Las Vestales, guardianas de Roma

Vestales

Desde sus inicios, los romanos se preocuparon de que su ciudad se encontrase protegida y escoltada, aunque fuese de forma simbólica. A este respecto, un grupo de mujeres jóvenes, prácticamente niñas, eran escogidas entre las más excelsas familias de toda Roma para ser sacerdotisas de la diosa Vesta (la Hestia griega), adorada por los romanos como la divinidad del hogar.

Entre las condiciones que toda vestal debía de poseer estaban las de ser separadas de su familia, poseer una gran belleza, ser vírgenes (si perdían la virginidad eran castigadas duramente, primero con la lapidación y, con el pasar de los años, siendo enterradas en vida) y pertenecer como decimos a una buena familia (de padre y madre reconocidos). Asimismo, una vez ordenadas debían portar un velo sobre sus cabezas y cargaban con una lámpara encendida entre sus manos.

La principal misión de ese grupo sacerdotal público, que marcaba la diferencia en la capital del Imperio por ser integrado exclusivamente por mujeres (lo habitual era que los cuerpos religiosos estuviesen formados por hombres), era el de perpetuar el fuego sagrado del Templo de Vesta, que estaba situado en el Foro. Si por cualquier motivo el fuego se extinguía, el Senado era reunido de urgencia para aclarar las causas y, una vez deliberadas, el templo era expiado y el fuego encendido de nuevo mediante la luz solar. La vestal que hubiese estado de guardia en el momento de perderse la llama (que representaba el bienestar del estado, es decir, la “res publica”), era azotada.

El servicio como vestal se extendía a lo largo de 30 años (los diez primeros dedicados al aprendizaje, los diez segundos al servicio y los diez últimos a la enseñanza) y, durante los mismos, poseían privilegios y honores impensables para el resto de mujeres.

Este sacerdocio fue disuelto, en el año 394 d. C., por el emperador Teodosio el Grande.

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1 comentario

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  1. Silverio dice:

    Saludos, interesante articulo, ya había leído algo de estas mujeres en una novela. Ya entiendo muchas cosas que se decían de ellas allí. Saludos.

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