
La equivalente romana de Hera, reina de las divinidades griegas, diosa del matrimonio y esposa de Zeus, era Juno. Hija de Ops y Saturno, estaba casada con Júpiter del que también era hermana y con quien formaba parte, al lado de Minerva, de la llamada Tríada Capitolina; este hecho hacía que los romanos la considerasen como una deidad mayor dentro de su panteón religioso. Fruto de su matrimonio con Júpiter nacieron los dioses Marte, Vulcano e Ilitía.
Eran muchos los atributos que se le suponían, los cuales iban acompañados de un epíteto y varios títulos que venían a señalar las diferentes facetas y papeles que la diosa representaba en cada momento.
Para empezar, como diosa del matrimonio ostentaba los títulos que siguen:
- Interduca, ‘la que lleva a la novia al matrimonio’
- Domiduca, ‘la que lleva a la novia a su nuevo hogar’
- Cinxia, ‘la que pierde la faja de la novia’
Otros de los adjetivos que la solían acompañar eran los siguientes:
- Regina (“la reina’”), que venía a remarcar su matrimonio con Júpiter, el correlativo hecho de que era pues la reina de las divinidades y también su participación en la mencionada Tríada Capitolina.
- Moneta, ya que también era adorada como la protectora de las riquezas del Imperio romano.
- Lucina ( que se podría traducir como “la que trae niños a la luz”) y Lucetia (‘la que trae luz’), por su papel de ayudante en los partos.
- Pomona (‘de la fruta’).
- Pronuba (‘matrona de honor’).
- Ossipagina (que puede significar “la que moldea los huesos” o también “la que fortalece los huesos”)
No obstante, es preciso mencionar que con probabilidad algunos de estos epítetos pueden ser parte de descripciones poéticas, más que haber sido utilizados para definir a la diosa en un contexto más “real” y por lo que respecta a su culto.
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