Los viajes del Beagle, explorando el mundo

El siglo XIX fue el siglo de los exploradores y de los viajes del Beagle. Los países mas importantes de Europa necesitaban descubrir nuevos territorios, nuevas fuentes de materias primas y nuevos mercados así que con dinero no faltaron voluntarios, curiosos y hombres de ciencia que estuvieran dispuestos a conocer lo infinito del mundo.
Los viajes del Beagle a través del mundo
Una de las expediciones más célebres e influyentes fue la del bergantín HMS Beagle, de la Marina Real Británica, que realizó varios viajes. En su segunda travesía llevó a bordo al joven naturalista Charles Darwin, quien, tras su regreso, formularía la teoría de la evolución de las especies, revolucionaria para su época.
El Beagle medía casi 28 metros de eslora, estaba armado con diez cañones y contaba con una tripulación de 120 personas. Fue el primer barco en pasar bajo el nuevo Puente de Londres y participó en tres expediciones. La segunda, comandada por Robert FitzRoy, fue la que llevó a Darwin hasta los rincones más remotos del planeta.
El propósito de los viajes del Beagle era cartografiar las costas de América del Sur y Oceanía. El Beagle no navegaba solo: lo acompañaba el HMS Adventure, un velero de mayor tamaño pero con menos tripulación. Ambas naves cruzaron el Atlántico, llegaron a América, descendieron por la costa del Cono Sur y realizaron trabajos hidrográficos, entre ellos el descubrimiento del hoy famoso Canal Beagle.
Al regreso a Inglaterra, lejos de dar por terminado el proyecto, las autoridades decidieron continuar la misión. Fue en esa segunda expedición cuando se incorporó Darwin, quien gozaba de notable libertad para descender del barco y explorar tierra firme por su cuenta, sabiendo cuándo y dónde reencontrarse con el buque.
Durante cinco años, Darwin recorrió el interior de la Patagonia y las costas de Chile, pasando más de tres años en tierra y solo 18 meses a bordo. Además de Sudamérica, la expedición lo llevó a Australia, Nueva Zelanda, las Islas Cocos y Ciudad del Cabo, una de las últimas escalas antes del regreso.
Todo lo que observó en este viaje transformó radicalmente su forma de pensar: comenzó a concebir un orden natural del mundo, basado en procesos biológicos y no en milagros. A su regreso, convertido en una figura destacada de la ciencia, escribió el célebre Diario del viaje del Beagle, que se convirtió en un éxito editorial y sentó las bases de su pensamiento evolucionista.
Publicado en: Historias Reales Increíbles
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