Magere Brug, un puente con leyenda

Magere Brug

Para llegar al bello puente Magere Brug, hemos de llegar primero a los canales del sur de Ámsterdam, que se extienden entre los ríos Leidsegracht y Amstel.  Esta parte de la ciudad cobija el corazón de su vida nocturna y cultural.  Más allá se encuentran las elaboradas fachadas de las mansiones particulares, las casas de anticuarios y los pequeños puentes, como el Magere Brug, que hoy vamos a conocer.

Conociendo el puente Magere Brug

Es interesante saber que Ámsterdam tiene 1.281 puentes; el Magere Brug, o puente estrecho, es un puente levadizo que en sus orígenes era tan angosto, que difícilmente dos personas podían caminar una al lado de la otra. Cuando el tráfico se hizo mayor, este puente fue sustituido por uno más amplio, en 1871 y actualmente se puede transitar a pie o en bicicleta.

El origen del nombre Magere Brug está envuelto en leyendas. Se dice que fue construido por las hermanas Magere, dos mujeres adineradas que vivían a cada lado del río y ordenaron construir el puente para poder visitarse. Su gran amor fraternal y la maravillosa relación que mantenían representaban la razón de que el puente fuera tan estrecho, como una forma de mantener esa conexión especial y personal entre las dos. Esta historia es una de las narrativas que le da al puente un toque misterioso.

Por otra parte, su nombre alude directamente a la estrechez del puente y, según otras versiones, era el nombre del arquitecto que lo diseñó.

Sea como sea, la atmósfera del Magere Brug cuando cae el sol es muy popular entre enamorados y fotógrafos; románticamente iluminado por miles de luces en las noches de verano, es uno de los más bonitos de la ciudad.

Se encuentra justo frente al teatro Carré; su diseño es el de los antiguos puentes de madera de los Países Bajos conocido como “balanceado” o doble báscula; es de los pocos que hay en este mismo estilo.  Este tipo de puente tiene dos lados que se pueden abrir, generalmente en forma simultánea, y tiene contrapesos para equilibrarlo y facilitar la abertura. La mayoría de los puentes de Ámsterdam es de una sola báscula, es decir que sólo uno de sus lados es capaz de abrirse para dejar pasar el agua.

Aunque en general los puentes de Ámsterdam se abren tres o cuatro veces por semana para permitir el intercambio de agua, el Magere Brug se abre con bastante más frecuencia, aproximadamente una vez cada veinte minutos, así que será fácil verlo y tomar las mejores fotografías.

Publicado en: Varios

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