Amarok y el caribú

Amarok

Según nos cuenta la tradición inuit, durante los primeros momentos de la creación, cuando la tierra estaba cubierta por las nieves y el hielo, Kaila, dios del cielo, decidió crear al hombre y la mujer. En completa soledad pero totalmente libres para actuar, los primeros humanos se dedicaron a explorar el mundo, viendo y observando su nuevo hogar, y ante la soledad que sentían en un lugar tan grande y despoblado, la mujer pidió a Kaila que llenase la tierra de criaturas.

Kaila aceptó, pidió a la mujer que hiciese un agujero en el suelo y que ella misma fuese extrayendo a los animales uno por uno. El último de los animales en salir del hoyo fue el caribú, y Kaila dijo a la pareja que éste sería su mejor regalo, ya que les proveería de ropa y alimentos. Entonces, la mujer pidió al caribú que multiplicase su prole, extendiéndose por todos los helados bosques y llanuras, así como lo hicieron los hijos de la primera mujer.

Cuando comenzaron las cacerías, los hijos de la primera mujer sólo cazaban a los ejemplares de caribú más fuertes y sanos, despreciando todas las presas que parecieran débiles o enfermas por la menor calidad de su carne y piel. Con este proceso, la población de caribús se fue quedando sin ejemplares fuertes, dejando la descendencia a los más débiles, por lo que pronto los hijos de la primera mujer comenzaron conocer el hambre.

Ante los llantos de la primera mujer, Kaila le reprendió, recordándole que le había dado el mejor de los regalos y que sus hijos no habían sabido cuidar de él. Pero Kaila, en su misericordia mandó a Amarok, el espíritu de los lobos, a que bajase a las heladas llanuras para que sus huestes de lobos devorasen a los caribús más débiles. Los hijos de la primera mujer observaron la escena sin intervenir, mientras los lobos de Amarok separaban a los caribús fuertes de los débiles.

Los Inuit siempre dejan que los lobos cacen a sus anchas y nunca interfieren en ello, debido a que saben que su influencia es positiva porque cazan a los ejemplares más débiles o lentos, manteniendo saludable al grupo. Para los Inuit, el espíritu de Amarok es quien domina el Gran Norte.

Publicado en: Leyendas

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3 comentarios

Comments RSS

  1. camaras dice:

    Muy buen aporte, gracias por compartirlo.

  2. Jonathan Marchal Rey dice:

    La primera vez que escuché esta historia fue en la película: The wolves never cry. Un película que me influyó mucho a la hora de contactar con la naturaleza. Y es que la naturaleza se vive solo. Los antiguos Inuits ya supieron interpretar el equilibrio de la vida

  3. Elias dice:

    Que tontería, para mantener el equilibrio los lobos se tendrían que comer a los inuits, sino, ellos comiendo los mejores ejemplares y los lobos los peores, solo lograrían exterminar a los caribu en su totalidad

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