LEE AQUI SOBRE...

Mitologia
-----------
Fantasmas
-----------
Leyendas
-----------
Misterios









San Servacio

El perfil de la ciudad holandesa de Maastricht se caracteriza, sobre todo, por las esbeltas figuras de torres que lo recortan y que pertenecen al gran número de iglesias y monasterios que jalonan la ciudad.

En este sentido quizá la más célebre sea la propia Basílica de la ciudad, consagrada a San Servacio y que es, además, la más antigua de la localidad y la que más historia acumula entre sus paredes. En este sentido, San Servacio fue el primer obispo del país y el que llevó al interior de sus fronteras la fe cristiana por vez primera.

Nacido muy probablemente en Armenia en torno al año 300, las primeras iglesias construidas con piedra que se erigieron en Maastricht lo hicieron tras la llegada del santo, en el siglo IV.

Cuenta la leyenda que tras la muerte de este, Maastricht pronto se convirtió en un lugar de peregrinaje debido al hecho de que, en el lugar donde fue enterrado, se construyó una pequeña capilla en donde se depositaron, en una urna de oro, sus restos mortales y demás objetos que le pertenecían, como el báculo, su llave de plata (la cual, según la tradición, le fue entregada por el propio San Pedro en Roma) o la copa de la que acostumbraba beber (de la que, se dice, le fue entregada por un ángel y que poseía la virtud de poder curar la fiebre) y que pronto acabaron por convertirse en auténticas reliquias.

Otras de las leyendas que circulan alrededor de la figura del santo son, por ejemplo, el hecho de que se le atribuye la profecía de la invasión de los hunos, que se cumpliría 70 años después de que la anunciase.

A lo largo de la Edad Media los mitos sobre él se multiplicaron y, con el pasar de los años, la pequeña capilla que era en un principio fue ampliándose y creciendo hasta llegar a convertirse en lo que es hoy: la basílica de la ciudad.

Foto Vía: Holland

Pulsa aquí para imprimir este artículo

  • No hay comentarios todavía ...