Ken y Barbie, la atractiva y macabra pareja

Ken y Barbie

En ocasiones nos encontramos con casos de verdaderos psicópatas que aparentemente tienen todo lo que alguien puede desear y aun así sus conductas son totalmente aberrantes. Este tipo de actos demuestra que cualquier persona puede desarrollar desequilibrios y que ni el éxito exime a nadie de ser un auténtico psicópata.

Este es el caso de Paul Bernardo, Paul Jason Teale, un asesino en serie canadiense que realizó una serie de crímenes a lo largo de su vida encubierto por su joven esposa Karla Homlka. Una pareja a la que se le asignó el nombre de Ken y Barbie, debido a que ambos poseían un físico bastante bueno, y en el caso de él un carisma para con las mujeres abrumador.

Paul Jason Teale nació en 1964 en la ciudad de Scarborough, Ontario, en un entorno familiar normal. Siempre fue un joven atractivo, un auténtico galán capaz de hacer sucumbir ante sus encantos a cualquier mujer. Un encantador de féminas que conquistaba los corazones de las jóvenes y que además poseía un encanto natural que encubría una personalidad enfermiza y retorcida; y es que como suele pasar en estos casos, nadie podría haber dicho que este joven era en verdad un auténtico asesino.

En octubre de 1987 conoce a la que sería su esposa, una joven y bella canadiense llamada Karla Homolka, que por aquel entonces sólo contaba con 17 años y que todo el mundo catalogaba como una persona modelo, con un carácter afable y gran bondad.

La chica no tardó mucho en caer rendida ante la belleza y carácter encantador de este atractivo joven de 23 años. Tras un tiempo de novios, Paul decidió pedirle matrimonio, y la enamorada Karla aceptó sin dudarlo, celebrando con ello una boda de lo más sonada con todo tipo de lujo. Eran lo que todo el mundo catalogaba como una “pareja perfecta”, no obstante, esta perfección estaba a un paso de convertirse en un auténtico infierno de perversión y muerte.

De cara a la galería, el matrimonio era motivo de envidias. No obstante, y sin previo aviso, un buen día, en 1993, Karla llamaría asustada a la policía y ante el estupor de la misma la joven confesaría los crímenes de su marido y todas las violaciones que el mismo había cometido.

Fue justamente en ese momento cuando se conoció una relación de víctimas que desde su juventud Paul había ido atesorando como trofeos. Muchas de ellas grabadas en vídeo, y muchas otras recibiendo la ayuda de su mujer.

Los actos sexuales contra jóvenes serían aproximadamente unos 40, entre los que se podían destacar el de 1987, su primera violación, a una mujer de 21 años frente la casa de sus padres. El ataque sexual duró más de media hora.

También contaba con violaciones a menores, como la que cometió en 1987 contra una niña de tan sólo 15 años. Una violación que duraría aproximadamente una hora y que la policía tomo como advertencia de que algo en Toronto estaba sucediendo, por tanto emitió un aviso a todas las mujeres de la zona.

Además de las 40 violaciones, Paul sería culpado de por lo menos 3 muertes.

La primera de ellas fue la de la hermana de Karla. Ayudado por esta, drogó y violó a Tammy Homolka, grabándolo en vídeo y ahogando posteriormente a la misma con una almohada.

En 1991 secuestraría a Leslie Mahaffy, una niña de 14 años que viviría un auténtico infierno tras el que sería brutalmente asesinada y descuartizada.

En 1992, ayudado por Karla otra vez, secuestraría a otra menor, Kristen French. Durante 13 días torturó brutalmente a la chica mientras la violaba una y otra vez. Finalmente la joven no pudo resistir el dolor y murió.

El juicio celebrado contó como acusación con pruebas como los vídeos que Paul había grabado, así como declaraciones de su entonces aun esposa. La sentencia fue firme, Paul sería catalogado como violador peligroso, un término que en Canadá implica que esa persona no vuelva a la calle nunca más, es decir, cadena perpetua.

Por otro lado, Karla tan sólo fue sancionada con 12 años de cárcel, algo que sin duda alguna y vista la implicación en los asesinatos y las violaciones, creo bastante polémica.

Los más inquietante de todo es como Paul consiguió convencer a su esposa de los crímenes. Como intentó por todos los medios hacer de esta una cómplice, comenzando por el asesinato de su propia hermana. Y es que cuando la joven pareja se casó, Karla no era virgen. Esto fue tomado como excusa por el propio asesino para convencer a la chica de que eso era culpa suya y de que él debía desflorar a su hermana para poder estar así “en paz”.

Aun así, muchos aseguran, después del juicio, que la joven no era tan maleable. Seguramente habría sido en muchas de las ocasiones la encargada de ejecutar a sus victimas. No obstante, su abogado realizó un trabajo impecable para defender a Karla, algo que le aseguró una condena muy reducida y que creo un malestar general en la sociedad canadiense del momento.

Publicado en: Crimenes

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