Melusina, ¿hada o sirena?

Melusina

La figura de Melusina está considerada como uno de los personajes más importantes del imaginario colectivo europeo durante la Edad Media, especialmente en aquellos lugares de tradición marcadamente celta o en la zona de los Países Bajos.

Por lo general, ha sido representada por la iconografía como una mujer que puede convertirse en serpiente o en pez los sábados, como parte de un hechizo que le lanzó su propia madre, Presina. Esta transformación equivaldría a las imágenes de un dragón o de una sirena, respectivamente, aunque algunas tradiciones la definen como un hada.

Cuenta la leyenda más extendida que Presina se habría casado con Elinas, a la sazón el rey de Escocia, haciéndole prometer a su vez que jamás iría a verla mientras estuviese durmiendo, bañando a sus hijas o cuando diera a luz. Sin embargo, el monarca incumplió sus promesas y la nueva reina huyó de su hogar para buscar refugio en la remota isla de Avalón.

Tiempo después, Melusina preguntó a su madre qué era lo que había pasado realmente y, al enterarse de la verdad, se enfadó tanto con su padre que junto con sus hermanas consiguió encerrarle en la montaña encantada de Northumberland. Cuando Presina se enteró de lo ocurrido, que consideró como una gran falta de respeto por parte de sus hijas, decidió ponerle un castigo ejemplar a Melusina, condenándola como hemos dicho a transformase de cintura para abajo cada sábado en una serpiente.

Esto repercutía en que cuando se casase, su marido podría vivir con ella todos los días a excepción del sábado. Un día, cuando Melusina paseaba por un bosque en Francia conoció al hijo del Conde Forez, Raymondin, que andaba desesperado porque acababa de dar muerte, por accidente, a su tío. Melusina le consoló y él se enamoró perdidamente de ella por lo que le pidió matrimonio al que ella aceptó, haciéndole prometer que nunca intentaría verla los sábados por la noche.

El feliz matrimonio tuvo 10 hijos hasta que un hermano de Raymondin le insinuó a este que probablemente su mujer le estaba siendo infiel los sábados. Comido por los celos, no tardó en romper su promesa y, cuando descubrió el secreto de su mujer, se sintió tan avergonzado que decidió no contarle nada de lo ocurrido.

Después de una serie de acontecimientos desastrosos para la familia, Raymondin se enfureció tanto que acusó a Melusina de traer la desgracia para su familia, llamándola serpiente lo que hizo que esta descubriera su engaño. Ofendida y furiosa, huyó de su castillo.

Raymondin, arrepentido, huyó a la Montaña de Montserrat para vivir como ermitaño y Melusina merodeaba de vez en cuando el castillo, cada vez que alguno de sus descendientes iba a morir.

Publicado en: Leyendas

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4 comentarios

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  1. Luciano dice:

    Me encantan las leyendas celtas, ya que tengo ancestros escoceses y bercianos.

  2. helen dice:

    esta bueno la leyenda, pero para qreer tengo que ver…////!

  3. luisa dice:

    me encanta esta leyenda

  4. yubel dice:

    yo os conosco otra version de vuestra leyenda

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