Chong’er, la humildad del príncipe exiliado

Dinastia Jing

El príncipe Chong’er, destacado personaje de las Crónicas de primaveras y otoños del Confucionismo, sufrió 19 años de exilio debido a una falsa acusación contra su persona. Pero aunque la desgracia cayó sobre él, peor suerte corrió su desafortunado hermano, Shensheng, quien fue ejecutado por pertenecer a una supuesta conspiración en contra del trono imperial. Al menos dos décadas tardó Chong’er en demostrar su inocencia y fue entonces cuando decidió volver y hacer valer su derecho al trono de Jin (Shanxi hoy en día).

El día que el príncipe y sus seguidores se embarcaron para cruzar el río Amarillo y dirigirse de vuelta a su tierra, todos soñaban con una mejora de sus vidas ahora que Chong’er volvía para reclamar su puesto en el gobierno. Y no es de extrañar, ya que durante casi 20 años habían pasado penurias junto a su amado y desterrado emperador, era lógico que ahora llegase una compensación por su fidelidad.

Cuando ya se estaban ultimando los preparativos para zarpar, el príncipe vio a su intendente subir al barco portando sobras de comida, sus viejos ropajes y sus accesorios viejos y estropeados, ante lo cual Chong’er no pudo sino estallar en carcajadas. El príncipe le preguntó a su intendente la razón de conservar esos viejos harapos y trastos cuando le esperaba una vida llena de esplendor y lujos y le aconsejó que tirase todo aquello al río.

El sirviente, con tristeza, respondió entregándole al príncipe un talismán de jade blanco, lo cual simbolizaba su intención de dimitir. Ante la sorpresa del príncipe, el humilde intendente le explicó que si bien había resultado útil en la miseria del exilio, no sabría vivir rodeado de lujos y oropeles y no quería ser una molestia para la nueva etapa en la vida de palacio. También alegó que para honrarle en medio de la riqueza y el poder ya existían cortesanos más hábiles que él y que no sería más útil que las viejas ropas que el príncipe ordenó tirar al río.

El príncipe, tras meditar sobre sus palabras y recordar las penas vividas durante el exilio en compañía del intendente, reconoció su error y le pidió que se quedase a su lado para ayudarle a continuar por el camino más recto y justo.

Según asegura la tradición, finalmente el príncipe Chong’er se convirtió en Duque Wen de Jin y ha pasado a la historia como uno de los gobernantes más austeros de la historia de China.

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Publicado en: Personajes con Historia

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