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Archive for Diciembre, 2007

Rituales y tradiciones para Nochevieja y Año Nuevo

Diciembre 27, 2007 By: Carmen Márquez Category: Tradiciones 2 Comments →

El Día de Año Nuevo es el día más especial de todo el año. Y esto es porque lo sentimos como un punto de partida para volver a empezar, para retomar proyectos aparcados o simplemente para enmendar malos hábitos adquiridos durante el año anterior.

Ritual fin de año

Y no creas que esto es un invento de los tiempos modernos. Ya en épocas antiguas se realizaban rituales en el cambio de año para separar lo viejo de lo nuevo, como por ejemplo lo de apagar el fuego que ardía permanentemente en las casas para encender uno nuevo. Otro ejemplo es de los romanos, los cuales se regalaban monedas bañadas en oro acuñadas con la cara de Janus, dios de las puertas, y de los finales y comienzos, y que se representa con una cabeza que posee dos rostros mirando en direcciones contrarias, es decir, al pasado y al futuro. (Es por ello que January, enero en inglés, viene de Janus, y da nombre al primer mes del año).

También existían rituales para Nochevieja en otras culturas, como en la celta en la cual se regalaban ramas de muérdago sagrado para atraer la prosperidad o se realizaban ceremonias con velas a través de las cuales se pretendía armonizar las fuerzas de la Naturaleza.

Hoy en día encontramos que uno de los rituales más extendidos es el de comerse las 12 uvas de la suerte siguiendo las campanadas finales del campanario que anuncian los últimos 12 segundos del año. Se cree que si te da tiempo de comértelas todas y sin atragantarte, disfrutarás de buena suerte en los 12 posteriores meses que conforman el año que empieza. Más tarde se brinda con champán o sidra en familia y se escriben en un papelito los propósitos que se quieren cumplir a lo largo del año nuevo.

Pero esto no es así en cada rincón del mundo. En Venezuela se reúne la familia en las casas y preparan durante todo el mes de diciembre las hallacas que luego se regalarán en la víspera del Año Nuevo como símbolo de la amistad y del amor fraternal. En Escocia, sin embargo, llevan a cabo lo que llaman “Hogmanay“, el cual consiste en prender fuego a un barril de madera que lanzarán por las calles para que ruede por ellas. Se preparan así para que entre el año nuevo. Llegados ya los primeros minutos de enero van a casa de la familia para plantar allí su “primer pie“. Creen que si la primera persona que se presenta en tu casa en el año es morena de cabello traerá con ella la buena suerte.

Ritual fin de año escocia

En Alemania intentan adivinar el futuro con el ritual conocido por “Bleiglessen”, mediante el cual funden plomo en una soldadora y dejan caer las gotas en un recipiente cuando se acercan las primeras horas del día. El plomo se enfría y se solidifica, creando formas que ayudan a predecir lo que traerá el año que comienza.

Los chinos, por su parte, realizan rituales muy antiguos que pretende que los malos espíritus desaparezcan y utilizan los fuegos artificiales para espantarlos. Los brasileños en cambio bailan, cantan y rezan en las playas pidiendo que se cumplan sus deseos a la Iemanja, diosa del mar.

Sea como sea, te encuentres donde te encuentres y realices el ritual que realices, encomiéndate al año nuevo y empiézalo lleno de alegría. Eso te llenará de fuerza y estabilizará tus energías.

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El misterio del Yeti, el abominable hombre de las nieves

Diciembre 18, 2007 By: Carmen Márquez Category: Realidad o Ficcion No Comments →

Por entre los bosques cercanos al Himalaya dicen que se esconde un simio de más de dos metros de alto, que camina sobre sus dos piernas como si fuera un hombre, cuyo cuerpo está totalmente cubierto de pelo, que suele aparecer de noche y cuando menos se le espera y que sabe silbar de una manera peculiar. Es el conocido como Yeti o “abominable hombre de las nieves“.

Posible huella del Yeti

Se dice también de él que sus pies son enormes, ( por algo lo llaman Bigfoot o pies grandes), y que es omnívoro, pues tras analizar muestras de pelo, el cual se ha encontrado por donde “lo han visto” pasar, se ha demostrado que aunque principalmente se alimenta de los frutos de la naturaleza, también se come un pequeño animal de vez en cuando. Por cierto, también el hecho de que los análisis de ese pelo no den como resultado que sean de ninguna especie conocida y catalogada ha fortalecido la idea de su existencia.

Muchas historias de quien aseguran haberlo visto da pie a pensar que sí que existe un tipo de ser vivo, huidizo donde los haya,que no se deja ver a no ser por descuido y que aún no ha podido ser estudiada. Hay quien dice que puede pertenecer a la familia de los osos, concretamente a la del oso, otros que es un primate que estuvo más cerca de evolucionar a hombre que sus compañeros de especie. Otros que no es sino una leyenda que se ha seguido alimentando en el tiempo. Incluso en algunos monasterios situados en el Nepal se guardan como tesoros restos de supuestos Yetis, pero investigaciones posteriores han revelado que pertenecen a otro tipos de animales.

¿Es este el Yeti?

Y este misterio no parece que vaya a encontrar su punto y final ni que vaya a quedar relegado al olvido. No hace mucho un presentador americano, el cual anduvo de viaje de trabajo cerca del Everest con un equipo de colaboradores, aseguró haber encontrado huellas de lo que parece ser un Yeti. Precisamente trabajaban en un documental sobre seres que están a caballo entre la realidad y ficción, y a los que no se puede dejar instalados ni en uno ni en otro lado. Rapidamente tomaron moldes de las pisadas que aún están a la espera de ser analizadas por expertos científicos de EEUU.

Posible huella del Yeti

¿Podrá por fin demostrarse la existencia del “abominable hombre de las nieves“?

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Mary’s King Close, el lado oculto de Edimburgo

Diciembre 15, 2007 By: Carmen Márquez Category: Fantasmas, Lugares misteriosos 1 Comment →

Edimburgo, ciudad de misterios, de sombras, de leyendas y de fantasmas, fue arrasada en el siglo XVII por la peste bubónica. Tanta eran las personas que morían cada día de este mal que tuvieron que enterrar a los muertos en fosas comunes simplemente forrados con mantas pues la madera para los ataúdes se había acabado. Y tanto trabajo tenían siempre los sepultureros que muchas de esas fosas ni siquiera eran profundas así que, debido a la natural putrefacción del cuerpo humano tras la llegada de la muerte, la contaminación del agua que por vía subterránea circulaba por la urbe era inevitable.

El Mary’s King Close, el callejón de Mary King, se convirtió en uno de los principales focos, seguramente por la pobreza, por el hacinamiento de sus habitantes y por lo fácilmente que esta plaga pasaba de unos a otros. Una vez la peste bubónica apareció en esta calle corrió como un reguero de pólvora. Las escenas que allí se vivieron pronto se tornaron degarradoras. Cada día eran más los que aparecían tambaleándose por las calles con manchas negras sobre la piel, los ganglios terriblemente inflamados y el cuerpo cubierto de llagas dolorosas.

Entonces, presas del miedo a un contagio masivo e imparable, las autoridades locales decidieron ir levantando muros que apartaran esta humilde calle del resto de los habitantes de la ciudad, y con ella a todos los enfermos de tan terrible y contagiosa enfermedad. Mary’s King Close terminó convirtiéndose en una serie de callejones oscuros subterráneos bajo las calles empedradas por las que paseaban despreocupados los que gozaban de buena salud.

Fueron pasando los años, Edimburgo seguió creciendo, y más muros se fueron levantando para mantener este lugar ya maldito fuera la construcción de una nueva y floreciente ciudad. Pero no pudieron borrarla de la memoria colectiva, ni evitar que toda una serie de historias sobre almas surgieran y se mantuvieran en el tiempo.

Historias como las de Annie, la niña que entró en contacto con una médium que por allí pasó y contó como sus padres habían muerto dejándola sola, en 1644, en un camastro que se convertiría en su tumba. La médium hizo un regalo al espíritu infantil que tanto le había impresionado: puso un juguete sobre un viejo arcón que había en un rincón. Dijo entonces a todos los que quisieron escucharla, y fueron muchos pues esta mujer era muy conocida en su Japón natal como parapsicóloga. Aiko Gibo, que así se llamaba, dijo que Annie nunca se sentiría sola mientras hubiese juguetes allí colocados. Nació así una tradición que muchos han querido seguir y que es una de las más famosas de Edimburgo.

Hoy los turistas caminan con cierto recelo por sus callejuelas. Dicen que, al entrar, el aire es tan denso que te cuesta respirar y que el silencio es tan ensordecedor que pareces vivir el terror de aquellos días.

A esto se añaden las cientos de leyendas sobre presencias fantasmales que tantos testigos dicen haber visto: niños de tristes caras enfermas que se desvanecen en las sombras, una cabeza barbuda que aparece sin ser llamadas, bebés que gritan de dolor, madres que suplican por la vida de sus hijos, incluso animales espectrales que no dejan de correr más allá del tiempo y del espacio.

Realidad increíble o sugestión colectiva, nadie lo sabe. Lo que si es cierto es que quien ha recorrido el Mary’s King Close no lo olvidará jamás.

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Leyenda celta: La princesa magica

Diciembre 08, 2007 By: Carmen Márquez Category: Leyendas No Comments →

Angus Og, digno hijo de Dagda y Boanna, y heredero del palacio de New Grange, soñaba noche tras noche con una bella doncella a la que no encontraba en sus largos días de vigilia. Dagda y Boanna, padres preocupados por la cada vez más triste expresión del rostro de su hijo, decidieron buscar a tan adorable muchacha por todos los rincones de la vieja Irlanda.

Princesa mágica

Cansados ya de buscar sin hallar rastro de ella, decidieron acudir a Bov el Rojo, expertos en ciencias ocultas y rey de Munster. Tras doce meses de tensa espera, el mago Bov anunció haber encontrado a la dama de los amorosos sueños de Angus Og y propuso acompañarlo en el largo viaje hasta su encuentro.

Viajaron pues Bov y el ansioso Angus hasta el lugar indicado por el mago. El bello sueño del joven se encontraba en un lago al que llamaban Boca de Dragón. Allí unos quinientas doncellas cumplían un eterno ritual: caminar en parejas alrededor del lago unidas con cadenas de oro.

Reconoció enseguida Angus a su amada y quiso saber quien era. Resultó llamarse Caer y ser la hija de el príncipe de Connacht, Ethal Anubal. Viéndose fracasados sus intentos por separar a la princesa de sus sueños del resto de las doncellas encadenadas, dirigió sus pasos ante la presencia de los reyes de Connacht, Ailell y Maev. Estos, tras escuchar los ruegos del joven Angus, mandaron una orden a Ethal para que liberara a la pura Caer, pero el rebelde Ethal se negó. Sin hallar otra opción, las tropas del rey Ailell rodearon la fortaleza del príncipe rebelde ante lo cual éste se vio obligado a explicar la razón: la dulce Caer tenía forma durante una año, pero el siguiente adoptaba forma de cisne, y así sucesivamente. Y esto se producía cada 1 de noviembre.

Ese día se presentó Angus en el lago. Se acercó lo que pudo a la princesa ya transformada en cisne y le contó cómo un sueño recurrente le había llevado hasta ella. En ese preciso instante la magia los rodeó y Angus también se convirtió en un bello cisne. La mágica doncella se rindió ante su amor y juntos viajaron hasta el palacio de Angus, emitiendo al unísono tan bello sonido que todos cuantos a su paso la escuchaban caían profundamente dormidos durante tres días.

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El prisionero de la máscara

Diciembre 05, 2007 By: Carmen Márquez Category: Misterios sin resolver 1 Comment →

“Cae el 14 de Julio de 1789 en París y con él la fortaleza conocida como la Bastilla. Los rebeldes entran por los pasillos de la prisión. Corren ansiosos, gritando exaltados, eufóricos. Liberan a su paso a los pocos prisioneros que, en esos momentos, allí se encuentran.

Pero en una de las lúgubres mazmorras encuentran un esqueleto encadenado. Cubre su  calavera una grotesca máscara de hierro. Durante un eterno segundo, la euforia de sus caras se convierte en horror y el silencio invade la estancia…”

El hombre enmascarado

Este trágico final del cautivo desconocido es producto de la rumorología popular. Sus restos corrieron una suerte distinta según consta en los pocos documentos encontrados. Pero vayamos por partes y comencemos con su historia:

Corría el año 1698. Bènigne D’Auvergne de Saint Mars, nuevo alcaide destinado a la Bastilla, llega, sobre las tres de la tarde del 18 de septiembre, a la parisina prisión, trayendo a un prisionero que cubre su cara con una máscara de terciopelo negro, (según parece, no era de hierro). Al pasar por el registro de entrada, misteriosamente no se toma nota de su nombre. Este hombre enmascarado, que había estado ya en otras cárceles de alta seguridad, había pasado encarcelado los últimos 29 años de su vida, y siempre bajo la estricta vigilancia de Saint Mars.

Nunca nadie vio el rostro oculto bajo la máscara. Al preso no se le permitió tomar contacto con otros prisioneros. Vivía bajo amenaza de muerte si osaba hablar de algo que no fuera sus necesidades físicas. No tenía, por supuesto, ningún tipo de contacto con el mundo exterior.

Cinco años después, el hombre sin rostro y sin nombre cayó enfermo. El 19 de noviembre de 1703, a las 10 de la noche, por fin su alma se liberó de las mortales cadenas. Entonces se quiso borrar toda huella de su paso por la Bastilla y se quemó todo aquello que utilizó durante tan solitarios años. Fue enterrado en el cementerio de San Pablo. En registro parroquial se le puso por nombre M. de Marchiel. Se le suponían unos 45 años…

Varias son las teorías sobre quien era el misterioso caballero a quien se ocultó de manera tan cruel. Dicen que entre los pocos que conocían quien era realmente estaba el propio Rey Luis XIV, el Rey Sol, que poseía el poder de arrestar y encarcelar a voluntad y así lo había puesto en práctica.

Una de las teorías afirma que bajo la máscara de terciopelo negro podría estar un hermano bastardo de este rey absolutista, fruto de los amoríos de su madre, Ana de Austria, con el poderoso cardenal Mazarino. Otra habla de que, en realidad, era su hermano gemelo. Esto parece confirmarlo el famosos cardenal Richelieu en una de sus obras, en la que habla de que Ana de Austria tuvo dos hijos el mismo día pero con muchas horas de diferencia, siendo el primero alabado como futuro rey y el segundo escondido en el mas oscuro de los secretos.

En aquellos días, y según la ley, era considerado mayor el segundo de los hijos que nacía en un parto gemelar. Como el alumbramiento se demoró demasiado, cuando el segundo nació ya el primero había sido nombrado rey. Para evitar posibles problemas, a la reina se le dijo que su segundo varón había muerto, y éste fue desterrado a una vida humilde.

Pero ocurrió lo inevitable: al crecer su parecido con el Rey de Francia fue cada vez mayor. Decidieron entonces enviar a Eustache Dauger, que así se llamaba, a Inglaterra donde Enriqueta María, esposa de Carlos I y tía de su padre, le ofreció esta vez una esmerada educación.

Al conocer su procedencia, Eustache quiso reclamar el trono y se puso manos a la obra. Con ya 31 años y con la ayuda de un francés llamado Roux de Marsily, que trabajaba secretamente contra Francia, se propuso ocupar el lugar que por ley le correspondía.

Pero la suerte no estaba de su parte. Roux de Marsily fue detenido y torturado hasta la muerte, y antes de expirar confesó la verdad sobre su acompañante. Fue entonces cuando fue apresado y comenzó su peregrinación, siempre con su máscara de negro terciopelo, por distintas cárceles hasta terminar en la Bastilla.

Aunque tampoco esta versión puede demostrarse con documentos históricos, es una de las que más aceptadas sobre quien era el misterioso hombre de la máscara.

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La leyenda del Drago milenario de Canarias

Diciembre 03, 2007 By: Carmen Márquez Category: Leyendas No Comments →

Cuenta la leyenda que hace muchísimos años desembarcó la costa de Tenerife, concretamente en la indómita playa de San Marcos, en Icod de los Vinos, un mercader ansioso por adquirir “Sangre de Drago”, muy preciada en la época.

Drago

Pero he aquí que al llegar a dicha playa, se fijó en unas jóvenes muchachas que se divertían bañándose en aquella cálida tarde de verano. El mercader, de carácter avaricioso, se propuso poseer a alguna de aquellas bellas guanches y se lanzó a perseguirlas. Logró dar alcance a una y pensó en lo fácil que le había resultado. Pero no reparó ni por un momento en la inteligente mirada de la doncella a quien tenía cautiva.

Entonces ella le ofreció, como muestra de amistad y de admiración , hermosos frutos propios de la isla, frutos que parecían haber nacido en el Jardín de las Hespérides. Tan complacido se sintió el confiado hombre, que se sentó a comer cuanto ante él estaba dispuesto y no prestó la atención debida a la astuta muchacha, que aprovechó para saltar al otro lado de un barranco cercano con la agilidad propia de una gacela.

Se escondió entonces entre los árboles mientras el confuso mercader intentaba adivinar su silueta entre el denso bosque. De pronto apareció ante él un árbol extraño y aterrador que, blandiendo sus ramas como espadas y cuyo tronco serpenteaba amenazadoramente, protegía tras su asombrosa presencia a la indefensa muchacha.

Dicen que entonces el mercader, preso del terror, lanzó un arma afilada que llevaba en la mano, la cual fue a clavarse en el tronco de aquel árbol. Y cuentan que empezó a gotear de la herida producida un líquido rojo y denso que parecía sangre. Ante tal visión el hombre, aturdido, huyó como alma que lleva el diablo y, una vez pudo alcanzar su embarcación, se perdió mar adentro.

Drago milenario de Icod

El drago canario, Dracoena Draco o Draco Palma Canariensis, es un impresionante árbol de ramas espesas cuyas hojas simulan afiladas espadas. Especia longeva, su fama proviene de su peculiar resina, la cual es densa y del color de la sangre. Venerado ya en tiempos de los romanos, esa llamativa sustancia era considerada benefactora de la salud y por ello era ansiada por todos.

Para los guanches, aborígenes de las Islas Canarias, representaba la manifestación terrenal de un dios protector.

Por otra parte, diversas teorías consideran que eran precisamente las Islas Canarias lo que en épocas antiguas se conocía como el Jardín de las Hespérides, en el que un dragón de 100 cabezas protegía a las Hespérides, las tres hijas de Atlas.

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