
Las leyendas urbanas son así, la mayoría de las veces piensas “es imposible” “esto no es más que un cuento para supersticiosos”. Pero lo cierto es que tras cada leyenda urbana, a pesar de las exageraciones, existe algo basado en hechos reales. Es precisamente esa base real la que nos hace estremecer, la que nos hace pensar y cuestionarnos sobre que aspectos de la leyenda serán verdad y cuales serán las deformaciones propias del “boca a boca”.
Hoy hablaremos de una de esas leyendas urbanas. Una leyenda que a pesar de estar ubicada en Cádiz, bien podría haber sucedido en cualquier otro lugar del mundo. No obstante, según cuentan, la verdadera ubicación de la “casa de los espejos” es precisamente la zona costera de esta ciudad, en la Alameda Apocada, junto al monumento del Marqués de Comillas.
En este lugar existe un caserón, que a pesar de las posteriores reformas y rehabilitación como viviendas de lujo, pasó mucho tiempo abandonado. Este edificio, aunque bello por fuera, escondía y esconde una historia trágica que baña sus paredes (y cristales) de sangre.

Cuenta una antigua leyenda que hace mucho, mucho tiempo, vivía en la histórica ciudad de Cuenca un joven muy agraciado, hijo del oidor de la villa. Este muchacho traía a todas las jóvenes de la ciudad de cabeza. Las seducía sin ningún tipo de escrúpulos intentando conseguir de ella todos los favores carnales necesarios para saciar su sed y posteriormente las dejaba tiradas sin ningún tipo de remordimiento.
Evidentemente además de guapo el joven tenía grandes dotes oratorias, por tanto eran pocas, por no decir ninguna, las féminas que se resistían a sus encantos.
Un día llegó a la ciudad una forastera. Una joven tan bella que tanto hombres como mujeres no podían evitar mirarla cuando paseaba coqueta por las calles. Diana, que así se llamaba, se convirtió en pocas semanas en la sensación, y como no, el joven mujeriego se fijó en ella.

El nombre de Polybius hace referencia a un videojuego arcade que ha dado vida a una de las leyendas urbanas, con respecto a videojuegos, más famosas de la historia.
Las teorías de conspiración nos encantan, y a pesar de que con el tiempo muchos han sido los que han desmentido una y otra vez esta historia, tirando por tierra todos sus argumentos, lo cierto es que siempre queda una duda de si Polybius realmente existió.
La leyenda, de origen desconocido, dice que fue lanzado al público en 1981. Esta sería la fecha elegida por una misteriosa compañía llamada Sinnesloschen (Pérdida de los Sentidos) para distribuir un gran número de máquinas recreativas por Oregon.

A lo largo y ancho del mundo encontramos cementerios marcados en el mapa con rojo. Lugares que han sido escenario de miles de leyendas fantasmagóricas y que aglutinan una gran cantidad de turistas curiosos movidos por el ocultismo.
Entre esa inmensa lista de cementerios hay algunos que sobresalen como por ejemplo el cementerio de Stull. Este camposanto está emplazado en un pueblo muy pequeño llamado Stull a pocos kilómetros de Lawrence, Kansas City, y actualmente es uno de los cementerios con mayor fama de encantado del mundo. Tal es el punto, que se suele decir que aquí se ubica una de las siete puertas del infierno.
Las leyendas de la iglesia y el cementerio de Stull tienen más de 100 años, no obstante, no fue hasta 1974 cuando se dieron a conocer de forma masiva. En este año se publicó un artículo en el periódico de la universidad de Kansas en el que se narraban una gran cantidad de hechos extraños acontecidos en el lugar.

Las antiguas crónicas marinas, sobre todo aquellas que tienen que ver con los mares del norte, sobre todo en las costas que bañaban el litoral de Noruega e Islandia, y que están narradas especialmente en los relatos que componen la mitología escandinava, hablan de un monstruo marino gigante y misterioso que tenía atemorizadas a las naves de la época.
Se dice que la criatura tiene forma de pulpo o de calamar gigante, llegando a medir más de dos millas. Era poseedor, además, de unos grandes y largos tentáculos que podían agarrarse con tremenda facilidad a los mástiles de los barcos y, de este modo, ser capaz de llevarlos hasta el fondo del mar; el resultado de esta terrible acción podía ser de dos formas: la primera, que la tripulación se ahogase junto con el barco, la segunda, que esta fuese devorada sin piedad por el Kraken.

Pocos fantasmas han conseguido tanta fama como consiguió la conocida como “brown lady” o “dama marrón”. Y es que este supuesto espectro ha sido protagonista de una de las fotografías más famosas dentro del mundo de lo paranormal.
En 1936, dos fotógrafos llamados Indre Shira y Provand aceptaron un encargo para la revista “Country Life” en el cual debían realizar una serie de fotografías a distintas dependencias de la mansión Raynham Hall, Norfolk (Inglaterra). Evidentemente por aquel entonces ya se tenía constancia de las apariciones de la “Dama marrón”. No obstante, ninguno de los dos parecía creer en estas leyendas locales.
Según narraron posteriormente, se disponían a realizar las últimas fotografías de una de las escaleras de la mansión, a eso de las 16:00 h. Fue en ese momento cuando Shira, que sostenía el flash con su brazo, observó que una figura extraña se acercaba hacia ellos. Shira propinó un grito ahogado, mientras su compañero, ajeno a lo que sucedía, lo captó como una señal de que debía hacer la foto.

En Luarca, uno de los pueblos más bonitos del litoral asturiano, se localiza el conocido como “Puente del Beso”, ubicado en las proximidades de La Pescadería, el barrio de pescadores. Es uno de los siete puentes que atraviesan la bella villa marinera y, alrededor de él se cuenta una leyenda que tiene como protagonistas a dos enamorados.
Cuenta una leyenda asturiana que, durante la Edad Media, el mar estaba lleno de piratas cuya misión era la de asolar los barcos en los que viajaban los españoles. Uno de los más célebres y poderosos corsarios de la época era Cambaral, quien tenía a todo el mundo atemorizado no sólo porque saqueaba todas las naves que caían en su poder, sino que siempre concluía su labor torturando y asesinando a sus pasajeros. Además, raptaba a las damas para luego utilizarlas como mercancía en los mercados.
Aunque las autoridades intentaron capturarle, todo fue inútil, hasta que un joven, Hidalgo, y sus hombres consiguió vencerle, hiriendo a Cambaral de gravedad. El joven decidió llevar a Cambaral a su casa para curarle las terribles heridas y fue allí, en Palacio, cuando se quedó enamorado de quien le cuidaba: la hija de Hidalgo, una muchacha de tremenda belleza. Ella también se enamoró perdidamente de él, por lo que ambos decidieron que lo mejor sería huir para que nada ni nadie pudiese intervenir entre ellos.

En Venezuela y Colombia existe una figura legendaria que responde al nombre de “El Silbón” y que habita y al que se le honra especialmente en la región de Los Llanos, A menudo descrito como un alma en pena, se cree que su leyenda nació y se hizo popular hacia la mitad del siglo XIX.
Cuenta la leyenda que se trata de un joven fantasma que habría matado a su padre, como venganza por haber este primero asesinado a su novia. Tras este trágico suceso, su abuelo habría mandado que atasen al chico a un palo situado en el medio del campo y, no contento con esto, habría ordenado darle latigazos en la espalda para luego enjugar sus heridas con ginebra y, más tarde, liberarlo por fin entre perros rabiosos y hambrientos.
Por si todo esto fuera poco, antes de dejarlo en libertad su abuelo le maldijo y le impuso la terrible condena de acarrear con los huesos de su padre por el resto de la eternidad.

La siguiente leyenda tiene como escenario la Pedriza. Una zona situada en la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama a la que se accede directamente desde Manzanares el Real. En concreto la Cueva de la Mora, una gruta de muy difícil acceso que está emplazada cerca del refugio Giner de los Ríos, al este de la Peña Sirio.
Esta leyenda hace referencia a la ocupación musulmana que sufrió España durante tantos siglos. Al parecer durante ese tiempo vivía cerca de Madrid un moro adinerado. Su riqueza era casi tan famosa como la belleza de su única hija. Una preciosa joven que parecía no encontrar un hombre adecuado al que amar, ya que rechazaba constantemente a los pretendientes que venían a pedir su mano.
Un día, la joven salió a pasear por el río Manzanares. Durante su agradable recorrido por la orilla de dicho río se encontró con un joven que descansaba con su caballo mientras este bebía de las aguas del Manzanares. El joven cristiano y la hija del moro se miraron fijamente y sintieron una enorme atracción al instante. El flechazo fue tan intenso que el joven no dudó en acompañarla a la casa de su padre para pedir su mano y unirse así en matrimonio.

Dentro de la mitología griega, Helios era la divinidad asociada con el Sol. Algunos de los eruditos de la época, como Hesíodo, decían de él que era hijo de Hiperión y Tea, ambos titanes, y hermano de la diosa Selene, la personificación de la luna, y de Eos, la aurora. No obstante, otros como el poeta Homero alude a él de modo frecuente aludiendo a él como Hiperión o, simplemente, como Titán.
Por lo general, es representado como una divinidad de gran belleza coronado con una brillante aureola del sol; Asimismo, guiaba todos los días por el cielo un carro hasta llegar al Océano que rodeaba la tierra, que recorría por la noche para volver a aparecer por éste al día siguiente.
En lo que respecta al carro, cabe decir que fue precisamente Homero quien primero dijo que era tirado por “toros solares”, para posteriormente ser Píndaro quien escribiera que, en realidad, eran caballos que expulsaban fuego por sus bocas. Estos corceles recibieron, en consecuencia, los nombres de “Flegonte” (Ardiiente), Aetón (Resplandeciente), Pirois (Ígneo) y Éoo (Amanecer).