Víctor Hugo y el espiritismo

Victor Hugo

Víctor Hugo, famoso escritor de origen francés, idolatraba a su hija mayor, Léopoldine. No había aún cumplido ésta los 18 años cuando, en febrero de 1843, contrajo matrimonio con el que había sido su amor desde niña. El elegido se llamaba Charles Vacquerie y era un joven culto y bien posicionado al que la joven había conocido cuando sólo tenía 14 años. Si bien era por todos sabido que era una buena elección, el amante padre quería tanto a su hija que no pudo evitar que lo embargara la tristeza al pensar en ella abandonando el hogar familiar. Su único consuelo fue entender que Charles la amaba casi tanto como él.

Unos meses después de la boda llegó la culminación de tanto amor con el anuncio del embarazo de Léopoldine. No era posible ser más feliz…

El día 4 de septiembre de ese mismo año, 1843, Léopoldine y Charles navegaban en barca por el Sena. La fatalidad quiso que, en uno de los meandros del río, la barca volcara y se hundiera. Charles pudo mantenerse a flote agarrando la quilla pero Léopoldine parecía haber sido directamente engullida por las oscuras aguas. Charles trató de encontrarla pero finalmente se ahogó. En un primer momento la prensa publicó que habían sido encontrados abrazados en el fondo del río, pero la investigación posterior concluyó que ella había perecido ahogada justo debajo de la barca y que él, al soltarse, fue arrastrado por la corriente río abajo.

El propio Víctor Hugo describió el momento que conoció la noticia como “el momento más aterrador de mi vida“. No volvió a ser la misma persona.

Años más tarde, en 1853, se instaló en la isla de Guernsey. Al cabo de unos meses recibió la visita de una antigua amiga de la familia, Delphine de Girardin, la cual profesionalmente se había labrado un nombre como médium. Víctor Hugo no creía en esos momentos en la comunicación con el más allá, pero ocurrió algo que le hizo cambiar de opinión.

En la primera sesión no pasó nada, no hubo respuesta, y tampoco en las tres siguientes. Pero al cuarto día, en concreto el 11 de septiembre de 1853, la pequeña mesa en la que la médium intentaba contactar con el mundo de los espíritus empezó a moverse y dar golpes para contestar “si”, “no” o para deletrear las respuestas según el código acordado.

Según la transcripción que posteriormente escribió el propio Víctor Hugo, su hija Léopoldine era feliz allí donde estaba, en la Luz, y que ellos debían de aprender a amar para reunirse con ella algún día. A partir de ese momento, el gran escritor francés autor de “Los Miserables“, se convirtió en un apasionado y habitual asiduo de las sesiones de espiritismo.

Cuentan que en ocasiones posteriores no sólo volvió a hablar con su añorada hija, sino que también pudo charlar con Platón, Shakespeare o Napoleón, entre otras grandes personalidades de la Historia.

– Otras historias sobre: “Espiritismo“.

Publicado en: Fenómenos Paranormales

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