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Sadko

Como todos los pueblos precristianos, la comunidad eslava tenía su propio sistema de creencias (tanto cosmológicas como religiosas) antes de la llegada de la religión cristiana a sus fronteras. Con ciertos puntos en común con otras religiones proto-indoeuropeas, los investigadores piensan que en el caso eslavo estas creencias pueden tener sus orígenes en tiempos muy antiguos, casi en el período del Neolítico, y que pudieron desarrollarse durante 3000 años.

Aunque no se conservan fuentes escritas que permitan un mejor conocimiento de mitología eslava (los datos que tenemos provienen de los primeros misioneros cristianos que llegaron al territorio), en el artículo de hoy vamos a tratar una de sus sagas: Sadko, que recibe tal nombre de su protagonista.

Sadko, que provenía de Novgorod, era un verdadero aventurero, un mercader y un músico que se ganaba la vida tocando el qusli (el instrumento de cuerda más antiguo de Rusia). Sin embargo, un día que no estaba trabajando porque nadie le había contratado para tocar en las fiestas, Sadko se puso a tocar melancólicamente en la orilla del lago Ilmen.

Apiadado de él, el zar del mar le propuso un trato a cambio de que acudiese a tocar siempre a ese lugar: debería retar al resto de mercaderes a que él era capaz de pescar en ese lago peces de oro. Sadko obedeció y todos los comerciantes aceptaron la apuesta por descabellada. No obstante, Sadko venció y ganó todo el dinero que habían apostado los tratantes, convirtiéndose así en un adinerado mercader.

Su riqueza le llevó a ser también un ufano que intentaba mantener bajo su dominio todo el comercio de la ciudad y, en el intento, rompió la promesa que había hecho de acudir todos los días a tocar al lago Ilmen. Esto provocó la ira del Zar del mar, quien causó enormes tormentas y desgracias mientras Sadko y su tripulación navegaban en alta mar.

Una noche, se le apareció San Nicolás para advertirle de que debería de romper su qusli si quería volver a vivir tranquilo. Le avisó, además, de que el Zar del mar intentaría retenerle ofreciéndole una esposa, ante lo cual Sadko debería elegir a la menos agraciada. Sadko siguió los consejos del anciano y se libró de tener que seguir sirviendo al zar, pudiendo volver a reunirse con su familia y, finalmente, convirtiéndose en un hombre bueno y misericordioso.

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  1. Muy interesante.Soy eslava y no lo sabía.
    Gracias!!

    Comentario por ana
    06-10-2011 @ 9:11 am
  2. Hermosa.

    Comentario por FILADELFO FIGUEROA
    06-10-2011 @ 10:07 pm