Amrita, el elixir de la inmortalidad

Vasuki y Mandara en el oceano de leche

Según cuenta una antigua leyenda escrita en sánscrito, en cierta ocasión los Deva, dioses superiores, se reunieron en el monte Meru sobre conversar sobre la necesidad de conseguir el preciado néctar de la inmortalidad, el Amrita, que se hallaba escondido en los más profundo del gran océano de leche. Sólo así, aseguraban, podrían vencer a los Asura, los demonios que les impedían alzarse con el control total del Universo.

Fue Visnnú quien propuso que Vasuki, la gran serpiente de la Sabiduría y rey de los Naga, semidioses considerados inferiores, fuera enrollada alrededor del monte Mandara, y éste colocado sobre el caparazón de la tortuga Kurma, para crear un poderoso instrumento que pudiera batir el gran océano lechoso hasta convertirlo en manteca.

Pero pronto se dieron cuenta de que no podrían hacerlo solos y de que para poder llevar a cabo su plan necesitaban la ayuda de sus enemigos. Así que, pactando con los demonios y a cambio de la mitad del Amrita, consiguieron su colaboración.

Así fue… Los Deva sujetaron a Vasuki por uno de sus extremos y los Asura por el otro. Y comenzaron a tirar de ella provocando con el movimiento ondas de espuma de leche. Mientras batían, surgieron verdaderas maravillas desde las profundidades, como el Sol y la Luna y la diosa Lakshmi con su elefante blanco. Finalmente apareció Dhanvantari, el médico de los dioses, portando consigo una copa de Amrita.

Pero los dioses incumplieron su promesa al no querer compartir el elixir con los demonios. Tampoco con la gran serpiente que, viendo que no probaría el valioso néctar, consiguió acercarse lo suficiente como para beber unas gotas. Vishnú, preso de la ira, partió a la serpiente en dos. Pero ya era inmortal, por lo que sus dos mitades sobrevivieron. Vasuki quedó convertida en Rahu, la cabeza, y Ketu, la cola.

Demonios y dioses lucharon por el Amrita encarnizadamente pero finalmente los dioses ganaron la guerra ya que eran inmortales. Quedó así Vishnú convertido en el guardián protector de la Amrita, el elixir de la inmortalidad.

Lee también:

La leyenda de Lakshmi y la lavandera

Tags:

Imprimir


1 comentario

Comments RSS

  1. Michel namid dice:

    Probablemente la Amrita no fuera otra cosa que la Amanita, hongo alucinógeno .

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top