Hermod, el veloz hijo de Odín

Hermod

Hermod, al que se conoce como el Dios Veloz o Dios Ágil, era uno de los hijos de Odín y también el mensajero favorito de los dioses (rasgo que comparte con Mercurio en la Mitología Romana o Hermes en la Griega). Un dios que también sentía adoración por la guerra, sobre todo en el cuerpo a cuerpo, y que además era el benefactor y comandante de los soldados muertos durante la batalla.

A Hermod le fueron regalados un casco y un corselete que solía vestir, y antes de alguna batalla, el mismo Odín le entregaba en custodia la Lanza Grungnir, cuyo poder consistía en inflamar de valor y ardor guerrero los corazones de los hombres. Pero mientras no estaba luchando, solía llevar su bastón, el Gambantein, una especie de cetro que le acompañaba a todas partes.

Nos cuenta la leyenda que Odín albergaba temores y dudas acerca de su incierto porvenir, así que envió a Hermod, con sus mejores galas y montando a Sleipnir (caballo que sólo él y Odín podían cabalgar), a las gélidas tierras de Finlandia, donde habitaba un mago, llamado Rossthiof, capaz de ver el futuro. Pero este hechicero no era conocido por su amabilidad ni predisposición a ayudar, sino por su gusto por robar caballos y matar a sus jinetes.

Hermod, en lugar de portar su cetro, llevó como protección la Vara de Odín, que su padre le entregó para que pudiese sortear los peligros que pudiesen surgir en el viaje. Tras una marcha repleta de enemigos, trampas y ardides perpetrados por el mago Rossthiof, Hermod logró llegar ante su presencia.

Gracias a la Vara de Odín pudo reducir al mago, atándole de pies y manos y amenazando con no dejarle libre hasta que hubiese dicho todo lo que Odín quería saber. La visión que le mostró el mago fue tan asombrosa como enigmática.

Hermod contó a Odín que había visto al Sol esconderse tras negros nubarrones, tras lo cual se produjo una violenta sacudida de la tierra y los vientos aullaron con fuerza inusitada. Luego, una marea sanguinolenta se extendió cubriendo el suelo y de ella surgió una mujer de gran belleza que llevaba a su hijo con ella. El niño creció de manera sobrenatural, para convertirse en un adulto en pocos segundos, tras lo cual aparecieron en sus manos un arco y sus flechas.

Según le había explicado el mago a Hermod, esta visión presagiaba la muerte de uno de los hijos de Odín y la posibilidad de vengar tal afrenta si éste cortejaba a Rinda, una mujer de las frías tierras de Rusia. El fruto de su unión sería un joven, que crecería asombrosamente rápido y que vengaría este crimen.

La idea de perder un hijo fue terrible para Odín, pero sin embargo se sentía de alguna manera satisfecho, ya que la venganza por la sangre es la mayor satisfacción que los guerreros nórdicos pueden obtener. Finalmente, la violenta muerte de Balder fue vengada por Vali, pero esa es otra historia…

Publicado en: Mitologia nordica

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4 comentarios

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  1. santiago dice:

    Me ha gustado mucho, al igual que muchos mitos ya leidos;
    sumamente interesante su pagina y espero seguir recibiendo
    sus email, siempre entro en la pagina.
    Saludos

  2. Jaime Marquez dice:

    Muchas gracias por tu apoyo !!

    Seguiremos desempolvando mitos y leyendas.

    Saludos, Jaime.

  3. Abelardo Giraldo. dice:

    Disfruto mucho de esta lectura sobre leyendas, me satisface conocerlas.

  4. stephanie dice:

    me gusta mucho esta pagina me super ayuda con mi tarea!!!

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