Mari, la divinidad vasca de las tormentas

Cueva de Mari

Gran parte de la mitología de Euskadi ha sufrido, tras la cristianización de sus mitos, multitud de adaptaciones y cambios. Algunos mitos anteriores a esta reforma, sobre todo los mas arraigados en la cultura vasca, han llegado hasta nosotros y conservado los aspectos terrenales (personificación de los fenómenos y adoración de la naturaleza) inherentes a las culturas mas antiguas. Y ciertamente, la cultura vasca es tan antigua como desconocidos sus orígenes.

La diosa Mari es conocida por multitud de nombres: Maya, Loana-Gorri, Lezeko-Andre, Aralarko Damea y otros muchos (dependiendo de la región donde escuchemos la historia) y vive en el interior de la tierra, en sus cuevas y grutas, donde guarda enormes riquezas.

Se le atribuye la capacidad de cambiar de forma y elegir la mas adecuada según la ocasión. Si algún incauto se topase con ella en su guarida, lo mas probable es que la viera en su forma zoomórfica (a veces con extremidades de animales o transformada por completo en uno) mientras que si decide caminar bajo el sol la veremos como una bella y pálida dama. Para desplazarse por los cielos y provocar grandes tempestades, adopta la forma de un rojizo jirón de nube, y pobre de aquel que no la complazca con ofrendas…

Aunque no lo parezca, la tradición no la considera un ser maligno. Los hombres buenos que acudían a ella en busca de consejo eran escuchados y ayudados, pero se mostraba firme e implacable con los tramposos y deshonestos, que eran castigados al instante. Ostenta el título de Reina de los Genios, de las demás entidades sobrenaturales. También se le atribuyen dos descendientes cuyo sexo depende, como otros factores, del lugar donde nos cuenten la historia.

Su mas cercano compañero es Maju, que suele ser representado como una serpiente de varias cabezas envuelta el llamas (y se alimenta de “todo tipo” de carne). Se dice que en las ocasiones en que ambos se encuentran en el cielo, se producen las tormentas mas aterradoras y violentas.

Tan arraigado está el mito, que en el Santuario de San Miguel de Aralar aun se conserva una pequeña abertura a la derecha del altar, y que dicen que llega hasta el interior de la caverna de Mari. La gente mete la cabeza en su interior y reza el credo para aliviar el dolor y las molestias de la testa.

El País Vasco es prolífico en leyendas y mitos relacionados con la tierra y los elementos y no es extraño, ya que posee paisajes llenos de magia y misterio. Merece la pena, si te apasionan las historias llenas de misterio y significado, darte una escapada a Euskadi. (Entre nosotros, quizá te interese saber que hasta el 27 de Junio podrás disfrutar, por cortesía de Turismo de Euskadi, de un 20% de descuento en hoteles, pensiones y casas rurales.

Foto Vía: El Leitzaran

Publicado en: Mitologia vasca

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1 comentario

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  1. Gorane dice:

    Soy de Euskadi, la verdad es que siempre me han interesado este tipo de leyendas y tengo que decir que el mito de la Mari de Anboto es uno de los más antiguos y significativos de aquí. Desde generaciones atrás se a transferido esta leyenda de que si entrabas en la cueva que se sitúa en el monte en busca de consejo, Mari te proporcionaba ayuda pero tenías una condición, no podías salir de la cueva dándole la espalda, de este modo Mari te convertiría en piedra haciéndote parte de la propia cueva.

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