Mesmer y el magnetismo animal

Mesmer

La aparición de Franz Anton Mesmer convulsionó los círculos médicos de la Europa de finales del siglo XVIII. Sus revolucionarios métodos terapéuticos, que iban desde pasar las manos sobre el cuerpo del paciente al uso de extrañas cubetas, lograban curaciones que parecían casi milagrosas. A pesar de que había desarrollado una completa teoría con la que apoyar sus procedimientos, el magnetismo animal, Mesmer recibió un rechazo feroz por parte de los guardianes de la medicina oficial, que le tachaban de simple curandero.

Sin embargo, Franz Mesmer creía en la base científica de su método y era un hombre de amplia formación. En 1766 se doctoró en medicina por la Universidad de Viena, y antes había estudiado teología (o filosofía, según algunas fuentes) en Ingolstadt. Casado al poco de doctorarse con una viuda rica, se dice que en su mansión de orillas del Danubio recibía con frecuencia a compositores como Haydn, Gluck o Mozart. Y eso antes de saltar a la fama.

A lo largo de los años 60 y 70, Mesmer desarrolló su teoría del magnetismo animal, la cual recogía una tradición anterior que iba desde Platón hasta Paracelso. En 1766 publica el tratado De planetarum influxu, en el cual intenta demostrar que las fuerzas de atracción de los cuerpos celestes influyen en el sistema nervioso humano. En 1774, tras aplicar imanes en las piernas de una paciente, percibe en ella una importante mejoría. Esto le afianza en la creencia de que en todos los cuerpos astrales y en todos los seres vivos existe un fluido universal, una fuerza relacionada con el magnetismo terrestre aunque no completamente identificable con él que interviene en los fenómenos fisiológicos. Por tanto, actuando de forma adecuada sobre esa energía se podrían curar enfermedades.

Mesmer abandona pronto el uso directo de imanes, y pasa a aplicar directamente sus manos, haciendo pases sobre el cuerpo de los pacientes. Más tarde desarrollará también un sistema de magnetización colectiva mediante una gran cubeta cuyo interior contenía otros recipientes con agua, limaduras de hierro, azufre, imanes y vidrio molido, unidos por alambres. Los pacientes debían hundir en ellos unas varillas de hierro y aplicar el extremo libre sobre sus zonas afectadas.

Mesmer y magnetismo animal

Durante la carrera de Mesmer, sus procedimientos suscitaban siempre la misma secuencia de reacciones: primero atraían el interés de los poderosos, que deseaban ver con sus propios ojos demostraciones prácticas; su éxito le dispensaba entonces el reconocimiento entusiasta de la opinión pública, y finalmente el rechazo de la medicina oficial, con el consiguiente descrédito. Así sucedió primero en Alemania y más tarde en Francia.

En 1775 es invitado por el duque de Baviera a exponer sus métodos en Munich. Allí logra curar al barón Horka de sus espasmos en la faringe, algo que ningún médico había conseguido. Esta y otras sanaciones le proporcionan fama, pero la academia de Berlín reacciona publicando una carta en la que le acusa de cometer fraude. Huyendo de la persecución de sus colegas, en 1778 se traslada a París.

Ya en Francia, publica Memoria sobre el descubrimiento del magnetismo animal, que fue un éxito fulminante y convirtió al magnetismo en la terapéutica de moda. Por su clínica pasaban personajes como La Fayette o Montesquieu, e incluso el rey Luís XVI se interesó por sus técnicas. Pero a mediados de los 80 la Facultad de Medicina logra que se prohíban las sesiones mesméricas. Esto genera una enorme oposición por parte de la opinión pública y de los propios pacientes, lo que obliga al rey a establecer dos comisiones de investigación formadas por los mejores médicos y naturalistas del momento. Sus conclusiones son completamente desfavorables a Mesmer: determinan que no existe ningún fluido universal, que los resultados favorables se deben sólo a la imaginación de los pacientes y que, además, las prácticas del magnetismo son moralmente peligrosas. Desilusionado, Mesmer se retira a Constanza, en donde muere en el año 1815.

Poder de Mesmer

Aún hoy no está claro si curaba realmente a sus pacientes, y, en ese caso, hasta qué punto. A pesar del gran número de curaciones atestiguadas, según algunos en su metodología habría mucho de fraude intencionado. Sin embargo, las teorías de Mesmer guardan cierta similitud con la creencia tradicional china acerca del fluir de la energía vital por el cuerpo humano, creencia que está en la base de la acupuntura, que al igual que el mesmerismo intenta actuar sobre esa energía con el objetivo de curar dolencias.

No obstante, la explicación más aceptada para las curaciones de Mesmer es que en sus sesiones, siempre celebradas en un entorno tranquilo y a veces con música de fondo, el paciente, debido a los movimientos de las manos del terapeuta, entraba de forma casual en un estado de sugestión cercano al hipnotismo. Esto explicaría en parte porqué muchas de sus curaciones se daban en personas con afecciones de tipo nervioso.

De hecho, uno de los discípulos de Mesmer, el marqués de Puységur, percibió que algunos de sus pacientes se dormían casi por completo cuando les hacía la imposición de manos. Puységur descubría así un fenómeno que se conocería a partir de entonces como “sonambulismo artificial”, hasta que en 1843 el cirujano inglés James Braid sustituyó el término por “hipnotismo”. El verbo “mesmerizar” pasaría a la postre a muchos idiomas precisamente como sinónimo de “hipnotizar”.

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Publicado en: Personajes con Historia

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5 comentarios

Comments RSS

  1. gabriel dice:

    muy buen relato , yo soy un aprendiz que esta en pleno aprendizaje de hipnotismo y intereso la historia y origen de este 😀

    lo que si me gustaría es que si hipnosis no es algún derivado de el arte chino 😛

    muy buen aporte 😀

  2. magalí dice:

    Me encanta leer sobre estos temas!Además me gustaría ver pelis relacionadas con el hipnotismo, pero sólo sé que hay una peli (“Mesmer”)y no la encuentro en ningún lado.

  3. Dafne dice:

    Que buen articulo!! estoy intentando conseguir la película Mesmer pero es imposible.. Gracias

  4. Toni dice:

    Edgar Allan Poe ya escribió sobre este tema en sus historias extraordinarias, concretamente el extraño caso del Sr.Valdemar

  5. Mauro Chimbo dice:

    Hoy se cura con imanes. El doctor Luis Fernando Calderón en el centro médico ALGEMIA -Quito

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