Otra versión del mito de Selene y Endimión

Hace ya algún tiempo conocimos el mito de Selene y Endimión. Conozcamos hoy otra versión bastante diferente que forma parte también de la mitología griega.

Una noche, la diosa lunar Selene paseaba a orillas del río Meandro, acompañada de sus perros. Mientras caminaba, se asombraba de la belleza del lugar y, sobre todo, de la impresionante colina que se alzaba ante ella. Curiosa, preguntó a unas personas que iban de paso cómo se llamaba el lugar. Le dijeron que se llamaba el Monte Latmos.

La diosa siguió caminando bajo los árboles hasta llegar a la cima. Allí se detuvo y pudo contemplar el valle entero bajo sus pies.

De pronto, los ojos de Selene se fijaron incrédulos en algo mucho más hermoso que todo aquel paisaje. Un bello joven dormía sobre el suelo de mármol de un templo, indiferente a todo. Era Endimión, un pastor que vivía en el valle. Su piel era tan clara como el mismísimo suelo donde yacía, y la luz de las estrellas se reflejaban en su cabello. Nunca Selene había visto un humano tan cercano a la perfección.

Al principio la diosa creyó que el muchacho estaba muerto, pues no percibía movimiento alguno. Recorrió la distancia que los separaba y, al inclinarse sobre el joven, el aliento de Selene lo despertó. Endimión no se asustó.

Entonces, Selene le dijo: “No soy de aquí, sólo estoy de paso. Ven conmigo y te enseñaré lagos y valles más grandes y hermosos que éstos”.

Pero Endimión, lejos de aceptar la propuesta, le respondió: “Lo siento, no puedo acompañarte. No dudo que más allá de estas tierras haya sitios más bellos que éste. Pero es que este valle es mi hogar, y no lo cambio por ningún otro”.

La diosa insistió varias veces más, pero no había forma de convencer al muchacho. Finalmente, la enojada Selene sentenció lo siguiente:”Muy bien. Ya que no quieres venir conmigo y prefieres quedarte aquí, que así sea. Te condeno a que duermas eternamente en el lugar que tanto amas.” Y así fue. Endimión cayó en un profundo sueño del que jamás despertó.

Desde entonces, cada vez que el sol se esconde en el horizonte, Selene acude al Monte Latmos, desde donde puede observar al bello joven que un día tuvo la osadía de rechazarla.

Publicado en: Mitología griega

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6 comentarios

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  1. Hipnos dice:

    Alguien me responde si en este mito en alguna versión se menciona a Hipnos, puesto que el es el dios del sueño y no Selene, creo que a el le habían encomendado que dejara por siempre dormido a Endimión, pero le había concedido el deseo de dormir con los ojos abiertos

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