Nicolas Flamel y la piedra filosofal
La piedra filosofal, también llamada “elixir rojo” o “tintura de oro”, es una sustancia en forma de polvo, obtenida mediante complejos procesos alquímicos, que permite transmutar cualquier metal en oro. Se le atribuye asimismo la propiedad de curar todas las enfermedades y proporcionar la inmortalidad a quien la ingiera.

La transmutación de los metales era el objetivo principal del arte medieval de la Alquimia, que constituía a la vez una búsqueda experimental y espiritual, motivo por el cual sus tratados están escritos en un lenguaje hermético que resulta ininteligible a los no iniciados. Los procedimientos alquímicos conllevan una carga simbólica que sus practicantes deben comprender antes de ponerlos en práctica.
¿En qué se basa la Alquimia?
Se basaban en la creencia de que toda sustancia material está formada por los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) y dos principios básicos: azufre y mercurio. El alquimista debía buscar una materia prima y realizar sobre ella cuatro operaciones: licuarla, evaporar el agua superflua, separar los dos principios básicos y después purificarlos. Paradójicamente, para obtener la piedra filosofal, la materia prima de partida era una pequeña cantidad de oro, inversión inicial que llevó a muchos a la ruina.
La época dorada de la Alquimia fue campo abonado para timadores que se presentaban ante sus víctimas como depositarios de los secretos de la piedra filosofal. Realizaban demostraciones prácticas basadas en burdos trucos (como, por ejemplo, recubrir de hierro una barra de oro) y en el poder de sugestión que proporcionaba la creencia generalizada en ciertos antecedentes.
Nicolas Flamel, el más famoso alquimista
Existían personajes célebres a los cuales se les atribuía más allá de toda duda el logro de la transmutación de los metales en oro: Ramón Llull, Arnaldo de Villanova, Paracelso, Bernardo Trevisano y, sobre todo, Nicolas Flamel, quien además dejó una narración de sus investigaciones titulada Explicación de las figuras jeroglíficas puestas por mí, Nicolas Flamel, escribano, en el cementerio de los Inocentes, en la cuarta arcada.
Flamel era escribano y librero en la ciudad de París. Una noche un ángel se le apareció en sueños y le mostró un libro extraordinario cuyo contenido, sin embargo, no llegó a ver. Años después, en 1357, un hombre entró en su librería y le ofreció un volumen en el cual Flamel reconoció aquel libro de su sueño. Aunque el hombre le pidió la importante suma de dos florines, él no dudó en comprarlo.
Tenía una tapa de cobre bien encuadernada, sus hojas no estaban hechas de papel ni de pergamino, sino de corteza de arbusto, y parecía muy antiguo. En lugar de letras contenía unas figuras extrañas que Flamel no alcanzaba a comprender, y lo firmaba un tal Abraham el Judío.

Durante los años siguientes, con la ayuda de su fiel esposa Perenelle, intentó descifrar el contenido del libro. Sin embargo, a pesar de dedicarle varias horas durante todas las tardes, no realizaba ningún progreso. Frustrado, consultó a los alquimistas más célebres de París, pero estos no supieron proporcionarle pista alguna acerca del significado de aquellos símbolos.
Como en Francia no hallaba respuestas, decidió viajar a la cuna de la Alquimia europea: la Península Ibérica. Mientras peregrinaba a Santiago de Compostela, conoció a un judío converso llamado Canches, quien al ver una copia de varios pasajes del libro le dijo emocionado que aquellos signos estaban relacionados con la Cábala. Deciden entonces regresar juntos a París para profundizar en el estudio de la obra. Antes de llegar, Canches, ya muy enfermo desde tiempo atrás, muere.
No obstante, el español ya había dado a Flamel la clave para descifrar el manuscrito, por lo que este continuó estudiándolo en compañía de su esposa, y pronto ambos comenzaron a realizar experimentos. En 1382 logran convertir mercurio en plata. Unos meses más tarde obtienen la piedra filosofal y el 25 de abril transmutan por fin una cierta cantidad de mercurio en oro puro. A partir de aquí amasan una pequeña fortuna que dedican sobre todo a obras de caridad. Al menos, eso es lo que el propio Flamel cuenta en el escrito que se le atribuye.
Se considera un hecho comprobado que Nicolas Flamel adquirió una gran fortuna en muy poco tiempo, lo cual se convirtió para sus contemporáneos en prueba irrefutable de que poseía el secreto de la transmutación de los metales. Unos años después de su muerte, tanto su tumba como la de su esposa fueron saqueadas para buscar la piedra filosofal y el libro de Abraham el Judío, pero ni una ni otro aparecieron.
Algunos dicen que tampoco se encontraron los restos del matrimonio, ya que ninguno de los dos murió realmente, ni morirán nunca, gracias a las propiedades regeneradoras de la piedra filosofal. La escritora inglesa J. K. Rowling aprovechó esta leyenda para su novela Harry Potter y la piedra filosofal.
Otros personajes relacionados con la alquimia
Publicado en: Personajes con Historia
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MI COMENTARIO ES POR QUE NO DA LA VERDADERA IDENTIDAD Y SI ES CIERTO POR QUE NADIE LA TIENE NI LA VIO MAS QUE EL ESCRITOR DE ESTA OBRA
Tal vez es otra cosa inventada por la humanidad y Nicolas Flamel donde esta si estuviera, y solamente tengo una preginta ¿LA piedra existe? por favor dime la verdad de esta cosa si es falsa o verdadera
En realidad, NIcolas Flamel logró la transmutación del plomo al oro, pero tan solo duro por 5 segundos, por que luego el oro se desintegró, por que la materia era inestable. En cuanto a la piedra, nunca realmente existió.
Isaac Newton, también era un alquimista, pero nunca quiso revelarlo por temor a que su imagen se viera por el suelo, pero luego de su muerte, por medio de unos manuscritos sobre la alquimia, lo descubrieron, en fin, en un intento fallido de obtener el elixir de la vida eterna, resultó envenenado por su supuesto elixir, y murió. Flamel tenía dos hijos, estos quisieron seguir los pasos de sus padres, pero este no se los permitió. Para conseguir la piedra filosofal, se necesita realizar un circulo de transmutación humana, y para ello varias personas fueron muertas. Los alquimistas decian que las joyas no eran para cerdos,por ello hacian que sus escritos fueran practicamente indecifrables. Para lograr la transmutación del plomo al oro, se necesita un crisol, comprar un pedazo plomo, el cual este firmado con tu nombre, y ponerlo a calentar en el crisol,y luego este comenzará a cambiar de aspecto, y poco a poco se volverá en oro.
Pero los científicos no lograban explicar a que se debía eso, por lo cual siempre se considero enigmático. Lo cual indica que detrás existe un secreto, grande,muy grande.
Unas de las reglas de los alquimistas, era, que debían de dar para recibir, por lo tanto para conseguir la piedra, debian de dar su brazo, o alguna parte de su cuerpo, y luego estos transmutaban su brazo con plomo. Ya que quedaban con un miembro de su cuerpo incompleto. La casa de Flamel, es una de las más antiguas de Francia, fue construida en 1406, y tiene tallado por las paredes, varios símbolos alquímicos, Flamel nació en 1330y falleció en 1413.