La desaparición de los Nizaríes

Asesinato de Nizam al Mulk

En un artículo anterior os hablamos sobre el origen y expansión de los Assassins, la Secta de los Asesinos, de la aparición de Hassal i Sabbah al que consideran su fundador, y de cómo tras su muerte, años después, la aparición de nuevos gobiernos e imperios comenzaron a socavar la presencia de aquellos asesinos a los que apodaban como “Nizaríes”.

El declive de los Nizaríes

Dos de esos enemigos fueron los mamelucos, sucesores en Egipto del Sultanato Ayubí, y, sobre todo, los mongoles, cuya aparición en el siglo XIII supuso un cambio radical en todo el pasiaje geopolítico de Asia. Fueron años de intensas batallas, de enfrentamientos, de expansión del imperio y de noticias contradictorias. Distintas fuentes, incluso, establecen diferentes fechas en las llegadas al trono de los sucesores del gran Khan.

Se constató que tras la muerte de Genghis Khan, en el año 1227, su imperio se dividió entre sus cuatro hijos, siendo el tercero de ellos, su favorito, Ogodei, el que lo sucedería en el título de Gran Khan hasta su fallecimiento en el año 1241. A Ogodei, lo sucedió Guyuk, hijo de Ogodei y por tanto nieto de Genghis, quien al parecer murió en el año 1248.

Fueron éstos los años de mayor expansión del imperio mongol, pero lo cierto es que los enfrentamientos con los Assassins fueron constantes, e incluso ciertas historias hablan de la influencia de éstos en las sospechosas muertes no solo de Ogodei y Guyuk, sino también de Chagatai, el segundo de los hijos de Genghis Khan.

El año 1.251 resultaría clave en el declive de los nizaríes. Tras la muerte de Guyuk Khan accedería al trono mongol Möngke, cuarto gran Khan del imperio, hijo de Tolui, a su vez hijo pequeño de Genghis Khan. De carácter mucho más bélico y ambicioso, bajo su gobierno se enfrentó a la Dinastía Song china, invadió Indochina, Rusia y entró en la Europa Oriental.

Sin embargo, también dirigió sus huestes hacia la Secta de los Asesinos. Apoyado en su hermano Hulagu fue enviado en el año 1256 a conquistar y gobernar gran parte de Asia Occidental y a derrocar los gobiernos de Damasco y Bagdad. Sin embargo, con el pretexto del derrocamiento de estos Estados, fijó su primer objetivo en acabar con la Secta de los Asesinos.

Reuniendo el mayor ejército mongol que se conociese hasta entonces se dirigió hacia el valle de Elburz con el fin de tomar la mítica fortaleza de Alamut que por entonces dirigía el gran maestre de los Asesinos, Rukn-al-Din Jurshah, quien se sometió en persona a los designios de Hulagu. Éste, sin embargo, decidió tomar al asalto la fortaleza que fue literalmente arrasada y sus habitantes masacrados. El propio Rukn al-Din Jurshah, que había acudido a la presencia de Mongke para pedir mejores condiciones, fue asesinado a su regreso de la Corte y con él, de ese modo, la Secta prácticamente quedó diezmada.

Poco más se ha podido saber de esta Orden de Asesinos, quienes han aparecido fugazmente en determinados momentos de la Historia, como en el Renacimiento o ya en el siglo XIX cuando se pretendió reorganizar la Orden. Sin embargo, sea cierto o no que con aquel asalto a Alamut desaparecieron todos los nizaríes, las leyendas han mantenido activa hasta nuestros días a esta Secta. No en vano de lo que sí hay constancia es de que un nizarí escapó con vida de aquel asedio, Sham al-Din, hijo del imán nizarí Rukn al-Din, a quien se le atribuye la reorganización en las sombras (aún más de lo que ya lo estaba, si cabe), de la Orden.

Quién sabe. Puede ser ciertas esas historias de que los seguidores de aquella antigua Secta se esconden en las sombras y de que tras muchos de los más importantes asesinatos de la Historia se intuye la mano de los Assassins…

Para saber sobre sus comienzos: el origen de los Assassins

Publicado en: Organizaciones Secretas

Tags:

Imprimir Imprimir



TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top