Lemminki, el ser sobrenatural

Lemminki

Lemminki es un chamán, un ser sobrenatural de bello rostro; sus largos y ondulados cabellos rubios, junto a sus cautivadores ojos azules le convertían en un seductor nato, en un encantador embaucador. Es el protagonista del poema épico filandés “Kalevala”, de  Elias Lönnrot, quien recopiló las principales narraciones populares finlandesas. En dicho poema, similar a una gesta medieval, se nos cuenta las bajas pasiones tanto de seres de carne y hueso, como de entes, siendo las extravagancias el eje de sus acciones.

En el caso Lemminki. éste es un galán cuyas correrías revelan su torpeza condición mortal. Su sentido del humor es irónico y con tintes vengativos. Esto no lo libra de un trágico destino. A este chamán se le relaciona con el agua, ya que éste se ahogó en las aguas del río Tuonela –el mundo de los muertos– cuando trataba, en un acto temerario, matar al cisne negro que habitaba en dichas aguas.

Por supuesto esta imprudencia respondía al desafío amoroso que había aceptado: sin conseguía derrotar al cisne negro, la reina de Pohjola, Louhi, señora de la Tierra del norte (norte de Escandinavia), le concedería la mano de una de sus hermosas hijas.

Ésta era bruja, de gran corpulencia, que tenía la capacidad de convertirse en cualquier animal u objeto. Además, practicaba la magia negra y solía utilizar malignos hechizos contra sus enemigos. Sus dos hijas eran muy codiciadas entre los héroes de leyenda, de ahí que procurara fijarles tareas para aceptar sus peticiones de casamiento.

Generalmente, éstos solían fracasar, ya que Louhi procuraba ponerles toda serie de obstáculos. Por ello, Lemminki acabó muerto, al ahogarse en el río de los muertos, tras una dura batalla contra el cisne negro.

La madre de Lemminki, desolada por su repentina ausencia, rastreó, palmo a palmo, los cielos y la tierra, hasta que halló el cadáver de su hijo, semidesnudo, a orillas del río Tounela. Desesperada, recurrió a toda clase de embrujos hasta que consigue resucitarle.

Gracias a su madre, el bravucón brujo retomó su vida de excesos y vicios. Se decía que era capaz de transmutar la arena en perlas gracias su canto. Siguió protagonizando toda serie de historias indecorosas que permanecieron en los cantos tradicionales filandeses.

Publicado en: Mitología Finesa

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1 comentario

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  1. karen dice:

    Me parece muy fantasioso. La verdad m cuesta mucho creer en istorias griegas o ejibsias

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