La leyenda del Castillo de Malmuerta

Torre de Malmuerta

En la ciudad de Córdoba y en pleno siglo XV vivió el señor de Belmonte, llamado Don Fernando Alonso de Córdoba, un noble caballero que contrajo matrimonio con la hermosa Doña Beatriz de Hinestrosa, a la que superaba ampliamente en edad. Doña Beatriz era agasajada continuamente con los frecuentes regalos de Don Fernando, quien dejaba de lado su ardor combativo y carácter agresivo cada vez que contemplaba a su esposa, y todo parecía ir por buen camino.

Un día, ambos reciben la visita de dos comendadores pertenecientes a la Orden de Calatrava y primos de Don Fernando, que curiosamente resultaban ser hermanos gemelos, llamados Fernán y Jorge (de Córdoba y Solier). Debido a su condición y su posición, no sólo fueron recibidos con gran pompa y boato, sino honrados con todo tipo de atenciones y celebraciones. Pero quiso el destino que uno de ellos, Don Jorge, se enamorase perdidamente de Doña Beatriz, primero cortejándola y luego comenzando a importunarla allá donde la encontraba sola.

Esta situación empeoró cuando su esposo Don Fernando fue reclamado por el rey para que solucionase ciertos asuntos en la corte, dejando a Beatriz en soledad por espacio de varios meses. Ante la insistencia de Jorge y la ausencia prolongada de su marido, Doña Beatriz terminó por sucumbir y entregarse a él, pero esto no se mantuvo en secreto por mucho tiempo. Pese a que Don Fernando había recibido más de una noticia de esta situación, lo cierto es que no le dio mayor importancia, pensando que se trataba de alguna argucia o mentira.

Hasta que ambos terminaron por encontrarse en la corte del rey, y tras cruzar algunas frases corteses y ponerse al día en cuanto a sus vidas, cada uno siguió con sus asuntos. Al poco tiempo, el rey mandó llamar a Don Fernando para preguntarle que cómo había tenido la osadía de regalarse su anillo a Don Jorge, ante lo que Fernando no supo qué contestar. El rey le había regalado hacía varios años un anillo muy valioso a Fernando como muestra de su amistad, y éste había prometido conservarlo siempre, como si de un tesoro se tratase. Este anillo pasó a manos de Beatriz tras el matrimonio, y ahora lo llevaba Don Jorge.. ¿cómo era eso posible?

Cuando comprendió lo sucedido, pidió permiso al rey para “recuperar su honor”, a lo que el monarca no pudo menos que acceder.

Al regresar a su casa, Don Fernando encontró a su esposa y a su primo, y en la mano de éste el anillo que le había regalado el rey, pero no perdió la compostura y actuó como si no ocurriese nada, pese a la furia que sentía por dentro. Dijo a ambos que tenía que salir de viaje otra vez, y cuando hubo anochecido volvió a introducirse en su casa, encontrando a los amantes juntos en su propia cama. Entonces su control sobre sí mismo desapareció, y comenzó una vorágine de sangre y venganza de la que no escaparon ni siquiera sus criados. A la salida del sol, la luz encontró un total 15 personas muertas al salir el sol.

Entonces, según cuenta la leyenda, se dirigió al rector de la Parroquia de Santa María, y confesando su acción pidió que los cadáveres recibiesen santa sepultura, tras lo cual se marchó durante años. Cuando regresó ante la presencia del rey, éste le exigió que para ser perdonado debería construir una torre, y así lo hizo, cuando terminó de erigir la Torre de Malmuerta pudo volver a ser caballero del rey y sus crímenes perdonados por el monarca.

Foto vía: losviajeros

Publicado en: Leyendas

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1 comentario

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  1. gabriel dice:

    – Que bueno! así tendría que ser hoy en día.. Tendríamos las ciudades y pueblos llenos de Torres!!

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