Ojos, formación y funcionamiento

Hablemos sobre cómo están formados los ojos, esos dos órganos aproximadamente esféricos que nos permiten captar la luz y formar imágenes del mundo que nos rodea, y cómo funcionan.
¿Cómo están formados los ojos?
En la parte delantera de cada ojo se encuentra la córnea, una estructura transparente y curva, con forma de cúpula, que cubre la parte anterior del ojo. Mide aproximadamente 12 milímetros de diámetro horizontal en un adulto. Como es transparente, permite que la luz entre en el ojo y podemos ver a través de ella el iris y la pupila.
El iris es la parte coloreada que podemos observar a través de la córnea. Está situado detrás de ella y rodea la pupila, la abertura por la que entra la luz. Además, el iris regula la cantidad de luz que entra en el ojo haciendo que la pupila se haga más grande o más pequeña.
Detrás del iris se encuentra el cristalino, una estructura transparente que trabaja junto con la córnea para enfocar la luz sobre la retina. El cristalino puede cambiar de forma para ajustar el enfoque cuando miramos objetos situados a diferentes distancias.
Cuando miramos algo, la luz entra por la pupila y atraviesa el cristalino. La córnea y el cristalino desvían los rayos de luz para enfocarlos sobre la retina, situada en la parte posterior del ojo. Allí se forma una imagen invertida respecto al objeto que estamos mirando.
La retina no es simplemente una pantalla. Sus células sensibles a la luz transforman la información luminosa en señales nerviosas que viajan a través del nervio óptico hasta el cerebro. Allí se procesa toda esa información y se produce nuestra percepción visual. Por eso no es correcto decir que el cerebro simplemente «da la vuelta» a la imagen: la visión es un proceso mucho más complejo.
¿De qué color son nuestros ojos?
El color que vemos corresponde principalmente al iris y depende, entre otros factores, de la cantidad y distribución de melanina, un pigmento presente en él.
Podemos encontrar ojos marrones, azules, verdes, grises y diferentes tonalidades intermedias. Los ojos marrones contienen generalmente más melanina en el iris que los ojos azules. En estos últimos hay poca pigmentación y la forma en que la luz se dispersa dentro del iris contribuye a producir su apariencia azulada.
A escala mundial, los ojos marrones son mucho más frecuentes que los azules.
¿Cómo vemos los colores?
En la retina existen dos tipos principales de fotorreceptores: los bastones y los conos. Los bastones son especialmente importantes cuando hay poca luz, mientras que los conos desempeñan un papel fundamental en la visión en color.
Tenemos tres tipos principales de conos, conocidos como S, M y L. Cada uno presenta su máxima sensibilidad a un rango diferente de longitudes de onda. No significa que unos «vean rojo», otros «verde» y otros «azul» de forma independiente. En realidad, sus respuestas se solapan.
Nuestro cerebro compara las respuestas de los distintos tipos de conos y, a partir de ellas, construye nuestra percepción de los colores. Por ejemplo, una determinada combinación de respuestas de los conos L y M puede producir la percepción del amarillo.
¿Cuántos colores podemos distinguir?
Seguramente habrás oído decir que podemos distinguir unos diez millones de colores. Es una cifra muy popular, pero no debemos considerarla un número exacto.
Nuestra capacidad para diferenciar colores depende de factores como la iluminación, el contraste, el tamaño de los objetos y las condiciones de observación. Por eso es más correcto decir que el sistema visual humano puede distinguir millones de colores.
Publicado en: Varios
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