El maestro constructor Manole, leyenda de Rumanía

Magister Manole

Existe una leyenda muy arraigada en la zona de los Cárpatos y los Balcanes, que nos habla de un artesano llamado Manole, y del sacrificio que debió realizar para alcanzar su meta, aunque no le reportó beneficios precisamente. Cuenta la tradición que el rey encomendó al maestro Manole que erigiera una iglesia única, que no se pareciese en nada a los templos ya existentes, tarea que aceptó de buen grado. Pero quiso la fatalidad que el experimentado constructor encontrase destruido cada mañana el fruto de su trabajo, por lo que se empezó a rumorear en la zona que pesaba una maldición sobre el lugar elegido para la construcción de la nueva iglesia.

Pese a que el maestro insistió mucho al rey en que cambiase el emplazamiento de la iglesia, éste hizo oídos sordos a sus peticiones, y amenazó con ejecutarle a él y a sus ayudantes si la obra no estaba terminada en el plazo previsto. En medio de la desesperanza, Manole tuvo un sueño revelador, en el que se le daba la solución al problema: debía emparedar a la primera persona que se acercase a la obra durante la siguiente mañana. Un sacrificio a cambio de terminar con la maldición.

Cuando Manole expuso a sus ayudantes su sueño de la noche anterior, éstos quedaron horrorizados ante tal perspectiva, pero la idea de ser ejecutados por el rey les hizo aceptar sin mucha dilación. Pero por desgracia para el maestro, la primera persona que se acercó a la obra aquella mañana no fue otra que su esposa, Ana, y sin perder tiempo, los 9 ayudantes de Manole comenzaron a rodearla con paredes de ladrillos. Ella, creyendo que se trataba de una broma pesada, no hizo nada por escapar, hasta que estuvo totalmente atrapada.

Para sorpresa de todos, los ladrillos parecieron cobrar vida y atónitos, contemplaron como la iglesia se construía por sí sola a una velocidad alarmante, mientras que la pobre Ana lloraba y pedía desesperadamente que la liberasen. Nadie la ayudó, ni siquiera su propio marido, y en los tres días que permaneció sepultada viva, la iglesia se terminó de construir.

Cuando el edificio estuvo terminado, el rey pasó a contemplar la obra y dar su visto bueno, y realmente quedó impresionado por el resultado, tanto fue así que preguntó a los constructores que si serían capaces de construir otra iglesia aun más hermosa que esta, a lo que sin dudar respondieron que si. Ante el orgullo mostrado por Manole y sus ayudantes, el rey decidió encerrarles en lo más alto de la iglesia para que allí muriesen de hambre y sed, y pese a que trataron de escapar, todos murieron en el intento al caer desde las alturas. Se dice que en el lugar donde cayó Manole nació una fuente, de la que aun hoy brota el agua.

Esta es la historia de la basílica que aparece en los billetes de 1 Leu de Rumanía, situada en el pueblo de Curtea de Arges, una Iglesia Episcopal que desde sus inicios ha sido perseguida por las leyendas de tragedia y desgracia.

Publicado en: Leyendas

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