La leyenda del lago de Taravilla en Guadalajara

Leyenda de Taravilla

Gracias a la cultura popular muchos son los lugares de la naturaleza que cuentan con increíbles y misteriosas leyendas. Hoy nos situamos en el pueblo de Taravilla, Guadalajara, provincia española. En las inmediaciones de este núcleo urbano nos encontramos una preciosa laguna, la laguna de Taravilla, que hoy por hoy destaca por su singular belleza. Este rincón natural también esconde una leyenda. O mejor dicho varias; y es que la masa de agua dulce ha conseguido ser el foco de numerosas historias.

A pesar de que las leyendas son dispares, como por ejemplo que en el fondo de la misma hay un tesoro escondido perteneciente al Conde Don Julián, existe una que ha sido la que más ha calado en la población.

En 1528 una tormenta repentina asoló la población. Rayos y truenos con un gran torrente de agua caído del cielo sorprendieron tanto a las personas del pueblo como a muchos extranjeros que pasaban por allí. Uno de estos extraviados forasteros decidió alojarse en una posada perdida por el monte. Un noble caballero vestido con elegantes trajes que dejó impresionado al dueño de la misma.

El noble demandó fuego, comida y cama. Y el posadero ya se frotaba las manos pensando en el negocio que podía hacer y el dinero que podría sacarle a tan notable huésped. Pensando un poco, se dio cuenta de que éste estaría cargado con bolsas de oro, si eso era así ¿Por qué conformarse con lo que pudiera darle el gentil caballero?

El posadero tramó un plan e intentó que el hombre se fuera lo antes posible a la cama. No hubo charla ni sobremesa, tan sólo un servicio rápido e inexpresivo que obligó al notable huésped a retirarse a su habitación nada más terminar de cenar.

Cuando la posada quedó completamente en silencio, el avaro posadero decidió salir de su habitación con cuchillo en mano. Entro sigilosamente en la habitación del caballero y le atestó varias puñaladas quitándole la vida. Tras el crimen pudo disfrutar de su ansiado premio, un gran número de bolsas de oro que ahora pasarían a su propiedad.

Envolviendo el cadáver decidió arrojarlo la laguna de Taravilla, un lugar que se pensaba que no contaba con fondo alguno y que comunicaba directamente con la Muela de Utiel por abismos subterráneos.

Tras arrojar el cadáver y deshacerse de todas las pruebas se sobresaltó al pensar que su cuchillo aun estaba clavado en el cuerpo sin vida del caballero. El espanto inundó su cara, y es que en el mismo cuchillo aparecían su nombre y apellidos. Comenzó a pensar como podría recuperar su arma sin levantar sospechas, histérico y sin ningún plan terminó por pensar que era imposible que alguien pudiera llegar al fondo inexistente de ese lago. Eso lo tranquilizó y permitió que esa noche pudiera dormir en paz.

Al pasar unos cuantos meses, cuando el posadero ya prácticamente se había olvidado de lo sucedido, se sintió un fuerte temblor en la tierra que abrió una brecha en las entrañas de la Muela de Utiel. Esto obligó a las aguas del lago a descender poco a poco hasta que dejaron un gran agujero seco. Un agujero seco con un bulto extraño en su interior. Un cadáver con un cuchillo clavado y un nombre. Un nombre que todos conocerían y al que sin duda culparían de lo sucedido.

El posadero no soportó la visión de su futuro y terminó por ahorcarse antes de que el pueblo y la ley se le echaran encima.

El lago volvió a llenarse de agua, no obstante, cuenta la misma leyenda que a partir de ese momento, cuando las aguas esconden un secreto, se vacía repentinamente para mostrarlo al mundo.

Foto vía: Torremochuela.com

Publicado en: Leyendas

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3 comentarios

Comments RSS

  1. pepa dice:

    esa leyenda es verdad por que llo lo he visto

  2. FILADELFO dice:

    Muy bonita.

  3. sellma dice:

    wuaw es enserio

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