JFK, el asesinato de Kennedy

John F. Kennedy

La Casa Blanca planeó este día durante seis meses. La estratégica visita de Dallas respondía a la idea de reafianzar la imagen del presidente en el Estado que en las elecciones, tres años antes, le había vuelto la espalda.

Se planificó al detalle la caravana motorizada por el centro de Dallas, el almuerzo en el Trade Mart y el discurso, un vuelo posterior a Austin y una cena para que el Partido Demócrata recaudara fondos, un nuevo vuelo al campo presidencial. Un plan minuciosamente calculado. Todo demasiado calculado.

La noche anterior a aquel 22 de noviembre de 1963, el recorrido es variado repentinamente. La tirada de diarios ya está en curso y no hay lugar para modificaciones, noticias de ayer. Nadie puede saber. Casi nadie.

La mañana del 22 de noviembre de 1963, Oswald entra al Texas School Depositary y se ubica en el sexto piso. Lleva una maleta que esconde la nueva historia del país, y tal vez del mundo, un rifle registrado a su nombre, Oswald sabe que también es su final. Nadie sabe, nadie puede saber que es un ex marine marxista, nadie puede creer tampoco que sea un fanático el que aprieta ese gatillo.

John Fitzgerald Kennedy tiene 46 años, es el trigésimo quinto presidente de Estados Unidos. Un católico carismático y un ambicioso reformista, sus ideas podrían cambiar radicalmente una política belicista que sabemos lucrativa.

Aquí las imágenes hablan por sí solas.

Hay una bala frontal y una trasera en la cabeza del mundo. El informe oficial sale a apagar cualquier teoría conspirativa, pero los testigos todavía sostienen que los disparos provinieron de distintos lugares, el informe oficial presenta dos cráneos que no coinciden.

Jack Ruby se acerca a Oswald entre el tumulto el 24 de noviembre, las escoltas que llevan a éste bajo arresto no advierten nada, nadie sabe que Jack va a disparar, quizás sólo Oswald. Otra vez nadie cree que Jack Ruby sea un mero fanático. Oswald está muerto, con él se entierran las respuestas.

Conspiración soviética: la crisis de los misiles, Oswald era de la KGB, Oswald había vivido en Cuba. Estas son las primeras conjeturas. Quizás las ideas pacifistas que Kennedy trae no convienen a la Guerra Fría, no convienen a la URSS. Tal vez no convienen a la economía de Estados Unidos.

El informe oficial desmiente todo, oculta todo. El expediente quedará cerrado por más de ochenta años.

Seis meses de preparativos, quizás muchos más. Un plan bien calculado. Demasiado bien. Nada podía salir mal, todo estaba previsto salvo Oswald. O tal vez éste también. Queda la duda de si el plan salió o no dentro de lo previsto.

Publicado en: Misterios sin resolver

Tags: ,

Imprimir Imprimir



TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

6 comentarios

Comments RSS

  1. Anonymous dice:

    Felix tu eres la unica bestia

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top