El culto al toro en la Antigüedad

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A lo largo de las diferentes civilizaciones antiguas y en lo que respecta a sus religiones y creencias, en este caso vamos a hacer referencia a aquellas que ocuparon el espacio que rodea al Mar Mediterráneo, han existido tanto personajes como elementos comunes a todas ellas. Es el caso, por ejemplo, del culto venerado al toro.

Este animal, considerado como sagrado en la gran mayoría de ellas (por no decir en todas) ha sido objeto de diversos mitos y ritos y, sobre todo en la cultura cristiana occidental, nos es bien conocido. A este respecto, su figura aparece ya en la época del Paleolítico donde muchas pinturas rupestres, como las célebres de Lascaux, lo representan en sus grabados.

Dando un salto en el tiempo, tendríamos también atestiguada su adoración en tiempos bíblicos, con el episodio que hace referencia al becerro de oro o a los ejemplares jóvenes que marcaron las fronteras del Reino de Israel.

La mitología egipcia, por su parte, veneraba al toro Apis que posteriormente sería considerado como la reencarnación del dios Osiris y se han encontrado en diversos templos sarcófagos con el animal perfectamente embalsamado y enterrado. También en la civilización egipcia “Ka” era tanto la palabra que designaba al toro como la expresión usada para denotar el concepto religioso de fuerza vital.

Ya en Grecia, el mito de Heracles nos narra cómo este tuvo que dar captura al Toro de Creta en su séptimo trabajo o como Teseo tuvo que hacer lo mismo con el toro sagrado de Maratón antes de luchar contra el Minotauro (ser mitad toro mitad hombre)

En el mito de Mitra, este es indisoluble del culto a este animal, como los misterios de Cibeles y Atis, cuyo rito central era el del taurobolio (en el que se sacrifica un toro).

Además, a lo largo de la Historia muchos personajes han intentado vincularse de una u otra forma con este animal para enlazar su propia persona con la fuerza y poder de este mítico animal, es el caso de Alejandro Magno, por ejemplo, quien llamó a su caballo Bucéfalo (“cabeza de buey”).

Publicado en: Mitologia

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