La profecía de los papas de San Malaquías

Malaquias

Cuando el manuscrito con las profecías de Malaquías fue encontrado en los Archivos Vaticanos en el año 1590 pocos podían imaginar que a lo largo de los siglos venideros podría originarse tanta controversia en torno no solo a las profecías allí contenidas sino también a la autenticidad de su autoría.

¿Quién fue San Malaquías?

Todo lo que de Malaquías conocemos se lo debemos a Bernando de Clairvaux, coétaneo suyo y gran amigo, quien recogió su biografía en “La vida de San Malachy“.

Máel Máedóc Ua Morgair era el verdadero nombre del profeta Malaquías, nacido en la localidad de Armagh, en Irlanda del Norte, en el año 1094. De origen noble, entró en la alta jerarquía eclesiástica como obispo de Bangor, y fue en el año 1124 cuando ascendió a primado de Armagh y luego a arzobispo de la misma localidad en el año 1132, tras la muerte de San Celso.

Desde entonces fueron frecuentes sus viajes a Roma para visitar a su amigo Bernardo de Claraval, en uno de los cuales, en el año 1139, visitó al papa Inocencio II a fin de pedirle palios para sus sedes apostólicas. Años después, en uno de aquellos viajes, falleció en casa de Bernardo, en la localidad de Clairvaux, en el año 1148.

Como primado de Irlanda restauró el orden en el culto católico irlandés y llegó a ser canonizado por Clemente III en el año 1190.

Hasta aquí la historia que de él nos ha llegado a través de la biografía publicada. Sin embargo, de sus profecías, nada se supo en vida.

Las profecías de los Papas

Hubieron de pasar cuatro siglos hasta que el manuscrito apareciera en los Archivos Vaticanos, donde al parecer habían permanecido olvidados hasta el año 1590. Fue el historiador benedictino Arnold de Wyon, asistido por el estudioso de textos medievales Alfonso Chacón, quien publicó en el año 1595 el libro “Lignum Vitae” (“el árbol de la vida”), en el que se recogían literalmente las profecías escritas por San Malaquías.

De Wyon hizo una introducción en la que atribuía el texto al profeta, indicando que las había escrito durante aquel viaje que en el año 1139 hizo a Roma, y que fueron entregadas al por entonces Papa Inocencio II.

Las profecías de Malaquías eran realmente breves, apenas 112 frases en latín en las que se hacía una alegoría a los siguientes 112 papas que gobernarían en el trono de Pedro. A cada uno de esos papas se le adjudicaba un título que podría considerarse de críptico y místico, y aunque conciso, para los más escépticos podría decirse que abierto a muchas interpretaciones, de modo que a lo largo de los siglos, de un modo u otro, siempre se conseguía encontrar algo relacionado con el Papa que pudiera ajustarse a lo dicho en la profecía.

La fama de aquellas profecías se vieron beneficiadas por esa cualidad sin la cual todo misterio o misticismo queda en el olvido: el temor que infundía, la incerteza del futuro que proclamaba.

El último de los papas contaba con una profecía, la 112, bastante más extensa que la del resto y el sentido resultó ser cuanto menos poco tranquilizador para sus creyentes. Dirigida a “Petrus Romanus” (Pedro el romano), nombre con el que Malaquías designó al último de los Papas de su lista, la profecía rezaba así:

Durante la última persecución de la Santa Iglesia Romana reinará Pedro el Romano, quien apacentará a su rebaño entre muchas tribulaciones, tras lo cual, la ciudad de las siete colinas será destruida, y el tremendo Juez juzgará a su pueblo

¿Anuncia Malaquías el fin de la Iglesia? ¿la destrucción de Roma, la conocida como “ciudad de las siete colinas“? ¿ la segunda venida de Cristo? Sea como sea, el Papa número 112, el último, el “Petrus Romanus”, coincide en número con el actual, Francisco I. ¿Será según las profecías Francisco I el último Papa que conozcamos?

Añadámosle a este cocktail la situación actual mundial, la crisis de fé internacional, el creciente terrorismo islámico, las luchas entre religiones, y tendremos un ingrediente más para que los amantes de las teorías proféticas y conspiradoras le otorguen vigencia a una profecía que se remonta a siglos.

San Pedro

¿Cuáles son esas profecías?

En lo que se dice a lo largo de esas 112 profecías está el motivo, aducen, para ser creídas. A todos y cada uno de los Papas se le ha encontrado algo relacionado con el lema que Malaquías le asignaba, fuera su escudo heráldico, su lugar de nacimiento o su profesión anterior.

– A Urbano VIII lo denominó “lilium et Rosa” (el lirio y la rosa), y precisamente este Papa era de Florencia cuyo escudo de armas contiene la flor de lis.

– Marcelo II fue “Furmentum flaccidus” (trigo marchito), un Papa con una salud enfermiza y cuyo escudo familiar contaba con espigas de trigo.

– Inocencio XII era “Raftrum in porta” (rastrillo en la puerta). El nombre de este Papa era Rastrello, que traducido del italiano quiere decir “rastrillo”.

– A Pío VII se le asignó la frase “Aquila rapax” (águila codiciosa). Fue el Papa que se opuso a Napoleón Bonaparte, al que excomulgó, y que acabó encarcelado por orden del Emperador. No hay que olvidar que el símbolo imperial de Napoleón fue el águila, y ambición pocos gobernantes le pudieron ganar.

Y si nos adentramos en el siglo XX, solo por nombrar a los más conocidos…

– Benedicto XV, “Religio dispopulata” (religión devastada). Fue el Papa que gobernó en el Vaticano durante la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, un periodo de devastación mundial.

– Juan XXIII era “Pastor et Nauta” (pastor y navegante). Era el patriarca de Venecia, ciudad de navegantes.

– Pablo VI fue “Flos florum” (flor de flores). Su escudo heráldico tenías tres flores de lis.

– Juan Pablo II, “De labore solis” (del eclipse solar). Karol Wojtyla nació en un día en que hubo eclipse solar y fue enterrado también en un día en que se produjo otro eclipse solar.

¿Qué asignarle por tanto a Francisco I para poderle aplicar el lema que para él dejó por escrito Malaquías, “Petrus romanus“? ¿quizás el que declinase todo título eclesiástico salvo el de “Obispo de Roma” (aquel que usó siglos atrás el apóstol Pedro)? ¿su reiteración en considerarse romano? ¿o quizás que Argentina, su país natal, está considerado el del “Fin del Mundo” y a Francisco I lo llaman el “Papa que vino del fin del mundo“?

Controversias de las profecías

Los que abogan por la falsedad de los textos indican que el manuscrito no lo escribió realmente Malaquías, sino que fue escrito en el siglo XVI. ¿Por qué si no, nada se supo de él durante siglos?

Podría aducirse que bien pudiera haber estado perdido en unos archivos que cuentan con miles de volúmenes históricos, pero lo cierto es que hay estudiosos que han hecho constar datos que podrían inspirar la duda. Como el jesuita Claude François Menistrier quien dijo que el mismo había sido ordenado por el cardenal de Orvietto, Girolamo Simoncelli, quien aspiraba al sillón que había dejado el recién fallecido Papa Urbano VII, y que al hacer coincidir las profecías de los anteriores Papas, la del que estaba por llegar, se ajustaba a él perfectamente.

O también la tesis del conocido estudioso español Benito Jerónimo Feijoo, quien encontró una gran precisión en los lemas otorgados a los Papas que gobernaron hasta Urbano VII, pero no tanta de ahí en adelante.

No hay más que ver que varios han sido los cardenales que han intentado aprovecharse de las profecías ajustándolas a su propia conveniencia, como el cardenal Spellman en pleno siglo XX, cuando sabiendo que el lema del siguiente Papa era “Pastor et Nauta”, alquiló un barco lleno de ovejas para recorrer el río Tíber (finalmente sería Papa, para sorpresa de todos, Angelo Roncalli, Juan XXIII).

¿Verdad o mentira? Como con todas las profecías, nadie, nunca, podrá saberlo…

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