto que hubiera recogido allí, tal vez una piedra de forma curiosa o una flor rara, a la noche siguiente podías encontrarte con una desagradable sorpresa. Debido a este miedo al contagio, los vecinos rehuían su trato, por lo cual se veían obligados a llevar una vida solitaria.

Sin embargo, no sólo los vedorios podían ver a los muertos. Nadie estaba libre de cruzarse con la Güestia, que en ese caso constituía un anuncio de muerte segura. Se libraban de las funestas consecuencias del encuentro los que tuvieran a un amigo o un familiar fallecido entre los componentes de la comitiva espectral, o aquellos con la rapidez suficiente como para dibujar en el suelo un círculo con un pentagrama inscrito y meterse dentro. A veces una persona normal acompañaba a un vedorio y sólo este veía la procesión de las almas, en tales ocasiones, si aquel quería verla también (y quedando impune) sólo tenía que situarse detrás del vedorio y apoyar la barbilla sobre su hombro.

lobo blanco

Cualquiera podía encontrar a un conocido, hierático y taciturno al borde del camino, para al llegar a casa enterarse de que había muerto poco antes lejos de allí. No eran infrecuentes tampoco las historias de apariciones de almas bajo formas humanas o no humanas, por ejemplo como un lobo blanco, o como un perro negro inverosímilmente grande o una serpiente muy larga, o, incluso, bajo forma de raíz de árbol, que regresaban para dar un último mensaje a los vivos y hacer una última petición antes de partir hacia el cielo o el infierno.

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Mary’s King Close, el lado oculto de Edimburgo

Diciembre 15, 2007 By: Carmen Márquez Category: Fantasmas, Lugares misteriosos 1 Comment →

Edimburgo, ciudad de misterios, de sombras, de leyendas y de fantasmas, fue arrasada en el siglo XVII por la peste bubónica. Tanta eran las personas que morían cada día de este mal que tuvieron que enterrar a los muertos en fosas comunes simplemente forrados con mantas pues la madera para los ataúdes se había acabado. Y tanto trabajo tenían siempre los sepultureros que muchas de esas fosas ni siquiera eran profundas así que, debido a la natural putrefacción del cuerpo humano tras la llegada de la muerte, la contaminación del agua que por vía subterránea circulaba por la urbe era inevitable.

El Mary’s King Close, el callejón de Mary King, se convirtió en uno de los principales focos, seguramente por la pobreza, por el hacinamiento de sus habitantes y por lo fácilmente que esta plaga pasaba de unos a otros. Una vez la peste bubónica apareció en esta calle corrió como un reguero de pólvora. Las escenas que allí se vivieron pronto se tornaron degarradoras. Cada día eran más los que aparecían tambaleándose por las calles con manchas negras sobre la piel, los ganglios terriblemente inflamados y el cuerpo cubierto de llagas dolorosas.

Entonces, presas del miedo a un contagio masivo e imparable, las autoridades locales decidieron ir levantando muros que apartaran esta humilde calle del resto de los habitantes de la ciudad, y con ella a todos los enfermos de tan terrible y contagiosa enfermedad. Mary’s King Close terminó convirtiéndose en una serie de callejones oscuros subterráneos bajo las calles empedradas por las que paseaban despreocupados los que gozaban de buena salud.

Fueron pasando los años, Edimburgo seguió creciendo, y más muros se fueron levantando para mantener este lugar ya maldito fuera la construcción de una nueva y floreciente ciudad. Pero no pudieron borrarla de la memoria colectiva, ni evitar que toda una serie de historias sobre almas surgieran y se mantuvieran en el tiempo.

Historias como las de Annie, la niña que entró en contacto con una médium que por allí pasó y contó como sus padres habían muerto dejándola sola, en 1644, en un camastro que se convertiría en su tumba. La médium hizo un regalo al espíritu infantil que tanto le había impresionado: puso un juguete sobre un viejo arcón que había en un rincón. Dijo entonces a todos los que quisieron escucharla, y fueron muchos pues esta mujer era muy conocida en su Japón natal como parapsicóloga. Aiko Gibo, que así se llamaba, dijo que Annie nunca se sentiría sola mientras hubiese juguetes allí colocados. Nació así una tradición que muchos han querido seguir y que es una de las más famosas de Edimburgo.

Hoy los turistas caminan con cierto recelo por sus callejuelas. Dicen que, al entrar, el aire es tan denso que te cuesta respirar y que el silencio es tan ensordecedor que pareces vivir el terror de aquellos días.

A esto se añaden las cientos de leyendas sobre presencias fantasmales que tantos testigos dicen haber visto: niños de tristes caras enfermas que se desvanecen en las sombras, una cabeza barbuda que aparece sin ser llamadas, bebés que gritan de dolor, madres que suplican por la vida de sus hijos, incluso animales espectrales que no dejan de correr más allá del tiempo y del espacio.

Realidad increíble o sugestión colectiva, nadie lo sabe. Lo que si es cierto es que quien ha recorrido el Mary’s King Close no lo olvidará jamás.

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La Rectoria de Borley

Noviembre 20, 2007 By: Carmen Márquez Category: Fantasmas, Lugares misteriosos No Comments →

Cuenta la leyenda que de un monasterio del siglo XIII se escaparon un monje y una monja para vivir su particular historia de amor, pero su aventura duró poco pues fueron capturados y ajusticiados. El monje fue ahorcado y ella emparedada viva en las paredes del monasterio.

Rectoria Borley

La Rectoría de Borley en 1890

Y fue sobre las ruinas de dicho monasterio donde se construyó la Rectoría de Borley, que está situada en el condado de Essex, Gran Bretaña, en 1863. Esta casa, conocida como “la casa más encantada de Inglaterra“, que quedó destruida por un incendio en 1939, aún hoy sigue siendo considerada escenario de fenómenos inexplicables, como el denominado “paseo de la monja“, “nun’s walk“, que al parecer ocurre el 28 julio de cada año y que consiste en que una aparición blanca vaga como levitando por el jardín, y que convoca en ese lugar a muchos curiosos en esa fecha concreta.

Pero esto no es sino una pequeña parte de la extraña historia de la Rectoría de Borley.

Rectoria Borley fantasma

Supuesto fantasma dentro de la rectoría… ¿Puedes verlo?.

Luces inexplicables, susurros helados, pasos en la soledad de la noche, objetos que vuelan por los aires, sombras humanas sin cabeza, cuerpos etéreos vestidos de blanco que vagan por el jardín, fantasmas que querían salir en la foto... Estos son algunos de los sucesos misteriosos que parecen haber tenido lugar en aquel antiguo caserón.

Los diferentes inquilinos que por allí pasaron sufrieron experiencias difíciles de explicar entre sus paredes. Hubo un investigador y parapsicólogo muy famoso llamado Harry Price, que a finales de los años 20, trabajó junto a la familia Smith, que entonces ocupaba el lugar, para intentar aclarar lo que en aquella casa ocurría, pero que no logró dar una explicación lógica ni científica de cuanto allí presenció.

Y digo presenció porque llegó incluso a vivir allí durante un año para tener información de primera mano. Los Smith no aguantaron más y buscaron otro lugar para vivir.

Rectoria Borley

Harry Price junto a la familia Foyster

En octubre de ese 1930, el reverendo Lionel Foyster se mudó a la rectoría acompañado de su amante esposa Marianne. Y entonces comenzó, sobre todo para ella, la pesadilla.

Marianne Foyster era literalmente maltratada por extrañas presencias que a punto estuvieron de matarla en varias ocasiones. Pero había más: aparecían mensajes escritos por las paredes en los que parecían clamar por ayuda, en los que se suplicaban sus rezos salvadores.

Investigaciones posteriores apuntaron a que era la propia Marianne la que era capaz de producir todos esos fenómenos que se atribuían a presencias extrañas. Pero no explican los que les sucedió a los anteriores residentes de tan siniestro lugar.

Años más tarde también se dudó del estudio e investigación que realizó Harry Price , pero más por resultar increíble que por que existieran indicios concluyentes de que todo fuera una gran farsa.

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