La mítica fundación de Quito

Quito

Algunas de las leyendas más tradicionales que forman parte de la historia popular de la ciudad de Quito (Ecuador), aunque hay que decir que casi cada rincón del centro colonial de la urbe tiene su propio mito, son las que hablan de la Cantuña, de El gallo de la Catedral y de la fundación indígena de la ciudad. En el artículo de hoy nos vamos a centrar en esta última.

Cuenta la leyenda que hace muchísimos años, los habitantes del pueblo Cochasquí contemplaron con asombro como en una noche bella y clara, una estrella se cayó del cielo. Muertos de miedo, decidieron ir a contárselo a su rey, por lo que echaron a correr hacia palacio. El monarca, que a la sazón también era un brujo y un sacerdote, instó a su pueblo a que intentasen calmarse y se mantuvieran tranquilos.

Su idea era arreglar lo sucedido con los propios dioses, para lo cual se bebió un vaso de chicha (una bebida que está compuesta por distintas clases de maíz) y pronunció un conjuro, hecho lo cual cayó en un profundo sueño.

Al despertarse, el rey volvió a llamar y a reunir a toda la gente del pueblo para transmitirles lo que había visto. Les dijo: “Los dioses no están enfadados con nosotros, sin embargo quieren que abandonemos este lugar y que nos vayamos a una tierra que es más rica, fértil y bonita que esta. Deberemos de seguir los señales de esta estrella que se ha caído del cielo ya que donde se cae, tenemos que encontrar nuestra nueva ciudad.”

Dicho esto, los Cochasquíes se dispusieron a seguir las señales que fue dejando el astro, hasta que se encontraron justo al pie del volcán Pichincha. Allí fue el lugar donde decidieron fundar su nueva ciudad, para lo cual construyeron sus nuevas casas, plantaron sus cultivos y erigieron sendos templos: uno para adorar al sol y el otro para rendirle culto a la luna.

Siendo estos los orígenes de la actual ciudad de Quito.

Publicado en: Leyendas

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1 comentario

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  1. Agradeceríamos un poco más de investigación y de respeto por las tradiciones no-europeas. “muchísimos años” no es una datación histórica seria. Las categorías de rey y monarca, no son precisas ni propias de los pueblos originarios de esta región del planeta.
    Por favor, es importante resaltar que como no toda tradición, leyenda o mito, debe caber dentro de la tradición judeocristiana, y así se hace con las leyendas precristianas celtas, escandinavas y demás, lo mismo se aplique para la región del Tawantinsillu, o Abya-yala, que actualmente se conoce como Sur América.

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