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un mundo de misterios por descubrir
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Archive for the ‘Realidad o Ficcion’

La maldicion de Tutankamon

Julio 20, 2008 By: Javier Gomez Category: Realidad o Ficcion, Misterios sin resolver, Leyendas No Comments →

Tumba de Tutankamon

La idea de profanar una tumba y el cadáver enterrado en ella suscita los más terribles presagios de mala suerte y muertes. Es algo que subyace en nuestra conciencia social y que nos empuja a buscar explicaciones irracionales en sucesos que difícilmente pueden entenderse. Aquel 26 de noviembre de 1922 se desató la maldición más terrible conocida por el mundo: la maldición de Tutankamon.

La leyenda lo ha acompañado durante más de 3.000 año, oculto entre las arenas del Valle de los Reyes; la maldición implacable persiguió durante años a quienes en su día se atrevieron a profanar su tumba, y su historia se convirtió en un relato que conjura romanticismo, intrigas, luchas, misterios y un rosario de víctimas relacionadas con el descubrimiento de la tumba de Tutankhamon. Elementos suficientes todos ellos para haber creado el mayor mito del siglo XX.

Tutankamon vivió en una época convulsa, de tensiones sociales y políticas en Egipto. A las puertas de su reino estaban los hititas dispuestos a invadir el país, e internamente, el gobierno se resquebrajaba.

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Rennes le Chateau y el Santo Grial

Julio 10, 2008 By: Javier Gomez Category: Realidad o Ficcion, Lugares misteriosos, Misterios sin resolver No Comments →

Torre Magdala

Torre Magdala en Rennes le Chateau

Viene de “El Santo Grial: la búsqueda mística“…

François Bérenger Saunière era el párroco de la iglesia de la localidad de Rennes le Chateau, un pequeño pueblo que se levanta sobre unas colinas en Francia. Por todos era conocida su pobreza y austeridad hasta que cierto día los habitantes del pueblo comenzaron a observar que a su casa particular llegaban invitados siempre de la alta sociedad. Sus viajes a París se hicieron cada vez más frecuentes y poco a poco fue perdiendo su modestia y convirtiéndola en ostentosidad.

No tardó mucho en extenderse el rumor de que el párroco había encontrado algo junto al altar de su iglesia. Aparecieron cuatro manuscritos escritos en una caligrafía muy antigua, dos de ellos con pasajes de la Biblia, y otros dos que databan de los años 1244 y 1644 en los que aparentemente se describía la descendencia del rey merovingio Dagoberto II. Lo único que realmente se pudo confirmar es que aquellos dos manuscritos que acompañaban a los de los años 1244 y 1644 habían sido escritos por Antoine Bigou, un párroco anterior, un siglo antes, que casualmente era el confesor de Marie de Hatpoul de Blanchefort, descendiente directa del Gran Maestre de los Templarios Bertrand de Blanchefort.

De nuevo volvía a establecerse un lazo entre aquellos documentos y los templarios.

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El Santo Grial, una busqueda mistica

Julio 09, 2008 By: Javier Gomez Category: Realidad o Ficcion, Misterios sin resolver 1 Comment →

Templarios y el Grial

La búsqueda del Santo Grial es uno de esos mitos que perduran siglo tras siglo; una creencia entre mística y popular que se originó allá por el siglo XII y que no se ha abandonado hasta el día de hoy. Y como suele ocurrir en historias de este tipo, su leyenda se ha ido engrandeciendo con el tiempo y haciendo que cada vez se presente más difusa esa extraña barrera entre la ficción y la realidad.

¿Qué es realmente el Santo Grial?… La creencia popular siempre pensó que era el cáliz de Cristo, aquel que utilizó en la Última Cena, la copa con la que posteriormente José de Arimatea recogió la sangre del Hijo de Dios mientras estaba crucificado, y quizás por ello, se le atribuyen poderes misteriosos.

Con el paso de los siglos, aquella búsqueda de ese Sagrado Cáliz a la que se ha asociado a los Caballeros Templarios, e incluso hasta al Tercer Reich alemán, se ha convertido en algo más que la propia física de una copa de madera. De ese Santo Grial se ha teorizado conque podría tratarse incluso de la matriz de María Magdalena a la que determinados escritos (supuestamente escondidos por la Iglesia) asocian con la esposa de Jesús, con el que probablemente tuvo descedencia.

Y es a partir de esa teoría cuando se comienza a relacionar a la búsqueda del Santo Grial con la búsqueda de la descendencia de Cristo.

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La gran mixtificacion de Leo Taxil

Junio 20, 2008 By: Domingo A. Gómez Gallego Category: Realidad o Ficcion No Comments →

Los ensayos del doctor Bataille y la autobiografía de la señorita Diana Vaughan revelaron al mundo los peligros del Nuevo y Reformado Palladium. Las altas jerarquías católicas temblaron de indignación al conocer la existencia de esta organización masónica compuesta por adoradores del diablo en cuya sede central, situada bajo Charleston (Carolina del Sur), Lucifer en persona se aparecía, entre una estatua de Baphomet y el cráneo de Jacques de Molay, último Gran Maestre de los Templarios, para dirigir a sus acólitos hacia la destrucción del cristianismo. Durante doce años miles de personas creyeron en la existencia de esta inverosímil secta, hasta que su auténtico creador, el escritor y libelista francés Leo Taxil, se vio obligado a confesar la verdad: todo era una monumental farsa que había urdido en la soledad de su despacho y sin apenas ayuda.

Leo Taxil

Leo Taxil poseía un talento natural para la mixtificación, y le gustaba utilizarlo. En 1873, con apenas 19 años, había convencido a las autoridades municipales de Marsella de que una plaga de tiburones amenazaba las costas de la región. Unos años más tarde, sorprendió a los arqueólogos con el descubrimiento de una ciudad romana sumergida bajo las aguas del un lago suizo, la cual alguno de ellos llegó a entrever con sus propios ojos a pesar de que sólo existía en su imaginación.

Convertido en librepensador por convicción, Taxil se consagró a la publicación de tremebundos panfletos anticlericales y a pronunciar unas conferencias sobre los horrores de la Inquisición en el transcurso de las cuales mostraba antiguas máquinas de tortura inventadas por él mismo. Fue en aquella época cuando comenzó a tramar la que sería su obra maestra.

En 1885 hace publica una carta en la que se retracta solemnemente de sus escritos anteriores y anuncia su regreso al catolicismo. Tras una serie de entrevistas personales con miembros de la curia vaticana, logra convencer a las autoridades eclesiásticas de la sinceridad de su conversión, y es recibido como un hijo pródigo.

Durante los años siguientes publica bajo su propia firma una serie de obras en las que critica a la Masonería, revela la supuesta conexión de esta con el satanismo y expone los ritos luciferinos de una imaginaria orden del Palladium cuya fundación atribuye a Albert Pike, personaje real y masón declarado. Estos libros lo convierten en un héroe para muchos católicos, llegando a recibir incluso los elogios personales del papa León XIII.

Charleston

Pero Taxil buscaba causar un impacto mucho mayor, y para conseguirlo crea al doctor Bataille, médico católico que se infiltra en la orden luciferina con el objetivo de investigar sus secretos. En las librerías aparece entonces El diablo en el siglo XIX, obra firmada por el doctor y presentada como verídica, en la cual este narra las peripecias, siempre abundantes en elementos sobrenaturales, que vivió en varias de las logias que el Palladium tiene diseminadas por América, India, París, Roma Shangai y Montevideo, además de en un extraño centro toxicológico excavado bajo el Peñón de Gibraltar.

En Charleston, el doctor Bataille entra en contacto con Albert Pike y otros personajes centrales del Palladismo, entre ellos Sophia Walder, poderosa satanista capaz de fluir a voluntad a través de las paredes, que le detalla los objetivos de la organización: acelerar el advenimiento del Anticristo (del cual ella será abuela), abolir el papado y destruir la religión cristiana.

El libro del doctor introduce por primera vez a un personaje al cual Leo Taxil reserva un papel central en su mixtificación: una angelical joven llamada Diana Vaughan, (nombre que el escritor toma de su mecanógrafa personal), quien por azar de nacimiento se ha convertido en miembro destacado del Palladium. Escogida por Lucifer para convertirse en suma sacerdotisa, posee el don de la bilocación y el poder de deshacer cualquier hechizo. En París se gana la animadversión de la perversa Sophia Walder debido a su negativa a participar en sacrificios rituales. Sin embargo, sale victoriosa del trance gracias a la protección de Asmodeo.

Los buenos sentimientos de los que Taxil dotó a la señorita Vaughan la hicieron simpática al público, hasta el punto de que varios periódicos católicos pidieron a sus lectores que rezasen por el alma de la sacerdotisa. Finalmente, esta se convierte al catolicismo después de tener una experiencia mística frente a una estatua de Juana de Arco. Ella misma contará el suceso en su libro Memorias de una expaladista, para regocijo de los miembros más ingenuos de la Iglesia católica.

El cruce de cartas públicas entre los distintos alter egos de Leo Taxil, su portentosa inventiva y su gran habilidad a la hora de utilizar el temor de ciertos sectores de la sociedad hacia la Masonería hicieron que la farsa alcanzase un éxito inimaginable. El obispo de Port-Louis (Isla Mauricio), Monseñor Meurin, se apresuró a escribir una monografía en la que atribuía total veracidad a las revelaciones iniciales del escritor francés. La señorita Vaughan y el doctor Bataille recibieron elogios de sacerdotes, cardenales y antimasones. Algunos personajes proclamaban haber conocido personalmente a la sacerdotisa arrepentida, mientras que otros se dirigían a Taxil para preguntarle dónde se podían iniciar en aquella orden.

Así a todo, también surgieron detractores que propagaron dudas acerca de la existencia real del Palladio. Antes de que se descubriese la verdad, Taxil decidió darla a conocer él mismo. El 19 de abril de 1897, en una conferencia celebrada en la Sociedad Geográfica de París, frente a un nutrido público abundante en sacerdotes y masones, ponía punto final a su obra explicando con descaro los detalles de su elaboración.

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Los Illuminati

Mayo 20, 2008 By: Javier Gomez Category: Realidad o Ficcion, Misterios sin resolver 1 Comment →

Las novelas históricas han puesto al descubierto los nombres de varias sociedades secretas que durante años han estado ligadas con las leyendas, moviéndose entre la realidad y la ficción de su influencia histórica en la política y la sociedad. El simple nombre de Los illuminati, el Priorato de Sion, o el más conocido de la Masonería, despiertan una curiosidad morbosa acerca de su origen y de su verdadero poder, y, sobre todo, de hasta qué punto ambas siguen existiendo en las sombras.

Si “El código Da Vinci” o más tarde “Angeles y Demonios“, ambas de Dan Brown, fueron quienes abrieron el camino para el descubrimiento de la verdad escondida durante siglos, más tarde, otras, profundizaron en su estudio, y aunque la mayoría cometieron errores históricos de auténtico bulto en pos de un mayor éxito comercial, todas ellas supieron abrir las vías necesarias para intentar resolver algunos enigmas.

Simbolo de los Illuminati 

Símbolo de los Illuminati

Una de estas sociedades secretas fue la de los Illuminati, cuya aparición se encuentra documentada por primera vez el 1 de mayo de 1776, en Baviera (Alemania). Aquel fin de siglo era el de la revolución cultural; el de la Ilustración; el de las nuevas ideas y el futuro a punto de llegar. Ya años antes, en el 1717, la masonería había surgido como respuesta a las reuniones de ilustres que buscaban encontrar una ideología más moderna y adecuada al progreso social y personal. Estas nuevas ideologías encontraron su abono en el siglo XVIII durante el que el racionalismo se abrió paso por toda Europa, donde incluso reyes europeos, como Federico II de Prusia, fueron masones.

Sin embargo, la Iglesia Católica, temerosa de perder su poder político y económico, luchaba abiertamente contra esas ideas de progreso y contra esas nuevas sociedades secretas. En Baviera controlaban con mano de hierro el gobierno e incluso la educación con la sóla idea de evitar que los niños se abrieran a esas nuevas corrientes. La censura se imponía, y fue en esa situación de tensiones internas, cuando poco a poco, en los círculos intelectuales comenzó a fraguarse una nueva sociedad.

Adam Weishaupt era uno de esos ilustrados que en un principio abrazó las ideas del racionalismo y llegó a ingresar en la masonería. Sin embargo, Weishaupt era mucho más radical que las ideas que propugnaban y pronto comenzó a destacarse y desligarse. Como catedrático de Derecho Canónico en la Facultad de Ingolstadt intentó inculcar sus ideas en sus propios alumnos lo que le ocasionó continuas disputas con la Iglesia y con el propio Gobierno de Baviera.

El 1 de mayo de 1776 acabó fundando su propia sociedad a la que llamó la Orden de los Perfectibilistas aunque finalmente acabó cambiándole el nombre por la de los Illuminati. Sus pensamientos radicales postulaban que tanto la Iglesia como los Gobiernos debían ser derrocados y para ello debían producirse Revoluciones por todo el mundo. De ese modo aparecería una nueva sociedad menos servil y más libre. Pero dada la radicalidad de sus ideas y del enfrentamiento con la Iglesia, sus líderes debían esconderse bajo nombres falsos, que generalmente eran de personajes antigüos. Así Weishaupt era conocido como Espartacus.

Su programa era tan ambicioso y a priori inalcanzable, que en los primeros momentos captaron pocos adeptos. No fue sino hasta la aparición en el año 1780 de Adolf Franz Friedrich, barón de Knigge, cuando Los Illuminati vivieron el empujón que necesitaban. El barón simplemente se encargó de dotar de una estructura organizativa mucho más factible y de unos estatutos y unos grados iniciáticos que también han sido motivo de especulaciones a lo largo de los siglos, con pruebas que se consideraban como diabólicas. El éxito fue tan rápido que en poco tiempo tuvieron colaboradores por media Europa y entre ellos famosos como Goethe o Herder, ambos escritores.

La fama del barón de Knigge comenzó a ser tan fuerte que el propio Weishaupt empezó a enfrentarse a él, viendo cómo perdía poder en una sociedad que él mismo había creado. El año 1783 fue su mejor año, pero a cambio, las relaciones internas ya no eran igual, y la desunión se había apoderado de ellos. El barón acabó por marcharse y abandonar a los Illuminati al caracter despótico y tiránico de Weishaupt.

En 1784, el Gobierno Bávaro y la Iglesia, conscientes del gran poder que estaba atesorando el grupo, y de sus ideas anarquistas y peligrosas, acabó por promulgar una serie de edictos contra todas las logias. En 1786 un registro a la casa de Xavier Zwack, uno de sus cabecillas, puso al descubierto muchos de sus archivos secretos e ideas. Finalmente, en su edicto del año 1787 se castigaba a los Illuminati con la pena de muerte, mientras la Iglesia Católica lanzó a su Inquisición tras ellos.

Prácticamente, en apenas un año, habían conseguido acabar con los Illuminati. ¿Pero qué fue lo que hizo que los Illuminati desaparecieran y, sin embargo, otros, como la francmasonería continuara casi hasta nuestros tiempos? Sin duda alguna, su radicalismo. Aquella redada en casa de Zwack puso al descubierto documentos que horrorizaron al mundo, pues contemplaba una serie de acciones fatales encaminadas a sembrar el caos y derrocar a todos los gobiernos posibles.

Illuminati 

Desde entonces, muchos actos terroristas y muchas situaciones históricas han sido asignadas a los Illuminati, como la Revolución Rusa, el atentado de las Torres Gemelas, o incluso el estallido de la Revolución Francesa. El propio Churchill pensaba que Lenin era uno de esos Illuminati. Sin embargo, jamás ha habido ninguna prueba concluyente de su implicación, y lo único cierto, es que jamás se ha vuelto a encontrar documento alguno que los ligase a nada desde aquel año de 1787. Sólo pruebas que podrían asociarse con ellos, como el curioso símbolo del delta luminoso que aparece en los billetes de a dólar norteamericano, y que curiosamente eran el símbolo que los Illuminati eligieron como señal de identidad, la de la pirámides de 13 escalones, iluminada en su punta y con un ojo en su interior.

La Historia sólo nos cuenta que los Illuminati concluyeron con la muerte de Weishaupt en el año 1830.

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Kraken, el fabuloso monstruo marino

Mayo 12, 2008 By: Carmen Márquez Category: Mitologia nordica, Realidad o Ficcion, Misterios sin resolver 3 Comments →

“Bajo los truenos de las superficie,
en las honduras del mar abismal,
el Kraken duerme su antiguo, no invadido sueño sin sueños.

Pálidos reflejos se agitan alrededor de su oscura forma;
vastas esponjas de milenario crecimiento y altura
se inflan sobre él, y en lo profundo de la luz enfermiza,
pulpos innumerables y enormes baten
con brazos gigantescos
la verdosa inmovilidad,
desde secretas celdas y grutas maravillosas.

Yace ahí desde siglos, y yacerá,
cebándose dormido de inmensos gusanos marinos
hasta que el fuego del Juicio Final caliente el abismo.

Entonces, para ser visto una sola vez por hombres y por ángeles,
rugiendo surgirá y morirá en la superficie”

Este poema de Alfred Lord Tennyson, (1809-1892), poeta inglés que sentía verdadera pasión por las mitología nórdica y las leyendas medievales, nos sirve de introducción para conocer más de cerca al Kraken, criatura gigantesca que, según cuenta dicha mitología nórdica, poseía forma de pulpo o calamar, y que sorprendía y aterrorizaba a los pobres incautos que osaban adentrarse con sus embarcaciones en alta mar, sobre todo frente a las costas de Islandia y Noruega.

Kraken

Cuentan las antiguas crónicas que este animal de grandes dimensiones, (su lomo podía medir hasta dos kilómetros y medio), poseía unos larguísimos y poderosos tentáculos con los que se abrazaba a los barcos y terminaba llevándolos al fondo del mar.

Y es que generalmente no llegaban a advertir su presencia hasta que era demasiado tarde, pues tal era su tamaño que mientras mantenía sus tentáculos ocultos parecía una pequeña isla en medio del mar. Al parecer la único manera de descubrirlos era mirar hacia el fondo del mar, pues entonces se podrían descubrir sus rojos y brillantes rojos traspasando la oscuridad que emanaba desde el fondo marino. Curioso resulta conocer que la única forma que existía de apaciguar su furia era celebrando sobre su superficie, siempre y cuando se le pillara dormido, una misa o acto religioso.

Ya en 1555 el naturalista de origen francés Pierre Belon hablaba en sus libros de un calamar gigante con apariencia monacal del que incluso llegó a realizar un dibujo detallado. El lo llamaba algo así como “monje marino”.

Siglos más tarde, allá por el 1800, otro naturalista de nombre Pierre Denys de Monfort, reconociendo su existencia, lo denominó Kraken al relacionarlo con las islas misteriosas que aparecían y desaparecían, y que eran descritas en la mitología y leyendas nórdicas, pero ya no lo veía tanto como un ser fabuloso, sino más bien como una especie desconocida de cefalópodo de tamaño gigantesco y que son viven en los mares del Norte. Por cierto, en noruego “kraken” significa fabuloso monstruo marino.

Kraken en Los Piratas del Caribe

Hoy en día aún no se puede asegurar nada, ni que no hayan existido ni que sí y que se mantengan aislados del mundo exterior en las profundidades más insoldables del océano, aquellas a las que el hombre y toda su tecnología aún no ha podido llegar.

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Nicolas Flamel y la piedra filosofal

Abril 30, 2008 By: Domingo A. Gómez Gallego Category: Realidad o Ficcion No Comments →

La piedra filosofal, también llamada “elixir rojo” o “tintura de oro”, es una sustancia en forma de polvo, obtenida mediante complejos procesos alquímicos, que permite transmutar cualquier metal en oro. Se le atribuye asimismo la propiedad de curar todas las enfermedades y proporcionar la inmortalidad a quien la ingiera.

El alquimista, cuadro de sir Williams Fettes Douglas

La transmutación de los metales era el objetivo principal del arte medieval de la Alquimia, que constituía a la vez una búsqueda experimental y espiritual, motivo por el cual sus tratados están escritos en un lenguaje hermético que resulta ininteligible a los no iniciados. Los procedimientos alquímicos conllevan una carga simbólica que sus practicantes deben comprender antes de ponerlos en práctica.

Se basaban en la creencia de que toda sustancia material está formada por los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) y dos principios básicos: azufre y mercurio. El alquimista debía buscar una materia prima y realizar sobre ella cuatro operaciones: licuarla, evaporar el agua superflua, separar los dos principios básicos y después purificarlos. Paradójicamente, para obtener la piedra filosofal, la materia prima de partida era una pequeña cantidad de oro, inversión inicial que llevó a muchos a la ruina.

La época dorada de la Alquimia fue campo abonado para timadores que se presentaban ante sus víctimas como depositarios de los secretos de la piedra filosofal. Realizaban demostraciones prácticas basadas en burdos trucos (como, por ejemplo, recubrir de hierro una barra de oro) y en el poder de sugestión que proporcionaba la creencia generalizada en ciertos antecedentes. Existían personajes célebres a los cuales se les atribuía más allá de toda duda el logro de la transmutación de los metales en oro: Ramón Llull, Arnaldo de Villanova, Paracelso, Bernardo Trevisano y, sobre todo, Nicolas Flamel, quien además dejó una narración de sus investigaciones titulada Explicación de las figuras jeroglíficas puestas por mí, Nicolas Flamel, escribano, en el cementerio de los Inocentes, en la cuarta arcada.

Flamel era escribano y librero en la ciudad de París. Una noche un ángel se le apareció en sueños y le mostró un libro extraordinario cuyo contenido, sin embargo, no llegó a ver. Años después, en 1357, un hombre entró en su librería y le ofreció un volumen en el cual Flamel reconoció aquel libro de su sueño. Aunque el hombre le pidió la importante suma de dos florines, él no dudó en comprarlo.

Tenía una tapa de cobre bien encuadernada, sus hojas no estaban hechas de papel ni de pergamino, sino de corteza de arbusto, y parecía muy antiguo. En lugar de letras contenía unas figuras extrañas que Flamel no alcanzaba a comprender, y lo firmaba un tal Abraham el Judío.

Nicolas Flamel

Durante los años siguientes, con la ayuda de su fiel esposa Perenelle, intentó descifrar el contenido del libro. Sin embargo, a pesar de dedicarle varias horas durante todas las tardes, no realizaba ningún progreso. Frustrado, consultó a los alquimistas más célebres de París, pero estos no supieron proporcionarle pista alguna acerca del significado de aquellos símbolos.

Como en Francia no hallaba respuestas, decidió viajar a la cuna de la Alquimia europea: la Península Ibérica. Mientras peregrinaba a Santiago de Compostela, conoció a un judío converso llamado Canches, quien al ver una copia de varios pasajes del libro le dijo emocionado que aquellos signos estaban relacionados con la Cábala. Deciden entonces regresar juntos a París para profundizar en el estudio de la obra. Antes de llegar, Canches, ya muy enfermo desde tiempo atrás, muere.

No obstante, el español ya había dado a Flamel la clave para descifrar el manuscrito, por lo que este continuó estudiándolo en compañía de su esposa, y pronto ambos comenzaron a realizar experimentos. En 1382 logran convertir mercurio en plata. Unos meses más tarde obtienen la piedra filosofal y el 25 de abril transmutan por fin una cierta cantidad de mercurio en oro puro. A partir de aquí amasan una pequeña fortuna que dedican sobre todo a obras de caridad. Al menos, eso es lo que el propio Flamel cuenta en el escrito que se le atribuye.

Se considera un hecho comprobado que Nicolas Flamel adquirió una gran fortuna en muy poco tiempo, lo cual se convirtió para sus contemporáneos en prueba irrefutable de que poseía el secreto de la transmutación de los metales. Unos años después de su muerte, tanto su tumba como la de su esposa fueron saqueadas para buscar la piedra filosofal y el libro de Abraham el Judío, pero ni una ni otro aparecieron. Algunos dicen que tampoco se encontraron los restos del matrimonio, ya que ninguno de los dos murió realmente, ni morirán nunca, gracias a las propiedades regeneradoras de la piedra filosofal. La escritora inglesa J. K. Rowling aprovechó esta leyenda para su novela Harry Potter y la piedra filosofal.

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Pánico en el probador (leyenda urbana)

Abril 02, 2008 By: Domingo A. Gómez Gallego Category: Realidad o Ficcion, Leyendas No Comments →

Durante los años 70 existió en Barcelona una tienda llamada La Sirena. Oficialmente se dedicaba la venta de fajas y sujetadores, pero, a decir popular, detrás de su amplio surtido de lencería femenina y de la amable sonrisa de sus dependientas se escondía un sórdido negocio de trata de blancas. Un negocio de exportación que se abastecía raptando a las clientas más hermosas de la tienda.

Barcelona, calle Pelayo

Todo sucedía en los probadores. Mientras la muchacha se cambiaba de ropa, desde una habitación contigua era accionado un botón que hacía girar sobre su eje al espejo, dejando libre la entrada a una sala secreta en la cual era retenida. Aunque este extremo no está claro, ya que algunos afirmaban que las victimas eran transportadas al sótano a través de un montacargas oculto. De cualquier manera, no volvían a salir a la calle por la puerta principal.

A veces la chica iba acompañada por su novio, quien quedaba obligado por las normas decorosas de la época a aguardar fuera de la tienda. El muchacho esperaba entonces, tal vez durante horas, a que su novia saliese, y cuando finalmente entraba en el local las dependientas le decían que ella ya se había marchado hacía tiempo. Resulta fácil imaginar la sensación de confusión e irrealidad que el joven sentiría en ese momento.

Reflejos

Por su parte, las muchachas eran transportadas al puerto, suponemos que camufladas dentro de algún tipo de embalaje, y descargadas en el estómago de algún mugriento carguero que en poco tiempo zarpaba rumbo a Oriente Medio. El destino final de las jóvenes, según se comentaba, consistía en engrosar las filas del harem de algún jeque.

En la Barcelona de los años 70, hombres y mujeres de bien transmitieron esta historia como verídica, contándola con creciente indignación (y puede que con cierta delectación morbosa) hasta que toda Cataluña fue un clamor en contra de las corseteras de La Sirena. Llegó el momento en que la policía intervino, y no halló absolutamente ninguna prueba que la respaldara.

Antonio Ortí, que recoge esta historia en Leyendas urbanas en España, encuentra su origen en una rivalidad comercial. Simplemente, un competidor de la tienda envió a la prensa una nota malintencionada en la cual lanzaba el rumor sobre los secuestros. Su transmisión se avivó por el recelo que despertaban en aquella época las corseteras, mujeres independientes y, por tanto, blanco fácil para el descrédito. Poco antes habían sido las corseteras de Orleáns las acusadas de similares delitos, después la leyenda se extendería, poniendo bajo sospecha a probadores de medio mundo.

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La Tierra Hueca

Marzo 14, 2008 By: Domingo A. Gómez Gallego Category: Realidad o Ficcion No Comments →

Saint Louis, Territorio del Missouri. América del Norte, 10 de abril (de 1818). Al mundo entero, declaro: que la Tierra está hueca y habitada interiormente, que contiene varias esferas concéntricas sólidas, situadas unas dentro de otras, y que está abierta en el Polo, de los doce a los dieciséis grados. Me comprometo a demostrar la realidad de lo que afirmo y estoy dispuesto a explorar el interior de la Tierra, si el mundo acepta ayudarme en mi empresa”. Quien así habla no es el verniano profesor Otto Lidenbrock, de Viaje al centro de la Tierra, sino el mucho más real Jonathan Cleeves Symnes, ex capitán de infantería del ejército de EE. UU. y belicoso defensor de la Teoría de la Tierra Hueca, en carta abierta a los miembros del congreso estadounidense, los directores de las principales universidades y los hombres más sabios del momento.

Modelo de Tierra hueca

Symnes afirmaba que todos los planetas son huecos, y que en el caso de la Tierra existen cinco esferas concéntricas, colocadas una dentro de otra, como si se tratase de las famosas muñecas rusas. La superficie de cada una de estas esferas sería perfectamente habitable, y se podría transitar entre ellas a través de dos grandes agujeros situados en los polos. Aunque en pleno siglo XXI la teoría puede parecer descabellada, en 1824 el Congreso de los Estados Unidos debatió la propuesta de enviar una expedición al Polo para comprobar su veracidad, recibiendo 25 votos afirmativos.

Realmente, Symnes no decía nada nuevo. Muchas religiones han considerado la Tierra como hueca, situando en sus entrañas otro mundo habitado por los muertos y los espíritus. Es el caso, por ejemplo, del Cristianismo; ahí están los infernales círculos concéntricos que Dante atraviesa en la Divina Comedia hasta llegar al último de ellos, aquel en el cual Lucifer prisionero devora las almas de los mayores pecadores.

Poetas y teólogos aparte, el más ilustre antecedente de Cleeves Symnes es Edmund Halley, el descubridor de la órbita del cometa de mismo nombre. Partiendo de las variaciones del campo magnético terrestre a lo largo del tiempo, desarrolló la idea de que la tierra estaba formada por una serie de esferas concéntricas, habitadas por seres humanos y por bestias. Las esferas interiores tendrían una atmósfera luminosa, de la cual la Aurora Boreal sería una emanación.

Aurora Boreal

En la segunda mitad del siglo XIX, surge una variante de la Teoría de la Tierra Hueca, proclamada por el americano Cyrus Read Teed, y según la cual nosotros no viviríamos en el exterior de la Tierra sino en su interior, en la parte cóncava. Teed creó una religión con su teoría. Tras cambiar su nombre por el hebreo Koresh, fundo una pequeña comunidad en Florida en la cual se dedicó a predicar la verdad a sus 250 fieles hasta el día de su muerte, que tuvo lugar en 1908.

En 1914 un aviador alemán llamado Bender descubre por casualidad en París las tesis de Teed y decide desarrollarlas. Según su visión, en el núcleo de esa esfera cóncava en la que vivimos quedarían situados el Sol y la Luna (mucho más pequeños de lo afirmado por la Astronomía), y un Universo Fantasma, formado por un gas azulado y unos brillantes granos de luz a los cuales llamamos habitualmente estrellas. A nuestros pies, un infinito de tierra y roca.

El mundo al revés, según Cyrus Read Teed

La teoría de Bender se hace popular durante los años 30, llegando a oídos de los delirantes jerarcas nazis, que creen de forma seria en su veracidad. Cuentan que en 1942 Goering, Himmler y Hitler enviaron una expedición comandada por el doctor Heinz Fisher, experto mundial en rayos infrarrojos, a la isla báltica de Rugen. Su misión consistía en apuntar hacia el cielo sofisticados aparatos de observación, en un ángulo de 45 grados, para así obtener señales de la flota inglesa anclada en Scapaflow, al otro lado de la supuesta concavidad terrestre. Por supuesto, el experimento no tiene éxito, marcando el punto de inflexión de las teorías de la tierra cóncava entre los dirigentes del Tercer Reich. Con el tiempo, el propio Bender acabará sus días en un campo de concentración.

Sin embargo, la Teoría de la Tierra Hueca alcanzará más éxito que su variante cóncava y nunca le faltarán seguidores, aunque en los años 20 el intrépido aviador Richard E. Byrd sobrevuele por primera vez el Polo Norte (1926) y el Polo Sur (1929) sin notificar la presencia de esos supuestos pasos a las esferas inferiores. Al menos sin notificarlo oficialmente, ya que la rumorología esotérica afirma que el piloto voló accidentalmente al interior de la corteza terrestre, llegando a un continente verde y misterioso.

Richard E. Byrd

Circula por ahí (se puede encontrar algún fragmento en Internet) un supuesto diario secreto del aviador, La Tierra Interior. Mi diario secreto, con toda la pinta de ser apócrifo, en el cual narra su odisea en ese mundo perdido bajo los polos. Byrd sobrevuela verdes montañas y ríos, y distingue un animal que desde la distancia identifica como un mamut, antes de llegar a una ciudad futurista que le parece “sacada de un escenario de Buck Rogers”. Es interceptado entonces por unos hombres que pilotan aeronaves discoidales y que tras darle por radio la bienvenida le indican que aterrice.

Una vez en la ciudad, Byrd es conducido ante su líder. El hecho de que los edificios estén decorados con una especie de esvásticas, de que todos sus habitantes sean rubios y altos, hablen en un idioma aparentemente germánico y se autodenominen Arianni, resulta un poco mosqueante. Pero no hay de qué preocuparse, los Arianni resultan ser pacíficos, y transmiten a Byrd un mensaje claramente antibélico. Según su líder, a los humanos de la superficie nos espera una larga edad oscura hasta que comprendamos la futilidad de la guerra, pero cuando eso pase ellos saldrán del mundo interior para ayudarnos. El piloto, después de recibir el encargo de transmitir estas palabras al mundo, es conducido de vuelta a su avión y guiado amablemente hasta la superficie. Posteriormente, el Pentágono le ordenará guardar silencio sobre su aventura, privándonos de la revelación del líder de los Arianni. La historia es muy fantasiosa, aunque no deja de tener un punto sugerente.

Como se ve, la concepción de la Tierra como una esfera hueca con otros mundos en su interior realiza a lo largo de los tiempos un viaje de ida y vuelta: primero del mito a la ciencia, después de regreso al mito.

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El batallon de Norfolk

Febrero 28, 2008 By: Domingo A. Gómez Gallego Category: Realidad o Ficcion No Comments →

Las guerras parecen, en principio, poco propicias para manifestaciones supuestamente misteriosas. Sin embargo, no faltan testimonios de apariciones y desapariciones sin explicación racional acaecidas en los campos de batalla. Al menos en los de épocas pasadas. En agosto de 1914, por ejemplo, después de que un periódico londinense publicara un relato de Arthur Machen en el cual San Jorge enviaba un grupo de arqueros fantasmales para ayudar al ejército inglés, soldados británicos comenzaron a informar desde el frente de la aparición real de tales arqueros y del propio San Jorge. Soldados franceses avistaron poco después en Mons a San Miguel y a Juana de Arco. También durante la Primera Guerra Mundial, pero en la campaña de los Dardanelos, se produciría uno de los casos de desaparición más célebres: el 5ª batallón del Regimiento Real de Norfolk, compuesto por 267 hombres, se desvaneció al atravesar una extraña nube.

batallón entrando en la niebla

Entre marzo y agosto de 1915 las tropas aliadas tratan de conquistar la península de Gallípoli (Turquía). El 21 de agosto, al sur de la bahía de Suyla, 22 soldados neozelandeses pertenecientes al cuerpo de ingenieros observan desde una posición elevada cómo tropas del Comando Unido de Australia y Nueva Zelanda (CUANZ) intentan tomar la cota 60. A media mañana ven una densa nube de forma singular descender hasta cubrir el lecho seco de un río cercano a esa cota. Aparece entonces un batallón inglés, que sube por el lecho del río para ir a apoyar a la CUANZ. Los soldados británicos continúan su marcha, entrando en la nube. Pero no saldrán de ella. Nada más desaparecer el último de los ingleses en su interior, la nube se eleva suavemente para alejarse flotando poco a poco, en dirección contraria a la del viento.

Tres de los soldados neocelandés relatarán este incidente 50 años después, durante una reunión conmemorativa de la CUANZ. Documentos de la época corroboran que un batallón del regimiento Norfolk, el quinto, desapareció en Gallípoli durante un ataque, pero demuestran también que los tres testigos, tal vez por el tiempo transcurrido desde entonces, cometieron bastantes imprecisiones en su narración. Para empezar, ellos hablaban de un regimiento entero, no de un batallón; el hecho tuvo lugar el 12 de agosto, no el 21, y sucedió a 5 km del lugar que pensaban.

tropas aliadas en Gall�poli

Por otro lado, cabe decir que aunque el 5º de Norfolk figura como desaparecido, en 1919 se recuperaron 122 de sus cadáveres, y la ausencia de los otros 145 tal vez se explicaría por un fenómeno de putrefacción acelerada. Todo esto lleva a dudar del testimonio de los tres ingenieros neozelandeses, a quienes pudo haber confundido un efecto óptico, o cuyos recuerdos pudieron verse distorsionados por el paso de los años y la sugestión mutua.

De todas maneras, el batallón de Norfolk no es el único grupo de soldados desparecido misteriosamente a lo largo de la Historia. En 1707, 4000 hombres del archiduque Carlos de Habsburgo desaparecieron sin dejar rastro mientras cruzaban los Pirineos; en 1858, un cuerpo expedicionario francés de 650 zuavos se evaporó camino de Saigón; en diciembre de 1923, 3000 soldados chinos apostados a lo largo de Yang-Tsé se volatilizaron durante la noche. ¿Deserciones masivas o hechos extraños sin explicación natural?

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