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Archive for the ‘Mitologia’

El mito de Tiamat

Julio 13, 2008 By: Anabella Squiripa Category: Mitologia babilonica, Mitologia No Comments →

tiamat marduck
En la mitología babilónica, Tiamat es la diosa del Caos y la Creación; una diosa-monstruo primitivo de importante participación en el poema épico Enûma Elish que narra el origen del mundo.

Antes de que el cielo y la tierra tuviesen nombre (carecer de nombre equivalía a no existir), existía la diosa del agua salada, Tiamat, principio femenino, madre de todo los que existe; representada con el mar como las potencialidades del caos primigenio.

También se habla de su forma como dragón hembra, de por sí maléfico según las leyendas. Tiamat se unió con Apsu, el principio masculino y el agua dulce, y dieron nacimiento a los dioses y los animales, pero los nuevos dioses perturbaban a su padre y decidió destruirlos. Aunque uno de ellos, Ea, el dios de la magia, se anticipó a los deseos de su padre haciendo un conjuro y derramando el sueño sobre él, para luego matarlo. Apsu permaneció en un largo sopor (por eso es que el agua dulce está quieta) pero Ea no pudo contra la poderosa Tiamat. Esta, enfurecida por la muerte de su esposo, creó una legión de demonios y los puso bajo la orden de Kingu, su nuevo esposo y uno de sus hijos, para combatir a los dioses.

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Sisifo, el eterno trabajador

Julio 03, 2008 By: Anabella Squiripa Category: Mitologia, Mitología griega No Comments →

Sisifo

Muchas veces la astucia del hombre ha intentado superar a la de los dioses, pero tarde o temprano, éstos lo advierten y el castigo puede ser terrible. Tal es el caso de Sísifo, cuyo mito hoy en día parece tener más vigencia que en la antigüedad.

En la mitología griega, Sísifo fue fundador y rey de Corinto, conocido como promotor de la navegación y el comercio, pero también avaro, mentiroso, ladrón y sobre todas las cosas, muy pero muy astuto. Tan asusto era que cuando Tánatos (la Muerte) fue a buscarlo, este le colocó grilletes y provocando entonces que nadie pudiera morir hasta que Ares lo liberó y puso a Sísifo bajo su custodia.

Pero antes de morir Sísifo le pidió a su esposa que cuando él se marchase, no ofreciera el sacrificio habitual a los muertos. Una vez en el Inframundo, él se quejó de que su esposa no estaba cumpliendo con sus deberes y convenció a Hades para que le permitiese volver al mundo y así disuadirla. Hades se lo permitió, y al regresar a Corinto, Sísifo rehusó volver al mundo de los muertos, hasta que tuvo que ser doblegado por el dios Hermes.

Como castigo por engañar a los dioses, en el Inframundo Sísifo fue obligado a empujar una enorme roca cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de alcanzar la cima, la piedra siempre rodaba hacia abajo, y éste tenía que empezar de nuevo su labor; y así, por los siglos de los siglos.

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La Rusalka, ninfa acuatica de la mitologia eslava

Julio 02, 2008 By: Domingo A. Gómez Gallego Category: Mitologia eslava, Tradiciones, Mitologia No Comments →

Rusalka, cuadro de Konstantin Vasiliev

En la mitología eslava existen unos espíritus femeninos del agua llamados rusalkas, los cuales habitan en ríos, lagos y, a veces, zonas costeras. Por lo general, se las describe como mujeres hermosas de piel nívea y larga melena verde. Sus ojos son completamente blancos, si es que en ellos no arde un intenso fuego del mismo color que su pelo. Sus ropajes suelen consistir en una túnica blanca o en escuetos vestidos confeccionados con hojas del bosque.

Las rusalkas pasan la mayor parte del año bajo el agua. Hasta principios de junio no abandonan sus hogares subacuáticos, que pueden ser tanto lujosos salones de cristal como modestos nidos hechos de plumas y paja. Entonces, sobre todo por las noches, salen a la orilla y se dedican a hilar, lavar lino o, sobre todo, entonar extrañas canciones desconocidas para el resto de los mortales. También suelen subir a los árboles cercanos al cauce del río, en cuyas ramas les gusta columpiarse, sobre todo si se trata de un sauce o un abedul, y de las cuales solo bajan para ejecutar insólitas danzas en grupo. Allí donde bailan las rusalkas la hierba crece más fuerte, abundante y verde.

Dicen que si el pelo de una rusalka deja de estar húmedo, esta muere. Por ello, siempre que se alejan del agua, internándose en el bosque o el campo, llevan con ellas su peine; al peinarse un pequeño chorro de agua fluye de él.

Para los humanos su proximidad puede resultar peligrosa.

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El mito del Minotauro

Julio 01, 2008 By: Carmen Márquez Category: Mitología griega 1 Comment →

Juegos en Antigua Grecia

Los hijos del Rey Minos, uno de los descendientes de Europa y Zeus, fueron, (según cuenta la mitología), Ariadna, Fedra, Glauco, Catreo y Androgeo. Era precisamente este último el favorito del monarca puesto que era un joven atleta capaz de vencer a cualquier rival que se le opusiera. Así pues, de entre los hijos que tuvo junto a Pasifae, Androgeo era su predilecto.

Pero la desgracia llegó a la corte del Rey Minos cuando, tras unos importantes juegos en honor a la diosa Atenea, diosa de la sabiduría, Andrógeno, que resultó vencedor, cayó muerto bajo la ira del pueblo de Atenas que no pudo soportar su victoria, (otra versión cuenta que murió bajo la fiereza del Toro de Maratón). Cuando Minos se enteró de esta terrible noticia, la furia y el dolor se apoderaron de él y juró vengarse de todo ateniense que hubiera sobre la faz de la Tierra. Y lo primero que ordenó a su ejército fue partir hacia la ciudad y ponerla bajo su control a cualquier precio. Y así fue…

Posteriormente, y en uso de su nuevo poder, estableció una serie de terribles leyes para Atenas, entre las cuales destacaba por su crueldad la de que anualmente, y por un periodo de nueve años, siete jóvenes varones y siete jóvenes doncellas debían ser enviadas hasta Creta para ser introducidas en el laberinto situado en Knossos del que resultaba imposible salir y en el cual eran ofrecidos para morir devorados por un ser que era mitad humano y mitad toro, temible Minotauro, nacido de la unión entre Pasifae y un toro blanco, (esta vez Zeus también tuvo algo que ver, pero ya no era él transformado en bestia como cuando raptó a Europa).

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El nacimiento de Afrodita

Junio 27, 2008 By: Anabella Squiripa Category: Mitologia, Mitología griega No Comments →

El nacimiento de Afrodita

Afrodita es una de las deidades más antiguas y posee numerosas equivalentes: Inanna en la mitología sumeria, Astarté en la sirio-palestina, Turan en la etrusca, Ishtar en la mesopotámica, Venus en la romana y Freya en la nórdica. Tiene paralelismos con diosas indoeuropeas de la aurora, tales como Ushas o Aurora. Pero su popularidad –aunque bastante eurocentrista- surge de la mitología griega, como diosa del amor y la belleza, famosa por haber surgido de la espuma del mar.

En el libro V de La Ilíada, Homero nos regala otra versión sobre el origen de esta diosa. Según él, era hija de Dione, la diosa oracular original en Dódona. Dione parece ser equivalente a Rea, la Madre Tierra, a quien Homero trasladó al Olimpo y alude a un hipotético panteón protoindoeuropeo original, con un dios jefe, representado por el cielo y el rayo, y la diosa jefa, representada como la tierra o el suelo fértil. Una vez que el culto a Zeus hubo usurpado el oráculo-robledo de Dódona, algunos poetas lo tuvieron por padre de Afrodita.

Sin embargo, el nombre Afrodita significa “nacida de la espuma“, pues esta es la versión más “aceptada”, y la favorita por todos los artistas que la han representado. Su origen se remite al mito de la creación del olímpico. Gea era la madre Tierra de donde habían surgido todas las razas divinas. Ella sola engendró a Urano (el Cielo), y se unió con él para dar a luz a los Titanes, a los Cíclopes y a los Hecatonquiros.

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La caida de Icaro

Junio 24, 2008 By: Anabella Squiripa Category: Mitologia, Mitología griega No Comments →

Dedalo & Icaro

La ambición es parte de la naturaleza humana y no hay nada más humano que los protagonistas de la mitología griega, no por nada los griegos crearon a sus dioses a su imagen y semejanza. El mito de Ícaro representa esta característica humana de desear lo inalcanzable y perecer en el intento.

Ícaro era hijo de Dédalo, el constructor del laberinto de Creta que albergaba al Minotauro. Luego de la construcción, fue encarcelado junto a su hijo en una torre por el rey Minos. Dédalo logró escapar pero no podía abandonar la isla por mar, ya que el rey controlaba todo lo que salía y entraba. Entonces comenzó a fabricar alas para él y su hijo Ícaro, ya que el aire era lo único que no vigilaba el rey. Enlazó plumas entre sí, asegurando las más grandes con hilo y las más pequeñas con cera, y le dio al conjunto la suave curvatura de las alas de un pájaro. Ícaro quería ayudarlo, recogiendo plumas del suelo y tomando cera para trabajarlas con sus dedos, entorpeciendo sin querer la labor de su padre.

Cuando todo estaba listo, Dédalo probó sus alas y saboreó la libertad junto al éxito de su trabajo. Entonces, equipó a su hijo de la misma manera y le enseñó a volar, advirtiéndole que no volase ni muy bajo, ni muy alto. “Si vuelas muy bajo, la humedad y el vapor del agua empaparán las plumas, éstas serán muy pesadas y caerás al mar. Y si vuelas muy alto, el calor del sol derretirá la cera, se desprenderán las plumas y también caerás al mar”, le dijo, y así, padre e hijo echaron a volar.

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El rapto de Europa

Junio 23, 2008 By: Carmen Márquez Category: Mitologia, Mitología griega 1 Comment →

Jugaba un día la bella princesa fenicia Europa, hija de los reyes de Tiro Agenor y Telefasa, en el prado junto a otras jóvenes de la región. Admiraban entre risas a los espléndidos toros del padre de la princesa, la cual poseía tal hermosura que era motivo constante de disputa tanto entre los mortales como entre los dioses que alguna vez se habían deleitado con su presencia.

Jugando con toros

Pero he aquí que uno de los toros, sin duda el de mayor magnífico de todos gracias a su deslumbrante color blanco, se separó del resto y se acercó a Europa, postrándose incluso ante ella. La joven, que primero se asustó, poco a poco fue sintiéndose halagada y comenzó a acariciar a la noble bestia. Momentos más tarde se hallaba sentada sobre su lomo mientras disfrutaba llena de confianza. Claro que no sabía lo que ocurriría después…

De repente el toro se lanzó a una carrera desenfrenada y saltó al mar desde el acantilado, llevándose consigo a una Europa presa del pánico. No entendía qué ocurría, no sabía qué había podido pasar, desconocía que realmente ese toro blanco no era otro que Zeus, el dios, que, loco de deseo por ella tras verla la primera vez, había urdido un plan para que ella no pudiera rechazarlo como había hecho con el resto de sus pretendientes.

Todas estas preguntas hallaron respuesta una vez que alcanzaron la isla de Creta. Allí Zeus adquirió de nuevo forma de hombre y poseyó a Europa cerca de la Fuente de Gortina, concretamente bajo un árbol que aún hoy existe y que daba plátanos como fruto, (se dice que por eso desde entonces sus hojas siempre permanecen verdes). Del encuentro entre Europa y Zeus nacieron tres hijos, los cuales tuvieron por nombres el de Sarpidón, Radamantes y Minos (futuro rey de Creta y carcelero del temido Minotauro).

Pero el dios, que tenía que regresar al Olimpo, no quiso ser del todo injusto con la joven y le hizo tres regalos valiosos: Un autómata de nombre Talo que le serviría para vigilar la costa de la isla, un perro que era siempre certero con sus objetivos de caza y una jabalina que siempre daba en el blanco. Además concertó su matrimonio con el Rey de Creta, Asterión, el cual incluso adoptó a los vástagos de Zeus como suyos.

Cuenta la leyenda que, entretanto, el padre de Europa, desesperado, caminó y caminó por todos los caminos llamando a su hija: - ¡Europa!, ¡Europa!- sin hallar nunca contestación. Y que los habitantes de esos otros lugares por los que iba pasando terminaron llamando así al continente.

Cuenta también que, tras la muerte de Europa, en su honor Zeus convirtió en constelación a la forma de toro gracias a la cual había podido raptar a la princesa, incluyéndose desde ese momento entre los signos del zodiaco.

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Teseo y Ariadna, despues del Minotauro

Junio 19, 2008 By: Anabella Squiripa Category: Mitologia, Mitología griega 2 Comments →

Es popular el mito griego de Teseo, quien derrotó al Minotauro con la ayuda de una espada mágica y un ovillo del hilo que le dio la joven Ariadna. Pero, no todos conoces el desenlace de la mítica y heroica pareja.

Ariadna abandonada por Teseo

En la versión de Hesíodo (padre de la Historia) y en la mayoría de las fuentes, luego de escapar del laberinto, Teseo, sus hombres y la joven Ariadna, tuvieron que desembarcar en la isla de Naxos por culpa de una fuerte tormenta. Al día siguiente, Teseo reunió a sus hombres y les ordenó a hacerse inmediatamente a la mar, abandonando a Ariadna dormida en Naxos. Al despertar, adviertió que el barco de su amante no era más que un punto desapareciendo en el horizonte azul. Teseo había partido sin ella y Ariadna se sintió utilizada y traicionada, por lo que lo maldijo. Esto hizo que una tormenta azotara las aguas en su camino de regreso a Atenas, donde su padre, el rey Egeo, lo esperaba ansioso.

Antes de su partida, su padre le había dicho: “Los navíos que regresan de Creta llevan velas negras de luto, pues nadie ha podido aún vencer al Minotauro. Pero si tú regresas vencedor, no olvides utilizar velas blancas, para que yo sepa, aún antes de que llegues a puerto, que estás vivo.”

Pero la tormenta destrozó las velas blancas y no tuvieron más opción que elevar las velas negras para poder llegar a tierra. Mientras tanto, apostado en el alto del faro que se alzaba en la bocana del Pirineo, el vigía gritó: “¡Barco a la vista! Es la galera real que regresaba de Creta. ¡Rápido, id a avisar al rey!” Esperanzado e inquieto, al anciano rey Egeo llegó corriendo hasta los muelles, pero al ver las velas negras no quiso saber más. Lleno de dolor por al supuesta muerte de su hijo, se arrojó al mar y se ahogó. Desde entonces esas aguas llevan el nombre de Mar Egeo.

Cuando la galera atracó, Teseo recogió el cadáver de su padre en la playa y en seguida comprendió lo que había sucedido, maldiciéndose por haber sido tan descuidado. Final trágico para el héroe.

Por otra parte, el mito dice que la abandonada Ariadna fue redescubierta poco tiempo después por Dionisio (o Dionisos), el dios del vino y los excesos, quien se casó con ella, y sí vivieron felices para siempre (¿amarga ironía o justicia poética?).

Fotos vía: sidhe.blogdrive.com

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El mito de Adonis

Junio 18, 2008 By: Anabella Squiripa Category: Mitologia, Mitología griega 1 Comment →

El mito griego de Adonis resulta profundamente cautivante. Desde su nacimiento, como producto de un amor incestuoso, hasta la rivalidad que su belleza despertó entre dos de las diosas más importantes, Adonis es un mítico personaje que merece un rincón en el blog.

Afrodita y Adonis

El mito comienza con Tías, rey de Siria, cuya hija Mirra poseía una belleza de la cual estaba tan orgulloso que solía decir que ni la propia Afrodita era tan hermosa como ella. Pero la diosa Afrodita, en venganza, impulsó a Mirra a desear en incesto a su propio padre.(Otras versiones dicen que el rey la había tenido encerrada en el palacio toda su vida, por lo que la joven sólo había conocido a un hombre: su padre, y por ende, se había enamorado de éste).

Sea cual sea la versión, Mirra llevó a cabo un plan con la ayuda de su nodriza Hipólita, haciéndole creer al rey que una desconocida ardía de deseos por él, y ofreciéndole encuentros apasionados con una condición: no revelar su identidad. El rey se entregó al ciego deseo de su amante, pero luego de doce noches, descubrió que se trataba de su propia hija y la persiguió buscando su muerte.

Mirra escapó, implorando la protección de los dioses que, para protegerla, la convirtieron en el árbol que se conoce como “mirra“. Se dice que cuando caen las hojas del árbol, en realidad se trata de las lágrimas de la princesa…

Pero pasó el tiempo y el árbol comenzó a hincharse, y a los nueve meses, surgió un bellísimo niño: Adonis. Afrodita se sintió enternecida por el niño, lo recogió y se lo entregó a Perséfone, diosa del Hades, para que lo criara. Y Adonis creció junto con su belleza, por lo que Perséfone se enamoró de él.

Afrodita quiso recuperarlo para ella, pero la diosa del Inframundo se negó. No quedó otra opción que apelar a Zeus, cuya decisión fue que Adonis viviese un tercio del año con cada una de ellas y que el resto lo pasara donde él quisiera. Adonis prefería a Afrodita y vivía junto a ella siempre que le era posible.

Pasaba este bello joven su existencia dedicado a la caza en el monte Líbano, hasta que un día Ares, dios de la guerra y amante de la diosa, (otras versiones dicen que fue Apolo), lleno de celos, se convirtió en jabalí y lo mató a cornadas. Cuando la diosa Afrodita llegó junto a Adonis, éste ya estaba agonizando. Lo tomó en sus brazos y allí donde las gotas de sangre tocaban la tierra surgía una anémona. Adonis descendió al Hades, pero Afrodita fue a ver a Zeus y le suplicó que éste no tuviese que pasar su eternidad con Perséfone en el Inframundo. Zeus decidió que lo más justo sería que Adonis pasara una mitad del año con ella y la otra mitad en el Hades, y así fue, desde entonces y para siempre…

El mito de Adonis encuentra su referente en los cambios de estación, pues su reencuentro con Afrodita marca el inicio de la primavera y el renacer de la naturaleza, mientras que su regreso al Inframundo con Perséfone da inicio al otoño y el invierno.

Foto vía: utexas.edu

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Con ayuda de los Malinos

Junio 16, 2008 By: Domingo A. Gómez Gallego Category: Mitologia asturiana, Mitologia No Comments →

A los Malinos ―dice la sabiduría popular― hay que llamarlos al aire libre y en un lugar solitario, en compañía de varios gatos negros o frente al tocón de un árbol sobre el cual se hayan extendido antes varias hojas de helecho verde y una servilleta blanca. Si se pronuncian los juramentos adecuados, ellos vienen y, en cantidad de siete, se introducen mansamente en una pequeña caja de madera que para tal fin debemos portar. A partir de entonces serán nuestros y obedecerán todas nuestras órdenes.

Caja de madera del siglo XIX

Su tamaño no supera al de una mosca, pero pueden llevar a cabo casi cualquier tarea, por imposible que parezca. Sobre todo si esta implica la realización de algo maligno o destructivo, como derribar casas, arrancar árboles, matar animales…; aunque también resultan útiles para las pequeñas labores cotidianas. Van a buscar leña con la que alimentar el fuego, transportan cargas pesadas o ayudan a calcular la capacidad de un carromato, por ejemplo. Ante cualquier dificultad sólo hay que decir: “¡Ayudadme, compañeros!”, y ellos salen volando de su caja de madera y resuelven el problema.

Cuando no pertenecen a nadie, vagan en libertad por el bosque cometiendo fechorías, motivo por el cual resulta peligroso encontrarse con ellos. Son capaces de introducirse en el cuerpo de una persona a través de la boca, causándole enfermedades, agriando su carácter o controlando temporalmente su voluntad. Esto último cuentan que le sucedió a una mujer del pueblo de Buspriz, a la que hicieron salir por la noche de su casa y errar durante horas entre zarzas y maleza, sin que nadie fuese capaz de encontrarla, hasta que regresó a la mañana siguiente, magullada y llena de arañazos.

Aun en cautividad, los Malinos pueden resultar bastante molestos. Si están inactivos durante mucho tiempo, se impacientan y repiten una y otra vez: “¡Mándame algo! ¿Qué me mandas? ¡Mándame algo!”, y no cesan su cantinela hasta que al dueño se le ocurre alguna tarea que les pueda servir de entretenimiento. Para librarse de ellos hay que venderlos, caja incluida, cobrando el doble de su valor o arrojando después al mar el dinero obtenido en la transacción. De otra manera regresarán junto a su antiguo propietario a la primera ocasión que tengan.

- Fuente:

  • Ramón Sordo Sotres, Mitos asturianos poco conocidos, R. Sordo Sotres, Llanes, 1999, pp. 65-79.

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