Fergus y el caballo de río, leyenda celta

Caballo

Según nos narra una antigua leyenda celta, Fergus era un gobernante que disfrutaba siempre que podía de largos periodos de exploración, buscando recorrer todos los rincones de su amada Irlanda natal. Y fue así como un buen día se encontraba explorando los alrededores del lago Rury tuvo la desgracia de toparse con una horrorosa criatura, con cuerpo de caballo,  ante cuya visión quedó momentáneamente petrificado. Mientras contemplaba a la criatura las facciones de Fergus fueron contrayéndose y deformándose, dejando su rostro en una expresión vacía y laxa.

Fergus pudo escapar y mientras regresaba a su hogar comprobó que los músculos de su cara no se recuperaban así que a su llegada pidió a los habitantes de su ciudad que ocultasen o rompiesen todos los espejos, para que ninguno pudiese reflejar su extraña expresión. A medida que pasaban los meses y los años el carácter de Fergus se tornó sombrío y despectivo debido a su condición, hasta que en medio de una acalorada discusión con una mujer ésta le recomendó que en lugar de pagar su desgracia con los demás, lo hiciese con la horrorosa bestia que le había provocado el daño.

Tras reflexionar unos momentos pidió que le trajeran un espejo y mirándose durante varios minutos tomó la decisión de regresar a buscar a la criatura para vengarse en sus carnes. Se calzó sus zapatos mágicos y ciñó su espada para a continuación dirigirse hacia el lago Rury. Allí levantó campamento y esperó durante un día y su respectiva noche a que la criatura apareciese.

Pasado este tiempo, en su ciudad se empezaba a respirar la intranquilidad al no saber del destino de su gobernante y por si fuera poco veían con asombro e inquietud como las aguas del lago se tornaban de un color rojizo, así que asumieron que FErgus había caído presa de la criatura del lago. Para su sorpresa al poco tiempo Fergus regresó portando en su mano la cabeza de la criatura y sus facciones completamente recuperadas.

Fergus se acercó a sus ciudadanos (Ultonianos) para proclamar con orgullo que había sobrevivido, pero inmediatamente tras pronunciar estas palabras cayó fulminado al suelo. Aunque no se pueda considerar su muerte como la que se esperaría de un gran rey, lo cierto es que las leyendas siempre le recuerdan como un hombre valeroso, justo y sobre todo un gobernante amante de su pueblo.

Publicado en: Leyendas

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