La Cueva de la Mora en Madrid

Pedriza

La siguiente leyenda tiene como escenario la Pedriza. Una zona situada en la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama a la que se accede directamente desde Manzanares el Real. En concreto la Cueva de la Mora, una gruta de muy difícil acceso que está emplazada cerca del refugio Giner de los Ríos, al este de la Peña Sirio.

Esta leyenda hace referencia a la ocupación musulmana que sufrió España durante tantos siglos. Al parecer durante ese tiempo vivía cerca de Madrid un moro adinerado. Su riqueza era casi tan famosa como la belleza de su única hija. Una preciosa joven que parecía no encontrar un hombre adecuado al que amar, ya que rechazaba constantemente a los pretendientes que venían a pedir su mano.

Un día, la joven salió a pasear por el río Manzanares. Durante su agradable recorrido por la orilla de dicho río se encontró con un joven que descansaba con su caballo mientras este bebía de las aguas del Manzanares. El joven cristiano y la hija del moro se miraron fijamente y sintieron una enorme atracción al instante. El flechazo fue tan intenso que el joven no dudó en acompañarla a la casa de su padre para pedir su mano y unirse así en matrimonio.

Evidentemente el moro rechazó la petición del joven cristiano. Ordenó que lo expulsaran de su casa y a su hija la encerró bajo llave para que no pudiera huir con él. Tras este suceso el joven partió a tierras lejanas mandando un mensaje de despedida a su amada.

La joven esperó y espero largos meses con la esperanza de que un día su amor regresara para salvarla del cautiverio al que su padre la había sometido. Rechazaba uno a uno los pretendientes que se le presentaban y su padre, cansado de su actitud, amenazaba con encerrarla en un sitio aun más oscuro.

Finalmente, cansado de la actitud de su hija el moro mando encerrar a la joven en una cueva. Una sucia y oscura cueva en la que quedaría encarcelada a base de pan y agua hasta que decidiera cambiar de parecer. El problema es que la joven no tenía intención de casarse con nadie, sólo quería esperar al joven cristiano que nunca llegó. Un día, una de sus sirvientas encontró el cuerpo sin vida de la joven en mitad de la cueva.

Cuenta la leyenda que todos los años, en la fecha en la que su amado partió a tierras lejanas, la joven mora aparece en algún otero. Su mirada ausente y su rostro triste parece buscar en el horizonte a su amor perdido.

Foto vía: Trotamontes.org

Publicado en: Leyendas

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2 comentarios

Comments RSS

  1. Berenice dice:

    me gusto que triste

  2. tixi dice:

    Que bonita historia me gusta aunque un poco triste

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