El hombre de las narices

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Uno de los personajes que jalonan la mitología catalana y que, aún hoy en día, su imaginario se sigue manteniendo vigente es el del llamado “home dels nassos”, en catalán, y que se ha traducido al castellano como “hombre de las narices”. Su leyenda también se extiende a otras provincias españolas como por ejemplo La Rioja, Teruel, Navarra, Álava, Burgos, Mallorca, etc.

Se dice de él que tiene tantas, tantas narices (si bien es cierto que en otros sitios también se le atribuyen orejas u ojos) como los días que quedan aún por pasar en el calendario hasta que se termine el año, esto es, a cada día que pasa, pierde una nariz. En este sentido, tan sólo hay una oportunidad de verlo: el día 31 de diciembre.

Es habitual que, en esta fecha señalada, los mayores le digan a los niños que acaban de ver pasar por una calle cercana al hombre las narices y, los menores, imaginándose que hay un señor pululando con 365 narices dispersas por todo el cuerpo (¡no le caben todas en la cara!) corren para poder encontrarlo.

También se ha señalado que, en otras ocasiones, ha sido visto en las canaletas del agua o, incluso, en la pila de agua bendita de alguna iglesia. En nuestros días, también es frecuente que en algunos pueblos se organicen pasacalles con cabezudos que lo simbolizan.

En Barcelona, por ejemplo, es una tradición encontrarlo a las 12 de la noche del 31 de diciembre a la Plaza del Palau, en frente de la Llotja. Se ponía encima de una tarima y se intentaba cubrir todas sus narices con un buen número de sábanas, mientras todo el mundo le veía.

Así que, toma nota: si este fin de año te encuentras en Cataluña…. ¡abre bien los ojos! ¡El hombre de las narices puede que acaba de pasar por tu lado!

Foto Vía: Tarracom Blogspot

Publicado en: Supersticiones

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