El paradisíaco país de Cucaña

Pais de Cucaña

A principios de la Edad Moderna (en algún momento del inicio siglo XVI) surgió la creencia de que existía un país maravilloso donde la comida abundaba en exceso y carecía de todo sentido el concepto del trabajo, una tierra de ensueño para quienes venían de vivir las durísimas condiciones de vida medievales, el País de Cucaña (también llamado Jauja o Luilekkerland).

Esta tierra imaginaria no tenían cabida las preocupaciones ni las responsabilidades y prácticamente todo el tiempo que se pasase en ella sería disfrutando de todo tipo de lujos y manjares sin necesidad de realizar esfuerzo alguno. No resulta de extrañar que un mito así surgiese en una sociedad tan oprimida y castigada como la medieval por el hambre, la miseria y las enfermedades.

La forma de entrar en el País de Cucaña es a través de una enorme montaña de papilla y horadando un túnel hasta alcanzar este paraíso terrenal, un país surcado por largos ríos, unos de vino y otros de leche, altas montañas hechas de queso o en el colmo de la exageración árboles que en lugar de dar frutos daban pasteles y lechones asados dispuestos para ser devorados. La vida en este lugar limita los excesos gastronómicos y a largos periodos de tiempo recostados o tumbados haciendo la digestión. Cualquier persona que encuentre la entrada puede acceder, sin distinción o prejuicio alguno, en una clara alusión al hecho de que la preocupación por el hambre y los vicios son comunes a todas las personas.

Hay teorías sobre el origen de este mito que apuntan a la región francesa de Lauragais, principal productora en Europa entre los siglos XV y XVI del tinte procedente de la planta “Isatis tinctoria”, y a la que se asociaba con la prosperidad. Estas plantas eran conocidas en Francia como “cocagnes“.

Por otra parte tenemos la leyenda creada alrededor de Jauja (Xauxa) en Perú, ciudad inca dedicada a la acumulación tanto de riquezas como de alimentos y que fue conquistada por Francisco Pizarro. Jauja pasaría desde entonces a ser sinónimo de abundancia, siendo tal vez la base o parte de ella en el mito del País de Cucaña.

Publicado en: Leyendas

Tags:

Imprimir Imprimir



TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

2 comentarios

Comments RSS

  1. Isabel Duarte dice:

    Nunca escribo para elogiar. Ahora que voy a escribirte para señalar un pequeño error, me doy cuenta de que debo ser más expresiva y agradecerte lo MUCHO que disfruto de SOBRE LEYENDAS. Gracias. Pero la Edad Media terminó en 1492, según algunos o 1453, según otros. Siglo XV.

  2. Javier Gómez dice:

    Gracias Isabel. Nos alegramos de que te guste lo que escribimos y lo disfrutes. Por otro lado, gracias también por el apunte. Tienes toda la razón del mundo y corregido queda.

    Un saludo.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top