El mito de Cenis convertida en Céneo

Neptuno y Caenis

Esta es la historia de Cenis, una descendiente de los lápitas de Perrabia, en Tesalia. Cuando sólo era una adolescente, Poseidón se sintió locamente atraído por ella y terminó secuestrándola para más tarde, ante la actitud de rechazo por parte de la joven, tomarla por la fuerza.

Tantas fueron las lágrimas que derramó Cenis por la infame acción del dios de los océanos que, finalmente y presa del remordimiento, le concedió a la muchacha un deseo, lo que ella quisiera, con tal de que dejase de sufrir. Sin dudarlo, Cenis le pidió que la convirtiese en hombre, pero no en un hombre cualquiera sino en el más fuerte y en el más invencible de todos. Así nada ni nadie podría someterle jamás a humillación alguna.

Poseidón dudó algunos instantes, pero había dado su palabra. Así que accedió. Cenis se convirtió entonces en Céneo.

Pronto Céneo comenzó a crearse fama como gran guerrero. Su intervención en varias batallas le hizo ganar el respeto entre sus nuevos compañeros de armas. Era realmente invencible. Céneo fué uno de los Argonautas que acompañó a Jasón en su viaje en busca del famoso Vellocino de Oro.

Dentro de las muchas leyendas de héroes de la antigua Grecia, el episodio que narra la caza del Jabalí de Calidón tiene, entre otros muchos protagonistas, a Céneo. Y es la siguiente:

El rey de Calidón, Eneo, había olvidado incluir a Artemisa en el ritual de agradecimiento a los dioses por la primera cosecha del año. La diosa de la caza, como también se la conoce, en venganza por tal ofensa, envió al reino de Calidón un monstruoso y gigantesco jabalí que arrasó campos y cultivos y todo lo que se le ponía por delante, obligando a la población a resguardarse dentro de la ciudad amurallada. La provisiones se agotaban y la gente empezaba a pasar hambre.

Eneo decidió enviar mensajeros en busca de los mejores cazadores de Grecia entera, ofreciendo como premio la piel y colmillos del feroz animal. Entre los convocados que acudieron se hallaban varios de los Arganautas, incluido Jasón, y nuestro protagonista, Céneo.

La lucha entre cazadores y presa fue muy cruenta. Varios hombre murieron en el intento antes incluso de herir al jabalí. Fue la bella y ágil cazadora Atlanta quien hirió gravemente a la bestia y finalmente Meleagro la remató.

Pero el asunto no acabó aquí. Meleagro, aunque era el legítimo vencedor del trofeo por haber sido quién derramó su sangre, no quiso el premio. Su amor por Atlanta (platónico por cierto, pues Atlanta se había consagrado a Artemisa), le empujó a adjudicarle el mérito a la muchacha y el premio también.

Esta acción enfureció a los hermanos de su madre, Altea, y durante una fuerte discusión Meleagro terminó con sus vidas. Altea, como venganza, acabó con la vida de su propio hijo (según relata el mito, la vida de Meleagro estaba unida a un trozo de un rescoldo de leña encendido que, en cuanto se consumiera, la existencia del joven acabaría. Lo que hizo Altea fue arrojar el rescoldo al fuego y acelerar el proceso).

Llegó un día en el que, después de tantas y tantas victorias, tantas y tantas peripecias, había llegado adquirir tanta fama de valor, fuerza e imbatibilidad que se creyó un dios. Zeus, capaz de oír hasta los mismísimos pensamientos de los mortales, al enterarse de esta herejía, decidió que tenía que hacer algo al respecto. Pero debía ser sutil. Sólo tendría que manipular las mentes de los centauros, que no destacaban precisamente por ser inteligentes.

La oportunidad llegó durante los esponsales de Pirítoo e Hipodamía. Al ser hermanastros por parte de ambas ramas familiares, los centauros fueron invitados a la boda. Durante la celebración no faltó comida ni bebida y todo el mundo disfrutaba de la fiesta cuando el vino comenzó a hacer estragos entre los centauros. La parte humana había dejado paso a la parte animal y uno de ellos, Euritión, trató de violar a la mismísima novia. Sus compañero no se quedaron atrás e intentaron llevarse a todas las mujeres presentes en el banquete.

Céneo, que también había sido invitado a la boda, al presenciar todo esto, se enfrentó a los desalmados centauros luchando y acabando con la vida de muchos de ellos. Pero aquellos no se rendían y atacaban sin piedad. Como Céneo no podía ser herido ni muerto por arma alguna, se les ocurrió acabar con él de otra forma ( aquí fue donde seguro intervino la sutileza de Zeus). Arrojaron sobre él cantidades ingentes de rocas y troncos hasta quedar completamente enterrado. Céneo murió asfixiado.

Sin embargo, esta leyenda tiene dos finales distintos. Uno de ellos cuenta que al morir, Céneo recupera su forma femenina. Otro, el más frecuente, dice que no murió. Que simplemente, cuando fue enterrado se liberó convirtiéndose en pájaro y volando lejos de allí.

Foto Vía: bs.wikipedia.org

Publicado en: Mitología griega

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2 comentarios

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  1. Fernando dice:

    Hola que tal.
    Lo único que no entendí (y perdón por la ignorancia), cual es la conexión entre el mito de Meleagro con la muerte del jabalí salvaje y con el mito de Cenis o Céneo. Mas sin embargo muchas felicidades por el esfuerzo de darnos a conocer diversas leyendas y mitos del nuestro planeta. GRACIAS Y MUCHOS SALUDOS desde Toluca México.

  2. Moon dice:

    Jajaja si tienes razon se perdio un poco la hilacion de la historia ,pero en fin esta bonita de todas maneras saludos.

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