Cadmo y su triste destino

Cadmo era uno de los hijos de Telefasa y Agénor, reyes de Tiro. Fue enviado junto con sus hermanos Fénix y Cílix en busca de su hermana Europa, que había sido raptada por Zeus. Tal era el afecto que profesaba Agénor por su hija que le dijo a los tres hermanos que no se les ocurriera regresar sin ella. Telefasa, dolida por la actitud de su marido e incapaz de dejar marchar a sus hijos, dado que ya había perdido a Europa,  decidió ir con ellos en busca de su hija.

Fénix y Cílix no llegaron muy lejos. El primero de ellos se estableció en una tierra a la que bautizó con el nombre de Fenicia y el segundo fundó la tierra de Cilicia. Cadmo y su madre Telefasa llegaron a Tracia y allí permanecieron hasta que ésta falleció al dar a luz a Fineo, el más pequeño de los hermanos. Así que tan sólo Cadmo y un puñado de seguidores continuaron buscando a Europa.

Entonces Cadmo decidió viajar a Delfos para consultar al Oráculo. La respuesta de la Pitia fue contundente: la búsqueda debía cesar porque su verdadera misión era la de fundar un nuevo reino en Grecia. Para ello tendría que seguir las siguientes instrucciones: cuando encontrase una vaca blanca debía seguirla hasta que ésta cayera exhausta, y allí mismo, en ese lugar, construir una ciudad protegida por murallas. Y así lo hizo, bautizándola con el nombre de Cadmea, la futura Tebas (la Tebas egipcia la fundó su padre Agénor).

Como agradecimiento a los dioses, Cadmo debía sacrificar la vaca en un ritual que requería utilizar agua de una manantial cercano. Así que mandó a un par de sus hombres a por ella. Como no regresaban, mandó un par más. Y así hasta que los mandó a todos. Finalmente, cansado de esperar y más solo que la una, decidió ir a ver qué pasaba con su gente. Cuando llegó al manantial se llenó de espanto al comprobar que un horrible dragón se los había tragado a todos. En un arranque de furia y valor, Cadmo se enfrento a la bestia y la mató.

Aún así, Cadmo no estaba tranquilo. Se había quedado sin hombres y se sentía indefenso. Así que rogó a los dioses y fue Atenea quien respondió a sus súplicas: “Coge los dientes del dragón y siémbralos“, le ordenó la diosa. Así lo hizo Cadmo y en ese instante surgieron de la tierra fuertes guerreros armados hasta los dientes que luchaban entre ellos. Sólo cinco de ellos lograron sobrevivir, los mismos que ayudaron a Cadmo a fundar la ciudad de Tebas. Eran conocidos como los Spartoi. De hecho, en la antigüedad, las familias nobles de la ciudad de Tebas se consideraban descendientes directos de los Spartoi.

Pero lo del dragón le salió caro a Cadmo. La bestia era sagrada para el dios Ares y su muerte representaba una verdadera afrenta. Zeus tuvo que interceder logrando que el dios y el mortal llegaran a un acuerdo. Cadmo serviría a Ares durante ocho años y al finalizarlos el dios le daría a éste la mano de su hija Harmonía, diosa de la concordia. Pasado ese tiempo, se celebró la boda por todo lo alto, a la que asistieron todos los dioses, cada uno con sus regalos, a cada cual más bello. Pero Ares aún conservaba rencor en su corazón y se guardaba la última carta. Entre los numerosos obsequios que recibió la pareja de novios se encontraba un collar que había sido maldecido.

Cadmo y Harmonía gobernaron Tebas durante muchos años. Tuvieron cinco hijos:Autónoe, Semele, Agave, Ino y Polidoro. Todos ellos tuvieron un trágico final: Semele murió abrasada por los rayos de Zeus. Autónoe, Ino y Agave enloquecieron, y Polidoro murió asesinado. Muchos de sus descendientes no gozaron de un destino mejor. El collar de Harmonía había traído la desgracia a la familia y a sus siguientes generaciones.

Fueron tantas las tragedias que sufrió Cadmo que su mente enfermó y en su cabeza sólo había un pensamiento: hasta una serpiente sería más feliz que él, porque una serpiente no tiene problemas. Hasta que un día, mientras esa idea retumbaba en su mente, se transformó en lo que tanto deseaba. Cuando su esposa Harmonía lo vio, suplicó a los dioses que le permitieran compartir el mismo destino que su amado esposo y también se convirtió en serpiente. Zeus, conmovido por el triste final de la pareja, decidió que su lugar eran los Campos Elíseos, allí donde van aquellos que son premiados por los dioses.

Pero por lo que realmente Cadmo pasó a la historia no fue por ser presa de la venganza y el rencor de Ares, sino porque él fue el precursor de la escritura en Grecia (trajo el alfabeto desde Fenicia) y, por consiguiente, extendida a Roma y luego al resto del continente europeo.

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Publicado en: Mitología griega

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7 comentarios

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  1. milena jm dice:

    muy buena historia super GRACIAS

  2. animus dice:

    no pudo copiar la informacion y la nescesito pa un trabajo

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