El Vampiro de Hannover

Fritz Haarmann

La historia de Fritz Haarmann es uno de esos recuerdos que siguen conmocionando no sólo a las familias de sus victimas, sino a toda la humanidad. Uno de los asesinos en serie más sanguinarios y crueles que fue bautizado como el Carnicero o el Vampiro de Hannover.

Su historia como asesino no comenzaría hasta los 40 años de edad, no obstante, su vida siempre se vio envuelta en delitos constantes y agresiones sexuales que harían que Fritz Haarmann frecuentara más de una vez cárceles y sanatorios de Alemania.

Con una historia familiar dura, Fritz fue el hijo pequeño de una familia modesta. Su padre era alcohólico y frecuentemente le atestaba palizas descargando una injustificada ira hacia su hijo. Su madre lo trataba como si fuera una niña, llegando incluso a vestirlo con la ropa de sus hermanas, algo que molestaba aún más al padre que encolerizaba cuando lo encontraba de esa guisa y lo golpeaba frenéticamente.

En mayo de 1924 unos cuantos niños que jugaban en el río encontraron por casualidad un cráneo humano. Unos días después se volvió a encontrar otro, suceso que alertó a la policía para realizar un peinado en la zona en busca de más restos. Durante esas fechas fueron encontrados más de 500 huesos que pertenecían por lo menos a unas 22 personas. Los médicos forenses aseguraron que los mismos serían de chicos de entre 18 y 20 años. A pesar de que las investigaciones fueron bastante complejas, debido al estado de los restos, finalmente llevaron a la policía a Fritz Haarmann, que por esa época era conocido como un carnicero que en ocasiones también comerciaba con ropa.

Al parecer, Fritz Haarmann había cometido por lo menos 27 crímenes ayudado en muchos de ellos por su amante Hans Grans. Esta pareja se encargaba de robar ropa y venderla así como de circular por los bajos fondos sirviendo a la policía de la ciudad como informadores. Nada parecía prever que ambos estaban involucrados en una oleada tan importante de asesinatos.

Fritz Haarmann se dejaba ver por las noches en la estación de trenes de Hannover, donde engañaba a jóvenes ofreciéndoles alojamiento y trabajo. En una época en la que la hambruna estaba a la orden del día, podemos hacernos una idea de cuantos pobres chicos accedieron a las amigables palabras de Fritz. Una vez tenía ya a sus victimas las llevaba a su apartamento y abusaba de ellas matándolas posteriormente. Una vez terminaba con la vida de los jóvenes, deshuesaba sus cuerpos y vendía la ropa y la carne al mejor postor. El resto de sus victimas era arrojado al río.

A pesar de que Haarmann era bastante astuto e intentaba no dejar ningún tipo de huella ni presentar relación alguna con sus victimas, aspectos como su pasado, relacionado con abusos a chicos, fueron francamente relevantes para su detención.

En junio de ese mismo año, Fritz volvió a la estación ignorando que estaba siendo vigilado de cerca por la policía. Allí fue arrestado por acosar a un joven, historia que facilitó el registro policial a su vivienda. Una vez entraron en la casa de Fritz encontraron las paredes totalmente ensangrentadas, algo que el asesino intento justificar diciendo que esa sangre provenía de su negocio ilegal como carnicero. La policía también encontró pertenencias de otras personas desaparecidas, por tanto el asesino fue puesto entre rejas a la espera de una investigación a fondo.

Durante un interrogatorio extremo, Fritz confesó que había matado hasta un número total de 70 jóvenes, no obstante la policía sólo pudo atribuirle un total de 27, algo que bastó para juzgarlo.

Haarmann dirigió su propia defensa, con un lenguaje sarcástico lleno de ironía y astucia. Se convirtió en un caso totalmente mediático que fue cubierto por los principales diarios a nivel mundial. Su compañero sentimental Hans Grans sólo fue acusado de dos casos de instigación, no obstante, el propio Haarmann hizo ver al jurado que ese pequeño hombrecillo tenía mucho más que ver con las muertes de lo que parecía. El jurado lo creyó y a pesar de no condenarlo a muerte pasó una temporada entre rejas por ser culpado de uno de los asesinatos.

La parte más impactante de este juicio fue cuando Fritz relató en el estrado su método para asesinar a las victimas. No le tembló la voz, dijo que cuando conocía a los jóvenes no tenía intención de matarlos pero que siempre había un momento en el que se sorprendía saltando encima de ellos y arrancándoles su garganta. Después, les profería un par de cortes en el abdomen y ponía sus intestinos en una cubeta, limpiaba la sangre y aplastaba sus torsos hasta que finalmente rompía sus clavículas. En ese momento sacaba el resto de sus vísceras y descarnaba los huesos, los cuales posteriormente serían arrojados al río. Mientras, la carne y las pertenencias de sus victimas eran vendidas por el mismo Fritz.

El Vampiro de Hannover fue decapitado por orden del juez, y su última voluntad fue que en su lápida se escribiera “aquí yace el exterminador”.

Publicado en: Crimenes

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2 comentarios

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  1. ana dice:

    No conocía a este asesino serial.Gracias por la información.

  2. que chevere esta historia ademas de que ami me encanta todo lorelacionado con vampiros que chimba

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